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El trueque se adueñó del pescado en Carirubana

Pescadores de la zona cuentan que los consumidores llegan con todo tipo de cosas y comida para cambiarla por unos cuantos kilos de pescado.


El trueque fue la primera forma de pago en la historia entre el comerciante y el consumidor. Esta modalidad volvió a estar entre los paraguaneros, siendo la falta de efectivo y la falta de poder adquisitivo su principal causa.

En Carirubana, a orillas de playa, los pescadores ofrecen sus productos diarios, frescos y limpios, pero no tienen punto de venta, solo reciben dinero en efectivo.

Esto ha generado que la mayoría de sus ventas sean para trueques, con los que resuelven la comida del día de su familia e incluso los insumos para las embarcaciones.

Al lugar llegan personas con todo tipo de cosas para cambiar por la proteína, aunque lo que más llevan es alimentos secos, hay quienes han llevado bragas, guantes, zapatos de seguridad, entre otros, lo que ayuda al pescador que lo necesite y se ayuda al consumidor.

Javier Esteile, un pescador de 48 años, contó que ha cambiado el pescado por muchas cosas, principalmente por alimentos secos que le permite completar el plato de comida para su familia.

“Llega mucha gente cambiando arroz, pasta, aceite, harina y uno le da el pescado de su preferencia según el precio del producto que nos desee cambiar, eso ayuda a ambos”, dijo.

Recordó que la situación económica está fuerte y por tanto hay que aceptar esos trueques.

“Hay que resolver, porque estamos sobreviviendo “, dijo.

Sus clientes, le cambian por comida y también le compran con dinero en efectivo.

Por su parte Gregori García, dijo que el trueque se adueñó de la mayoría de las cosas.

“Después de 50 años uno vuelve a la cambiadera de productos. Aquí han traído de todo, hasta aceite para las lanchas. Uno cambia de acuerdo a sus necesidades, porque todos necesitamos”, dijo.

Aseguró que todos los pescadores están sobreviviendo, porque el producto se vende a un precio muy bajo, pese a las necesidades que pasan en alta mar y todo lo que necesitan para salir a la faena, aunque compran los materiales bachaqueados.

“Nos llegan con aceite para las lanchas y lo cambiamos por pescado, porque un pote de aceite nos lo venden en ocho dólares, dinero que no hacemos vendiendo aquí. Además que la Capitanía de Puertos nos ha querido sacar porque dicen que no podemos vender pescado aquí, siendo nosotros un asentamiento pesquero, eso está estipulado en la ley”, denunció.

También le han llegado con bragas, zapatos de seguridad y “Todo lo que usted pueda imaginar”, porque el trueque es la modalidad más fácil de compra, además mucha gente cambia un poco de su comida seca que les llega a través del Clap para comer proteína.

A orilla de playa hay unos ocho estands de pescado fresco que se vende diario, lo que llega lo van limpiando y en el mismo lugar se vende. La calidad es garantizada, es un pescado muy fresco, mientras que la variedad va a depender de la cantidad que hayan logrado arrimar los pescadores.

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Irene Revilla

Amo el chocolate

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