Emprendimiento

Elías Miranda, un maestro de la fotografía que regresó a Falcón

Estuvo en Ecuador en aras de ejecutar sus trabajos, pero debido a varias circunstancias decidió regresar a Punto Fijo para comenzar de cero junto a su familia.


Elias Joel Faneite Miranda tiene 24 años, es un joven apasionado por la fotografía. Se casó con Neyra Alejandra Arias Clark, una joven de 21 años con la que ya tiene un hijo, ambos se han formado en equipo para hacer crecer una empresa que han llamado Mirandahoot, aunque su sueño es llevarlo a ser una productora.

Elías descubrió su amor por la fotografía, cuando hizo un curso en un canal de televisión falconiano, también descubrió el arte de la producción de vídeos. En Punto Fijo se había convertido en uno de los mejores fotógrafos de bodas y fiestas, su agenda siempre estaba ocupada.

Sin embargo, su esposa salió embarazada y era imposible costear una clínica, cuando conoció los montos se asustó, porque los hospitales no estaban en condiciones para su hijo naciera y es cuando le sale una propuesta de trabajo en Ecuador para trabajar en una productora, no lo pensó mucho, reunió el dinero y se fue con su esposa embarazada.

Al llegar no comenzó a trabajar como él esperaba, le tocó lavar platos y trabajar la albañilería, pese a eso, conoció gente que le gustó su trabajo, como Hugo Figueroa, con él se especializó en vídeos HD y de alta calidad, sin embargo el trabajo no era estable hasta que no pudo ni sostener los gastos de su familia y es cuando decide regresarse a Venezuela.

Aunque ser migrante, le dio la oportunidad de conocer la cultura, la gastronomía y varias zonas de Ecuador, también le enseñó que emigrar no es fácil, pasó trabajo siendo un  profesional de la fotografía y licenciado en Comunicación Social.

Cansado de no tener una estabilidad, decidió regresarse para hacer en Venezuela lo que le gusta y lo que le apasiona. Al llegar, sabe que las cosas no están como cuando se fue, pero cree que en Venezuela se puede trabajar y hacer dinero.

La meta de este año es seguir dando a conocer su trabajo, haciéndolo con calidad, entrega y amor, para que las cosas salgan como deben salir.

“Ahora se mucho más de vídeos, no recordaré lo malo de Ecuador, sino lo bueno, es necesario avanzar para crecer y para que las cosas buenas lleguen”, dijo.

Sueña con tener su propia empresa que ofrezca servicios de fotografía, vídeos y diseños, pues cree que la era digital cambia todos los días y hay que irse adecuando. Como meta familiar, también quiere que su esposa termine la carrera universitaria como licenciada en Comunicación Social.

A su compañera de vida la describió como su complemento perfecto, pues Neyra, le da la estabilidad que siempre buscó.

Ahora son muchos más organizados, la madre de familia se ha convertido en el cerebro creador de las más grandes ideas que se ejecutan en familia como lo hizo la Sagrada familia de Nazareth, Jesús, María y José.

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Irene Revilla

Amo el chocolate

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