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Recolectores de basura: una labor invisible pero esencial

A veces se nos hace normal ver a la gente trabajando en las calles; sin embargo, nunca pensamos en todas las cosas por la que cada quien en su oficio debe pasar para sacar adelante a sus familias.


Mientras buena parte de la ciudadanía se queda en casa para evitar el contagio de la COVID-19, los recolectores de basura no sueltan las calles; su labor no se detiene pese al inminente peligro de la pandemia del coronavirus.

Muchos de ellos continúan sus tareas sin siquiera tener acceso a un uniforme adecuado; sin embargo, poner su granito de arena en esta lucha y mantener la limpieza de la ciudad, predomina ante el miedo y la impotencia.

Foto/Carlos García.

Con treinta años, Ronald Fernández es uno de esos recolectores de basura adscrito al Instituto Municipal de Aseo Urbano y Domicilio (Imaud) de Coro. Labora con un grupo de cuatro compañeros que, de forma interdiaria, trabajan desde la siete de la mañana hasta las dos de la tarde. 

Con suéter, jeans y cotiza este padre de familia se encomienda a Dios en cada salida y le pide que todo pase rápido, pero también exhorta a la colectividad a tomar conciencia y a quedarse en sus casas.

Pienso mucho en la gente que no quiere hacer caso, que están tomando todo a la ligera; esto es una cosa delicada a la que hay que ponerle corazón y tener a Dios siempre presente. Le pido a todos los ciudadanos que se mantengan en sus casas, como yo lo he querido estar y no lo puedo hacer, porque tengo una obligación como padre de familia y un deber con mi ciudad”.

Enfatizó Fernández.

De igual forma, el trabajador comentó que su familia se preocupa con cada salida a la calle, pero entienden la labor que desempeña Fernández que, en muchas ocasiones es poco valorada, pero que es muy significativa porque velan por la limpieza y el aseo de la ciudad.

La seguridad de mis seres queridos también es fundamental para mí, por eso cuando llego a mi casa dejo todo afuera y voy directo al baño para desinfectarme antes de acercarme a mis hijos.

Detalló el padre de familia.

Foto/Carlos García.

No obstante, confesó sentir miedo de salir a trabajar en esta circunstancia, más aun cuando no cuenta con los elementos de bioseguridad.

“El miedo siempre existe, no obstante, es necesario mantener la calma en las actividades que estamos haciendo, entrar en razón y saber que podemos ayudar al que lo necesite, no solamente pensar en uno mismo”.

Reflexionó Ronald con la sencillez que lo caracteriza.

Fernández concluyó diciendo que en momentos como este se ponen en juego la responsabilidad.

“Uno como trabajador y ser humano sale a guapear para llevar el pan a la casa y para no abandonar el trabajo. Han sido meses forzados por miedo a un contagio, pero Dios no nos abandona”, finalizó.

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Marianny Chiquito

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