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Toya aprovecha la cuarentena para disfrutar en familia

Este grupo familiar comprende de diez personas en un solo hogar: Toya vive con sus cuatro hijos; tres hembras y un varón, cuatro nietos y su nuera


Adaptarse a la cuarentana implementada por el Gobierno nacional como medida de prevención para evitar la propagación del Covid-19 no ha sido difícil, Carmen Victoria Vargas, una abuela de 76 años, a las que todos llaman por cariño Toya; de lo contrario ha sido placentero para ella, porque ha podido disfrutar con mayor tiempo de su cuantiosa familia a la que sacó adelante con mucho sacrificio y esfuerzo.  

El hogar de Toya, está en el sector Carirubana de Punto Fijo, donde lleva la mayor parte de su vivida radicada.

Allí convive con sus cuatro hijos: tres ejemplares mujeres y un caballero, aunque la casa es humilde hay espacios suficiente para que también vivan sus cuatro nietos y su nuera, una familia numerosa que con osadía la abuela Toya logró echada pa` lante con su trabajo de panadería y pastelería.

Muy seria, pero firme, la matriarca de la familia dijo “primera vez en mis años de vida que vivo una situación como esta. Dios sabe el porqué de sus cosas y no podemos ir contra la naturaleza, este tiempo va a servir de reflexión para muchas familias, además nos ayudará a convivir más tiempo con nuestros seres queridos donde le podré contar a mis nietos las travesuras de sus padres cuando eran niños y reírnos un poco al recordar estas anécdotas”, manifestó.

Pasión: Toya tiene 76 años de edad y desde joven se ha dedicado al trabajo de panaderia.

Dedicación y esfuerzo

Toya mencionó que desde joven se ha dedicado al trabajo de panadería.

Siempre me he valido de mí misma, desde mi humilde hogar fabricó diferentes tipos de panes y tortas, por mucho tiempo esta labor me ofreció frutos económicos, pero en la actualidad ha sido difícil continuar por falta de materia prima. Todo está demasiado caro y no cuento con los recursos para montar mi propio negocio, que si Dios me da la oportunidad de incorporaré a mis hijas a quienes les enseñé mis técnicas de amasado.

Detalló.

Haber tenido que dejar la labor de panadería no fue una piedra en el camino para Toya, su ingenio la llevó a seguir produciendo como lo está haciendo en la actualidad.

Me estoy dedicando a la costura y la venta de mojito de raya preparado donde he logrado conseguir un dinerito para comprar mis medicinas. Quisiera volver a lo que de verdad me apasiona -la panadería- pero la situación económica en la familia no es muy buena, el dinero que logran conseguir de sus trabajos lo invierten en comida para el hogar.

Argumentó la abuela.

Distracción: Las hijas de Toya durante la cuarentena han consentido a su mamá con deliciosos platos que con esfuerzos lograr preparar.

Diversión contra el tiempo

La mayoría de esta familia, donde no hay niños ni adolescente estaba acostumbrada a trabajar, pero durante este tiempo han estado ausente de sus labores por la medida de la cuarentena, sin embargo, el tiempo lo han invertidos en leer, ver televisión, hacer ejercicios  y lo que más disfrutan es escuchar los cuentos y anécdotas de la abuela Toya.

Mi mamá es muy ocurrente, a pesar de su edad se mantiene dura y con carácter fuerte con el que arrear a su familia.

Dijo Carmen Vicent Martínez.

Juegos como el ludo, monopolio, dominó, bingo, ajedrez forman parte del día a día de esta familia para buscar alguna distracción en estos días de cuarentena, que comentan no ha sido tan fácil debido al déficit del agua.

Estamos echados en casa por un lado bien disfrutando de la alegría familiar, pero por otro nos queda la preocupación de cómo subsistir sin trabajar, porque a pesar de que todos trabajamos no todos recibimos el sueldo porque somos trabajadores independientes.

Explicó Vicent Martínez.

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