Sucesos

33 veleños desaparecidos | Un año de duelo sin fin

Ya hace un año del viaje que salió desde las costas de Aguide, municipio Acosta en Venezuela y que nunca llegó a Curazao, su destino


A bordo, 34 almas que dejan en la orilla a ocho pasajeros que desembarcaron después debido a que eran muchos y percatarse que al echarse a la mar la lancha se hundía; zarpar con poco equipaje pero muchas esparanzas para iniciar una nueva vida y ayudar a los suyos.

Comenzó así la historia sin fin: la desaparición cual si fuera el triángulo de Las Bermudas de la embarcación y su tripulación, salvo por un único inmigrante, Elio Ramones, de 44 años, hallado muerto y mantenido a flote por un chaleco salvavidas que no llevaba al zarpar cuando apareció en las costas de Curazao. Del resto ni una señal en 366 días, hasta hoy.

Un año arando en el mar y contra la corriente.

Inicia así el calvario para una veintena de familias con angustia latente, acrecentada por la indiferencia y negligencia de las autoridades llamadas a investigar, quienes se fueron peloteando la responsabilidad.

Jhonny Romero, cuyo hijo está entre los desaparecidos (hoy dia Director del Comité Nacional de Familias Víctimas de las Desapariciones Forzosas en las costas de Venezuela (Mayday COFAVIDEF), ha sido la voz campante de estas familias y las de otras 4 embarcaciones en el país que desde el 7 de junio, han hecho todo lo posible por encontrar a sus seres amados, a los que consideran vivos, pero secuestrados en algún lugar, en poder de bandas criminales dedicadas a la trata de personas, prostitución o esclavitud moderna.

Como una sensación de vacío describe Romero cuando piensa en la búsqueda hecha por los organismos de rescate y seguridad: «es que no hizo lo necesario para encontrarlos, sino que abandonaron a las familias que se mantenían en la intención de rastrearlos en la zona a pesar de que el acceso a los sitios estaba extrañamente restringido, incluso para los mismos funcionarios se atrevían».

Desinterés oficial en atar los cabos

A pesar de los diferentes testimonios y de información como robada referida a que en los días previos del zarpe en los que se dice hubo presencia de funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas en la costa de Aguide, haciendo unos supuestos procedimientos relacionados con el hurto de unos motores y otras cosas.

Luego de los hechos de la desaparición ese mismo Cicpc jamás volvió a la zona a investigar, aun cuando en esos días y los siguientes siguieron ocurriendo novedades relacionadas con tráfico de drogas como decomisos de estupefacientes y descubrimiento de pistas de aterrizaje clandestinas, claras muestras de presencia de mafias que operarían en la zona.

Las familias víctimas son los que siempre ha llevado la iniciativa de investigar y tratar de darle forma a esta historia con un guión real, que a su juicio del Director de Mayday COFAVIDEF tiene protagonistas y actores de reparto claramente identificados.

Ha de recordarse que el zarpe ocurrió hace un año, fue un día viernes y para el domingo ya se había reportado la desaparición de la embarcación.

El lunes fueron a la Defensoría del Pueblo y el martes acudieron al Ministerio Público donde interpusieron la denuncias de los hechos y de la negligencia con que ha sido atendida la tragedia.

El licenciado Jhonny Romero dice que desde entonces la lucha ha sido constante haciendo seguimiento y presión día tras día y semana tras semana.

Lamentó no obstante que, en el Ministerio Público, cuya sede estaba a 10 minutos de distancia en tiempo de la casa de los familiares de los desaparecidos, se optara por radicar el caso a una Fiscalía en Tucacas, es decir a 211 kilómetros, atravesando 8 municipios y tres horas de distancia.

Fue una decisión poco expedita que solo buscó generar demora, causas molestias y hacernos desistir de la búsqueda.

Intuye Romero.

Hasta ahora cuatro fiscales han llevado el caso, uno actuando peor que el anterior, sin prosperar la justicia, todo a punta indiferencia y negligencia por falta de ordenar actuaciones, expediente mal instruido y sustentado, por ejemplo, al día de hoy el tribunal no tiene claro cuántos son realmente los desaparecidos: sí 13 o 27, 33 o 34.

A juicio de familiares de los balseros, las autoridades judiciales no han hecho lo correcto ni actuado con diligencia, por ejemplo: ni siquiera se sabe oficialmente si los desaparecidos luego de un año tienen alerta amarilla de INTERPOL. Tampoco han librado órdenes de captura contra los implicados en la organización de ese y otros viajes. Todo ha sido un fiasco en cuanto a actuaciones. El retardo ha sido demasiado descarado , al menos la audiencia de acusación se ha diferido ocho veces.

El fiscal nacional, dice no actuar porque espera lo haga la fiscalía en Falcón, pero esta tampoco actúa alegando lo mismo de su superior, mientras el Cicpc alega esperar órdenes de alguno de los fiscales para poder actuar.

Dos detenidos y tres fugitivos

Se desconoce el paradero de los tripulantes (principales sospechosos de perpetrar la desaparición), destacaron en su momento las minutas de la subdelegación Coro del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalística y se sabe que detuvieron a dos de los organizadores del viaje marítimo clandestino y tienen identificado a otros tres.

Los dos detenidos están a la orden del Juzgado Primero de Control, Extensión Tucacas, de acuerdo al libro de órdenes de captura el martes 2 de julio del 2019, identificadas estas con las nomenclaturas 1CO/008/2019 y 1CO/009/2019, por la organización del viaje clandestino y presunto tráfico de personas.

Por este caso el Cicpc reportó la detención de Danilo Antonio, alias “Cachete” y Danny Rafael, apodado “Picapiedra”.

Los otros presuntos involucrados fueron identificados como Hendry José, alias “Wilo”, Gustavo, apodado “Tavo” y una mujer de nombre Nancy Andreína , entre otras personas.

Familiares de los balseros no han desmayado en la lucha por encontrar respuestas, por lo que, además de actividades de calle en Coro y La Vela, en febrero organizaron una protesta nacional en el marco de una gira por Caracas.

Durante la misma lograron entregar peticiones y reunirse con diputados de la Asamblea Nacional, Conferenfia Episcopal de Venezuela, Naciones Unidas, Ministerio Público, así como diversas Organizaciones No Gubernamentales visibilizando el caso de los 33 balseros, de otros 22 inmigrantes de Tiraya, así como otros de Güiria, estado Sucre, que suman unos 113 desaparecidos.

Agotadas todas las vías e instancias nacionales sin lograr recibir respuestas, Jhonny Romero dice que toca ahora acudir a las instancias internacionales y sistema universal de derechos humanos.

Nuestro propósito es encontrar a nuestros seres queridos a quienes consideramos vivos aún, pues, así nos lo revelaron las investigaciones.

Expresó Romero

Según la lista que se maneja, los desaparecidos son:

Yean Carlos paredes (25), Tahis Tahina López Lugo (36),  Jhonny de Jesús Romero Palacios (27), Andrés Alfonso Cabrera García (28), José Félix Sánchez Ollarves (26), Neyla del Valles Ollarves Polanco (44),  José Luis Sánchez Zavala (44), Leonardo José Mora Medina (49),  Iván José Díaz (48), Elio José Blanco Cáceres (29), Ángel Rafael Urbina Zambrano (20), Richard Alexander Barragán Colina (19), David José Casares Casares (23), Alberto Ramón Vásquez (50), capitán de la embarcación; Aseret Paola Gutiérrez Torres (21), Diego Fernando Gutiérrez Torres (19), Marnelys Josefina Borges Reyes (45), Ordalis Marcelina Borges Reyes (29), Rosmary Guadalupe Rodríguez Borges (19), Yotgeri Fidelia Rodríguez Pérez (25), Yeraldyn de los Ángeles Romero Romero (22),  Jesús Antonio Amaya Mora (30), Anthony José Pérez Vallenilla (19), y los adolescentes Jackeison Jhonaiker Gómez Cumare (17), Alberth Daniel Ventura Raz (16) y Alexander José González Rivero (14).

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