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La clave es ajustar la rutina a la realidad que se está viviendo

“Se debe tomar conciencia que nos necesitamos unos a otros porque en la individualidad somos muy vulnerables”, resaltó el matrimonio.


La pandemia del Coronavirus (COVID-19) ha ocasionado que a nivel mundial la cuarentena social y colectiva, sea la medida principal para contrarrestar el contagio y la propagación de la enfermedad.

Al comienzo, para muchos parece divertido porque ven una oportunidad para descansar de la rutina; pero a medida que pasan los días, la incertidumbre comienza hacer estragos y el cuestionamiento dice presente: ¿Cuánto tiempo durará la medida y si alcanzará el dinero para cubrir las necesidades básica?.

En el caso de los matrimonios, esa situación compleja provee mayores desafíos, el confinamiento a espacios pequeños con poco o ningún respiro, el equilibrio de la vida profesional y personal las 24 horas al día, siete días a la semana.

A ello, se le añade los niños pequeños y adolescentes, siendo una mezcla que puede ser una receta para el desastre o peor aún, el divorcio. 

Foto/Cherry Domínguez.

Con tres hijos: dos varones de 12 y 6 años, respectivamente, y una niña de 10 años: Francisco Pineda y Saray Arcaya de Pineda, son un matrimonio que no se dejan abrumar por el aislamiento.

Cada uno cumple con sus compromisos laborales, ella es cirujano general y él es técnico estadístico de salud, y también ayudan a sus retoños a realizar las actividades educativas, hacer las compras y los quehaceres del hogar.

Todo lo anteriormente descrito es posible porque los esposos Pineda Arcaya, se comparten dichas responsabilidades; y eso no quiere decir que no realicen otras actividades juntos, como compartir una ronda de juegos con los hijos, lecturas en grupo o la preparación de alguna receta nueva.

Foto/Cherry Domínguez.

“Siempre es esencial respetar los momentos de soledad. Cada miembro del hogar tiene intereses que desea desarrollar, requiere espacios para relajarse. La clave está en ajustar la rutina a la realidad que se está viviendo, estableciendo horarios”, acentuó Arcaya de Pineda.

Por su parte, Pineda enfatizó que, comunicarse para entender las necesidades individuales y colectivas es fundamental:

“No para reprochar ideas o sentimientos, sino para realizar tareas juntos y formas de colaborar. Esto hay que hacerlo desde el amor, mostrar que el otro nos importa. No es igual decir: estás haciendo todo mal, a preguntar ¿podrías ayudarme?, y sobre todo tener presente que desde los más grandes hasta los adultos mayores tienen derecho de expresar su opinión”, agregó.  

Foto/Cherry Domínguez.

Francisco y Saray sentenciaron que, no se deben tomar decisiones definitivas, porque la cuarentena va a pasar. Si bien es cierto que, en momentos de crisis se pierde la perspectiva contribuyendo a nuevos conflictos con la pareja, hay que tener cuidado con lo que se expresa.

“Los seres humanos necesitan relacionarse con los otros para poder sobrevivir, sin embargo, ahora nos enfrentamos a un mensaje contrario para nuestra supervivencia por lo que, es debemos recordar que mantener la cuarentena es algo que hacemos por el bien común”, destacó Saray.  

De igual forma, Francisco señaló que:

“Lo ideal es intentar no planear más allá del día a día, ver cómo aprendemos de la situación y de las reacciones de nuestra pareja y del núcleo familiar. Habrá quien resista mejor la ansiedad que el otro pero lo importante es ayudarse mutuamente”, reflexionó.

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Marianny Chiquito

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