Opinión

El avance de los fake news en medio del COVID-19

La recomendación es buscar distintas fuentes para validar la información, antes de compartirlo por los grupos de Whatsapp y las redes sociales.


Al cumplirse los primeros dos meses de la cuarentena mundial y el distanciamiento social, producto de la pandemia del COVID-19, la sociedad ha comenzado a padecer otras afecciones y con ello, otras epidemias sociales que igual nos están afectando.

Casi la misma urgencia con que se busca una vacuna para el virus principal, resulta vital diagnosticar estas enfermedades y hallar un tratamiento.

En la primera etapa de esta “nueva realidad” en la que nos encontramos todos como sociedad que nos obliga a permanecer en casa, se han manifestado altos niveles de ansiedad, miedo, duda e incertidumbre por sobre lo que estamos viviendo y sobre sus consecuencias a futuro.

La sociedad en general tiene muchos cuestionamientos sobre cuánto tiempo más durará la cuarentena, o cómo será la nueva normalidad.

Un reciente estudio realizado por la Universidad del País Vasco, titulado “Niveles de estrés, ansiedad y depresión en la primera fase del brote del COVID-19” concluyó que “ante el confinamiento impuesto por las autoridades y ante una amenaza de enfermar, los niveles de estrés ansiedad y depresión aumentan en la población, pero sobre todo lo hacen en aquellos grupos llamados de riesgo”.

Estas emociones que han florecido en la sociedad conllevan directamente a otra consecuencia.

Se ha profundizado la ansiosa necesidad de tratar de entender la situación, y buscar respuestas que nos den luces sobre el futuro próximo y, por ello, así como los pacientes desesperados tienden a sobremedicarse para aliviar sus dolores, hemos incurrido en un consumo excesivo de información para contrarrestar la incertidumbre, pero que solo nos ha empeorar los síntomas.

El reconocido escritor e intelectual español Ignacio Ramonet, en su reciente escrito “La pandemia y el sistema-mundo” refiere: “La OMS ha definido este fenómeno como infodemia, pandemia de info-falsedades. El miedo a la covid-19 así como el deseo de sobreinformarse y el ansia de entender todo lo relacionado con la plaga han creado las condiciones para una tormenta perfecta de noticias tóxicas”.

Con la crisis sanitaria, los Fake News (noticias falsas) han conseguido el líquido amniótico perfecto para su desarrollo y proliferación.

Haciendo una investigación sobre qué son las Fake News, me encuentro que las “fake news” es el nombre genérico y coloquial que se le da a las informaciones falsas y engañosas difundidas con intencionalidad y la popularización del término “fakes news” fue justo en el año 2016 con la campaña de Donald Trump.

Así mismo, tienen como característica principal que estas noticias falsas suelen estar ancladas a una verdad (a un hecho que realmente ocurrió) y alguien desconstruye el hecho y esparce una mentira envuelta dentro del hecho que es verdad, generalmente haciendo uso de la tecnología.

Se podría decir que estamos frente a una “falacia” que es básicamente la construcción de un argumento basado en premisas que son ciertas pero que llevan a una conclusión equivocada, a pesar de que se presentan como verdaderas y que a simple vistan parezcan hasta una deducción lógica.

Este rasgo es lo que hace a las Fake News muy complejas a la hora de descifrar, verificar o cuestionar qué parte del hecho es mentira y cuál es la parte verdadera de la información que estamos recibiendo.

Otra de las técnicas sobre la cual se construyen las “Fake News” es que en su mayoría están enfocadas en problemáticas de gran sensibilidad social (recordemos que las grandes emociones actuales son el perfecto caldo de cultivo).

Por ello, las Fake News casi siembre buscan generar enojo, o generar indignación sobre algo o alguien; o generar risa sobre alguna situación y así manipular el estado en el que se encuentra la sociedad.

Todas buscan estar ancladas a una emoción, con lo cual el procesamiento de la información deja de pasar por el razonamiento y va directo a la percepción (lo subjetivo) de la persona.

Venezuela, desde mucho antes del coronavirus, ha sido receptor de numerosos Fake News considerados como parte de una estrategia sicológica y mediática para crear miedo en la población, que mantengan e incrementen los niveles de rechazo contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

Como se puede olvidar, en el año 2019, el diputado opositor Juan Guaidó, denunció que Grupos de la Fuerza de Acción Especial (FAES) habían tomado su casa y a su familia, y a pesar de que luego fue desmentido por el Gobierno, la noticia fue primera plana a nivel mundial, confirmando la narrativa de que en Venezuela no se respetan ni los derechos políticos ni los derechos humanos.

Transformar la percepción de las personas sobre algo o alguien es uno de los trabajos más complejos para cualquier comunicador, consultor o político; sin embargo, con la masificación de las redes sociales y la utilización de las técnicas de publicidad y comunicación en la segmentación de público que permite la Big Data, manipular la percepción del publico se ha vuelto mucho más efectiva en los últimos años.

¿Qué remedio existe contra las Fake News?

Así como con el virus, para las Fakes News aún no hay antídoto, pero sí existen maneras de prevenir ser parte del problema de contaminación y contagio.

En una publicación hecha por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) refiere que “un análisis reciente encontró que más del 40% de las publicaciones sobre COVID-19 en una de las principales plataformas de redes sociales fueron publicados por bots-programas automatizados disfrazados de personas”.

La recomendación es buscar distintas fuentes para validar la información, antes de compartirlo por los grupos de Whatsapp y las redes sociales.

Si recibimos una foto de una imagen de Twitter o de alguna otra red social, verificar directamente en la red si la foto es real.

También consultar en cuentas de instituciones oficiales, periodistas, comunicadores sociales, políticos, medios de comunicación o voces autorizadas que nos permita verificar la veracidad de la misma.

A manera de ejemplo, con referencia al COVID-19, la ONU tiene diversas cuentas oficiales en distintas redes sociales donde difunde información continua sobre el tema.

Incluso, desde el 21 de mayo, la ONU también cuenta con la plataforma “Verified” (Verificado), una plataforma que tiene el objetivo de contrapesar las percepciones equivocadas y brindar información precisa y confiable sobre el coronavirus y el COVID-19.

Dice la ONU en su reciente informe: “La información que dará “Verified” (Verificado) se centrará básicamente en tres áreas: la ciencia, para salvar vidas; la solidaridad, para promover la cooperación local y global; y las soluciones, para movilizar el apoyo a las comunidades más afectadas.”

De igual forma para los temas políticos o económicos, el consultar la mayor diversidad de fuentes autorizadas y contrastar la información, permitirá dar más fácilmente con la información de lo que realmente pasó o está pasando.

Es cierto que toma tiempo y esfuerzo hacer este proceso de “validación” de información, de hecho, hoy día se ha vuelto una práctica periodística casi exclusiva, es decir, que los periodistas solo trabajan en la verificación de la información.

Sin embargo, sin intensión de volvernos unos expertos de la investigación, si vale el esfuerzo de hacer un doble chequeo a la información que recibimos antes de tomarlas como 100% ciertas.

Lo cierto es que el recurso para evitar el contagio de un virus está promoviendo la aceleración exponencial de otros virus y enfermedades producto del nuevo estilo de vida al cual estamos sometidos.

La mayoría de los científicos y organismos sanitarios o biólogos internacionales opinan que fuera de la cuarentena existen escasas otras formas de contener o erradicar el coronavirus, lo cual nos lleva a suponer que estaremos “en casa o a distancia” por más tiempo del que los Gobiernos nos han dicho, al menos hasta que se encuentre la vacuna, por lo cual es necesario tomar la precauciones necesarias para evitar siga incrementando la tasa de víctimas de los “fake news” y finalmente ver un aplanamiento de la curva de contagios por desinformación.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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