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Luis Aparicio sopla sus 86 años de vida

Durante ocho temporadas seguidas (1959-1966) en las Grandes Ligas, el zuliano Aparicio encabezó a los shortstops de la Americana en porcentaje de fildeo.


Luis Aparicio, el único venezolano en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas, celebra este miércoles su cumpleaños 86 y sus hazañas siguen indelebles en el colectivo nacional.

Luego de debutar en las Mayores, el 17 de abril de 1956, con los Medias Blancas, en poco tiempo Aparicio se hizo un nombre como regular de Chicago, lideró la Liga Americana con 21 robos y 14 sacrificios, ligó para .266/.311/.341 y comenzó a deslumbrar con su excelsa defensiva. Un esfuerzo que le valió ser reconocido como Novato del Año.

Fue la primera de sus nueve campañas seguidas liderando el circuito en bases robadas, más que cualquier otro jugador en la historia.

En 1959, “Little Louie” empujó a los Medias Blancas hasta la Serie Mundial con una estelar zafra en la que anotó 98 carreras y se estafó 56 almohadillas. Para ese momento había redefinido el papel del campocorto en las Mayores. Ese año terminó segundo en la votación para el premio Jugador Más Valioso y, a pesar que Chicago perdió el Clásico de Octubre con los Dodegers de Los Ángeles, golpeó para promedio de .308 en la serie (26-8).

En 1963 fue cambiado a Baltimore y, tres años más tarde, ayudó a los Orioles a ganar el banderín del joven circuito, camino a ganar por barrida la Serie Mundial contra los Dodgers de Los Ángeles.

Regresó a Chicago en 1968 y un par de años después, a la edad de 36 años, consiguió su primera y única campaña por encima de .300 (.313) y jugó su partido 2.219 en el campocorto para romper el récord que estaba en manos de Luke Appling, idolatrada figura de los Medias Blancas.

Aparicio terminó su andar por la Gran Carpa en 1973 como miembro de los Medias Rojas de Boston, siempre como titular en las paradas cortas. En 1984, fue exaltado al Salón de la Fama, un honor que ningún otro venezolano ha conseguido hasta ahora.

Fue integrante de equipos Todos Estrellas en 13 ocasiones y al momento de su adiós era dueño de los récords de más juegos (2.581), dobleplays (1.553) y asistencias (8.016) para un torpedero. Ganó nueve Guantes de Oro.

Logros que todavía son celebrados y recordados, a más de seis décadas de su primer desafío en el mejor beisbol del mundo.

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