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Opinión| El olvido que seremos

Hoy en día la población de Falcón representa apenas el 3,4% de la población nacional. En 100 años disminuyó cerca del 30 %.


Buscando que leer que ya no haya leído, escudriñando entre las cajas y biblioteca encontré un libro que por años le había pasado por encima pero que jamás captó mi atención.

Se trata de “Coro, La Ciudad Que No Vuelve” del cronista oficial del municipio Miranda Licenciado Arcadio Gonzalez Acosta.

Escrito en un leguaje sencillo y de lectura amena, conocí una parte de la historia de Coro que me era desconocida, como por ejemplo que su primer Alcalde fue Sancho Briceño un español procedente de la ciudad de Arévalo en 1529, cuando Coro recién fundada no pasaba de 500 habitantes entre peninsulares y caquetíos.

La asociación de Don Sancho primer Alcalde con el Sancho del Quijote fue inevitable así como inevitable fue la asociación del gordo Sancho quijotesco con el simpático gordo Alcade de la Coro actual.

Avanzando en la lectura me llamó la atención una muy breve referencia de la terrible gripe española de finales del año 1918 en el estado Falcón y su capital.

Cómo sabemos, obligados por estos tiempos de pandemia, hace 102 años la humanidad se vio azotada por la mal llamada gripe española que provocó la muerte de mas de 50.000.000 de almas en todo el planeta.

En Venezuela la mortal pandemia acabó con la vida de más de 25.000 personas. Entre ellas y vale la referencia histórica, se contó la de Ali Gómez el hijo predilecto del Dictador Juan Vicente Gomez a quien por primera vez vieron llorar según sus familiares mas cercanos.

Sin embargo, no fue esto impedimento para que el Benemérito fuera a parar la carrera en San Juan de los Morros Estado Guarico aterrado ante la virulencia de la pandemia.

Durante tres meses se mantuvo allí hasta que la gripe pasó dejando en ese breve tiempo diezmada al 1% de la población venezolana. Vivían en el país unos 2.500.000 de habitantes de lo cual el 70% lo hacía en áreas rurales en condiciones de extrema pobreza.

La narrativa de cómo se atendió negligentemente la pandemia, las condiciones en que se hizo, sus protagonistas y el comportamiento de los jerarcas del régimen gomecista lo hace Rafael Pocaterra en su magistral obra “Memorias de un Venezolano en Decadencia” que nos instaban a leer desde el bachillerato pero que nunca terminábamos leyendo.

Nuestro estado Falcon no escapó de los estragos de la mortal gripe; aunque en Coro fue relativamente benévola pues “se morigerarse gradualmente”.

Arcadio Gonzalez sostiene que residían nuestra entidad para ese entonces 140.379 habitantes, una cantidad que no deja de sorprender puesto que representaba más del 5% de la población nacional.

Hoy en día la población del estado Falcón representa apenas el 3,4% de la población nacional. En 100 años disminuyó cerca del 30 %. Un proceso provocado mayormente por la explotación petrolera y la migración del campo a la ciudad.

Según el historiador Oscar Beaujon “el censo médico para esa época andaba de la siguiente manera: un total de 24 médicos para todo el estado, distribuidos 11 en Coro, 3 en San Gabriel, 1 en Sabaneta, 2 en el distrito Zamora, 1 en el Distrito Falcon(toda Paraguana), 5 en el distrito Buchivacoa(todo el occidente) y 1 en el distrito Colina”.

No pude pasar por alto que varios de estos hombres forman parte de nuestra historia contemporánea como lo son: Maximiliano Iturbe, Gumersindo Torres, Carlos Diez del Ciervo, Pedro Miguel Queremel, Antonio Smith, José Dolores Beaujon y Victor Raul Soto. A lo largo de la geografía regional se honra sus memoria con liceos, escuelas, ambulatorios hospitales que llevan sus nombres. Todos estos establecimientos escolares y de atención médica lo visite frecuentemente durante más de 40 años de vida política. De hecho mi hijo Jesus, Montillita aquí en Coro, nació en Hospital Carlos Diez Del Ciervo ubicado en la Parroquia Judibana del Municipio Los Taques.

Una vez decretada la emergencia nacional por instrucciones del presidente del estado se creó una Junta de Socorro presidida por el presbítero Ulises Navarrete, para atender la consecuencia de la pandemia.
Vale recordar que La Junta de Socorro central nacional fue presidida por el eminente médico y científico Luís Razetti, por cierto el hospital central de mi natal Barinas lleva en su honor su nombre.

Entre otras medidas sanitarias la Junta de Socorro de Coro aperturo un hospital provisional que fue instalado en un edificio privado, cuya ubicación y propietarios no aparen el los libros de Gonzalez y Beaujon, pues las medicaturas de Coro y La Vela colapsaron en los primeros tres días por la cantidad de contagiados. Así mismo se ordenó de inmediato la suspensión del transporte, la limpieza de mercados, establecimientos públicos, el cierre de comercios, escuela, teatros, pulperías, botiquines y galleras.

A pesar de la encomiable labor de los 24 médicos, enfermeras y voluntarios la gripe española causó oficialmente 943 defunciones. Como en todo el pais la terrible situación social, la miseria extrema, desnutricion, enfermedades(de cada 4 venezolanos uno padecía de tuberculosis) fueron agravantes que facilitaron la mortandad.
La mayoría de los estudiosos del tema coinciden en afirmar que los números reales de muertos a nivel nacional fueron ocultados por la ferra tiranía de Gomez. No es descartable entonces que haya ocurrido lo mismo en Falcón.

A pesar de todo el número de fallecidos estuvo por debajo de la tasa de mortalidad nacional, mientras en el pais fue al rededor del 1% en Falcón alcanzó apenas 0,67 %.
La gripe causó más estragos en La Guaira, Caracas, Cojedes y Lara donde la tasa de mortalidad fue muy superior a la del resto del país.

El 5 de enero el presidente de la Junta de Socorro informó al ejecutivo regional “han quedado solo cinco convalecientes en el hospital asignado para asilo y amparo de los menesterosos atacados de gripe. La junta que me honró en presidir ha acordado restituirlos a sus domicilios provistos de los recursos necesarios y clausurar dicho hospital para proceder a la entrega del edificio a sus propietarios previó el aseo y fumigación correspondiente”.

Luego de esto el terrible episodio de la gripe española en Falcon fue cerrado con promesas de mejoras sociales y de salubridad que fueron olvidadas poco tiempo después.

Pasado 100 años de aquella tragedia y viviendo nosotros una pandemia similar que ha provocado una paralización del planeta sin precedentes, nadie recuerda la lucha exitosa, según el análisis comparativo de cantidad de fallecidos, que se libró en esa época en Falcón y quienes fueron algunos de sus protagonistas. Lo que hoy escribo es por una mera casualidad.

De allí que tome el título del libro, muy apreciado para mi, “El Olvido Que Seremos” del escritor colombiano Hector Habad para ilustrar el fugaz transito que somos y que inexorablemente el tiempo nos deja en el olvido.

Es imposible que alguien en el 2120 recuerde al Covid 19 y quienes lidiaron con el virus en el estado Falcón.
No hay ni la más remota posibilidad de que eso ocurra entre otras cosas porque gracias a Dios y a las medidas de confinamiento social tomadas a tiempo sólo tenemos tres casos, seguramente serán algunos más, y ningún fallecido.

Pero sobre todo porque en el 2120 no seremos ni un olvido pues nos acercamos aceleradamente al punto de no retorno de la destrucción del vida en el planeta por los efectos catastróficos del recalentamiento global.

Los científicos estiman, de acuerdo a estudios realizados en las más prestigiosas universidades e institutos especializados del mundo, que el punto de no retorno para la humanidad llegará cuando la temperatura de la tierra alcance 2 grados centígrados por encima de la temperatura que el planeta tenía al inicio de la revolución industrial.

Evento que ocurrirá dentro de 35 a 40 años, es decir, dentro de un ratico sino cambiamos el modelo económico consumista basado en la quema de combustible fósiles…Cambio que los Centros de poder mundial no tienen voluntad real en realizar a pesar de todas las irrefutables evidencias.

Bueno para el 2120 la tierra habrá alcanzado 6 grados (después del punto de no retorno el crecimiento de la temperatura será exponencial) y la vida humana habrá ya desaparecido.

De manera que las autoridades, los médicos, enfermeras, militares y civiles los que trabajan denodadamente hoy para mantener contenida la pandemia en Falcón serán un olvido perdido en el tiempo en menos de 30 años. Quizás Vale hacerles sus reconocimientos ahora una vez pasada la cuarentena en Coro.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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