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Sonaly Jurado Rodríguez: “En los Carnavales participaba toda la familia”

Reveló que su trabajo en la Anticancerosa El Buen Samaritano le ha dado muchas satisfacciones.


Cuando entramos al periódico nos  indicaron que nuestra entrevistada ya había llegado, bajamos al salón; allí entre risas nos recibió Oswaldo García nuestro director diciéndonos “Mira que mujer tan bella” señalando a Sonaly Jurado Rodríguez, también encontramos en el  lugar a José Bracho, director del Museo de Antigüedades de Punto Fijo con una foto de ella de cuando fue Reina de los Carnavales en 1973, que por cierto le reclamó como iba tenerla en ese sitio si ella no era tan antigua como para ser exhibida en ese lugar.

 Nació en Punto Fijo el 29 de diciembre de 1957, hija de Rita mejor conocida como Tiqui y  de Napoleón: «Mis padres puedo decirte que siempre han sido dos luchadores sociales, promotores de la cultura, en su comunidad en lo político, deportivo y sobre todo en lo social».

¿Por qué el nombre de Sonaly?

—Tengo entendido que una tía mía, viajó a la India vio el nombre por allá le gusto lo propuso y así me pusieron.

¿Tus estudios iniciales?

—Hice mis estudios de primaria en el Alejandro Ibarra de Caja de Agua, pero te cuento que tuve una pasantía por el Instituto Judibana donde duré poco tiempo, porque me pedían una medalla para llevarla a clases de religión y como tenía una, me negué a llevar otra que no fuera la mía, así que no pude seguir, era en segundo grado, me sacaron y después entendí que era una cuestión de uniformidad que incluso cuando te inscribían, en la lista de útiles, decía la medalla que ibas a usar, en aquel tiempo no me cabía en la cabeza. El bachillerato lo empecé en la Comercio y terminé en la Industrial, porque el ciclo diversificado lo concentraban allí.

¿Cómo te inscribes en el concurso por el reinado de Carnaval?

—Tenía 16 años y nunca lo hice como buscando ganar una competencia, sino que era una participación. Todo comenzó en Banco Obrero por mi casa, estaban organizándose para estar presentes, teníamos el boulevard “El Gran Chaparral”, ensayaban la samba que era la comparsa con la que iban a salir y dijeron “Hay que elegir una reina del sector”, y nos anotamos todas las muchachas. No le había dicho a mi papá, lo supo cuando ya había ganado y tenía que participar por el reinado del Distrito Carirubana, porque te digo mi abuelo había muerto como en octubre del año anterior y cuando le dije a mi abuela, ella solo dijo: “Hija cuando hay una alegría hay que celebrarla”, además el hecho de que allí había, como siempre ha sido, gente muy seria y formal me ayudó, te digo que en ese comité estaba Jorge Tovar y Esteban Hurtado Arias.

¿Cuántas muchachas participaron?

—Creo éramos unas 15, porque venían de todas partes.

¿El segundo lugar que jovencita lo hizo en 1973?

—La de Santa Ana, no recuerdo su apellido se llama Lucki.

¿Quién te hace el vestido?

—Una vecina, que se vino de Caracas por problemas de salud, Maura Urdaneta, ella había sido diseñadora de los trajes de las chicas del ballet del Show de Renny Ottolina por Radio Caracas Televisión.

¿El jurado calificador?

—Lo integraban, los que recuerdo: Alejandro Blanco, María Sierralta, el comandante de la Base Naval para la época, si la memoria no me falla era  Ramón Sanoja Medina, con quien por cierto tengo una anécdota. Estando en la base hacía un calorón inmenso y pensaba: “Dios mío tengo que concentrarme en otra cosa”, así que me puse a cantar una melodía que se llama “Mar y llano”, paso él y me dijo: “Esa canción la escribí yo”, no le contesté, lo miré y dije ¿qué pensara este señor? Cuando llegué a mi casa  de inmediato le pedí a mamá que buscara el disco grandote de pasta para ver de quien era “Mar y llano”, y efectivamente decía Ramón Sanoja Medina.

¿Qué sintió cuando ganó?

—Antes de responder junta sus manos como si allí estuviera la respuesta y mira fijamente a nuestra compañera Geraldine que está disparando la cámara. Te repito lo que dije en principio había tanto de participación y amistad, que era una alegría de todas, nos abrazamos, Lucki, Olga Raquel Naranjo. Te cuento que en las fotos de la coronación y todo eso salimos con los ojos pelaos, porque se fue la luz, te hablo del año 1973, ya fallaba la electricidad, el único que tenía una lamparita era Santiago Verde, claro cuando disparaba el flash abrías y lo que destaca es el blanco de tus ojos, en las fotos.

¿A quién le entregas la corona?

—A Haydee Salazar.

¿Alguna  actividad en lo social como Reina en ese año?

—No, te voy a colocar un ejemplo para que entendamos lo que quiero decirte. En una oportunidad vino una delegación de Aruba cuando la inauguración de Conferrys, vinieron una gran cantidad de personas de la tercera edad, con ellos me llamó la atención que andaba una jovencita, pregunté ¿Quién es ella? y respondieron: “Es la Reina del Carnaval”, ¿por qué nosotros no hacemos algo parecido? utilizar a una jovencita bien bonita como imagen en actividades turísticas o de relaciones públicas.

—¿Los carnavales antes y los de ahora?

—No quiero criticar, pero observemos algo que es lo que más extraño, antes eran en familia, participaban en la carroza el papá, la mamá, los tíos, los hermanitos y hasta los novios de la muchachas, era de familia.

¿La Anticancerosa? ¿Tu trabajo Social?

—Como te he venido contando viene de familia, la forma en que fuimos educados. Te voy a contar algo que pasé, mi Tío Raúl tiene dos gandolas, de eso vive, una vez viniendo por la Moron-Coro unos muchachos le llegaron a uno de estos carros, cuando llegó la inspectoría levantó el choque, no tenían papeles para manejar, así que les quitaron el vehículo y a los días llego a casa de mi abuelo y veo un muchacho sin camisa, así que pregunto ¿Quién es ése? Me dicen “ése es uno de los tres muchachos que chocó con la gandola, como venían a inscribirse a la universidad no tenían pasajes, él se los trajo para acá, pero en cinco días se van” y pasaron siete años, dos se graduaron de ingenieros y uno de administrador. Nosotros agradecidos con ellos porque el abuelo así no estaba solo.

»En cuanto a la anticancerosa El Buen Samaritano, ocurrió que mi esposo Carlos estaba en la directiva y llegó un momento en que no podía cumplir, así que me enviaba a mí en 197 5 y en el 79 yo entro a la directiva hasta nuestros días. He tenido muchas satisfacciones porque hasta los problemas en la anticancerosa han sido buenos, porque esa clínica es como los bomberos, a ellos todo el mundo los quiere porque cuando llegan es a resolver y así pasa con esta institución.

Está casada con Carlos Sierralta y tienen cuatro hijos: Carlos José, Carlos Gustavo (Carlos-Carlos) Eva María Sonaly y Marian Isabela Sonaly, así como dos nietos.

—¿Qué te falta por hacer?

—Mucho, estoy comenzando, quiero estudiar Ingeniera Ambiental, viajar, el Muro de Berlin ya me lo tumbaron, pero quiero ver la Muralla China.

¿La amistad existe?

—Claro que sí, yo soy como Daniel González, que es amigo de todos.

¿Recomendaciones a las muchachas?

—Que no corran detrás de nadie, hay todas las etapas para vivirlas, adolescencia, todo tiene su tiempo, el de maquillarte, el de tener novio, el de salir, a los padres tampoco apresuren a sus hijos y vigilen siempre con quien andan, así como la edad en que puedan salir solos, todos con gente de su edad, un niño con un adolescente no, porque los grandes van es buscando siempre más arriba, vigilen éso, fíjense, no anden en la luna.

Quedan muchas anécdotas por contar de Sonaly, pero se nos acaba la página. Es creyente, apasionada de Dios, le agradece cada vez que tiene oportunidad y piensa que el Todopoderoso nos hace milagros a cada rato, lo que pasa es que no lo notamos o pensamos simplemente que es insignificante, su andar lo determina la posibilidad de dar al prójimo un peldaño más para seguir en la vida.

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Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

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