Opinión

El Baúl de Raúl | Contrato en un billete de un peso

“Quince mil dólares te esperan en México amigo Phil, solo como bono, más otro veinte mil de sueldo”, le dijo el coronel Rueda Magro a Phil Rizzuto.


Phil Rizzuto, quien estaba en su tercer año como campo corto de los Yankees, también fue tentado en 1947 por el dinero de los Pasquel y firmó para jugar en México con el documento más extraño que se conozca en la historia del beisbol; ese convenio era para que abandonara el club de Nueva York y se fuera a dirigir a los “Azules de Veracruz” y a defender su posición de siempre.

Ocurrió en Panamá, donde entrenaban los Yankees aquella primavera y en donde Jorge Pasquel había enviado al coronel Rueda Magro con la misión de contratar a cuantos estelares pudiera convencer. Rueda logró que Rizzuto aceptara una cita secreta con él, se reunieron en un café de la capital panameña.

El coronel Rueda Magro le dice a Rizzuto:

“Quince mil dólares te esperan en México amigo Phil, solo como bono, más otro veinte mil de sueldo”.

Rizzuto, quien apenas cobraba cinco mil dólares por temporada con los Yankees, preguntó:

“Cierto… ¿Cómo me puede convencer usted de que eso es cierto, coronel?”

El coronel le respondió:

“Firmándote un contrato, estoy autorizado”. Pero no tenía a la mano algo con que elaborar el convenio formal.

Rizzuto le replica:

“Necesito algo firmado, ya usted sabe”.

Entonces el coronel Rueda Magro le contesta:

“Bueno te voy a firmar lo que quieras aquí” y le mostró un billete mexicano de un peso.

Y así fue contratado Phil Rizzuto por los “Azules de Veracruz”, al quedar escrito en el billete un convenio que decía: “Me comprometo a pagarle a Phil Rizzuto una regalía de quince mil dólares y sueldo de veinte mil dólares por temporada, por jugar y dirigir a los Azules de Veracruz”.

El problema es que el manager de los Yankees, Bucky Harris, se enteró de lo ocurrido, nadie sabe cómo ni porque, llamando a Rizzuto a su oficina:

“No me digas nada, no me des explicaciones, solo te ordeno que vallas inmediatamente a anular el contrato de México”.

Era la época cuando ser manager equivalía a una especie de general de brigada, no había discusión posible, Rizzuto fue al hotel Internacional donde se alojaba Rueda Magro y le entregó el billete firmado mientras le decía:

“Coronel vamos a olvidar este asunto”. Y hubo que olvidarlo.

Fuente: Juan Vene.

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Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

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