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Entre voces | Equipos de la LVBP evaluaran cuando iniciar campaña 2020-21

Versiones extraoficiales indican que los equipos Caribes de Anzoátegui y Tigres de Aragua sugieren que la cumbre beisbolera se celebre en julio


En medio de crecientes rumores de que varios equipos pueden cambiar de dueño en cualquier momento, la Liga Venezolana de Beisbol Profesional convoca esta semana a conferencia virtual con delegados de los ocho clubes, cuyo tema central será acordar cuándo y dónde se celebrará la convención anual en la que se definirán, entre otras cosas, las condiciones y la fecha de apertura de la temporada 2020-21.

Versiones extraoficiales indican que los equipos Caribes de Anzoátegui y Tigres de Aragua sugieren que la cumbre beisbolera se celebre en julio.

Hay otras dos propuestas para el mes de agosto y septiembre, con par de escenarios: que se celebre la 76° temporada o que por primera vez desde 1946 no comience un campeonato de la LVBP.

De acuerdo a la experiencia del último certamen, cuyo calendario en fase eliminatoria se vio reducido a 42 juegos a partir del día 4 de noviembre de 2019, en caso de que decidan repetir esa fórmula, restarían apenas unas veinte semanas para el inicio de una contienda que se vislumbra con más incertidumbres que certezas.

El beisbol profesional venezolano atraviesa por la crisis económica más severa en su historia de ocho décadas.

Para el certamen 2019-20,  Major League Baseball, excluyó al circuito local del llamado winter agreement (pacto con las ligas invernales) como parte de las medidas de bloqueo económico implementado contra Venezuela por el gobierno de Estados Unidos, lo cual significó que los equipos no pudieron contar con personal, ni criollo ni extranjero, que estuviera bajo contrato con el beisbol organizado.

Ante de comenzar la última temporada, el día 10 de septiembre de 2019, Giuseppe Pamisano Lonigro, reemplazó a Juan José Ávila en la presidencia de la LVBP e inició gestiones con MLB para procurar el levantamiento de la sanción, cosa que logró parcialmente para la postemporada, pues permitieron contratar jugadores criollos e importados del beisbol organizado para todos los equipos, menos Tigres de Aragua y Navegantes del Magallanes.

Palmisano ha seguido con las diligencias para que los ocho clubes se mantengan  dentro del acuerdo invernal y puedan contar con todos los  talentos del país y contratar refuerzos de la diversas organizaciones.

Negocio en aprietos

La estrechez económica que se vive en Venezuela no es ajena a la industria el béisbol, un negocio que si bien es cierto brinda un espectáculo de cuatro meses de duración, tiene actividad administrativa durante todo el año y sus ingresos se han visto afectados por la merma en la cartera de anunciantes y por la obligación a la que lo somete MLB, de no aceptar patrocinio del gobierno ni auxilio económico, mediante la figura de divisas preferenciales.

La difícil situación es la peor que viven los clubes afiliados a la LVBP desde principios de los años cincuenta, cuando hubo cambios en las directivas de los cuatro equipos que entonces competían.

En agosto de 1952, el ingeniero Martin Tovar Lange anunció la venta del club Caracas BBC a Pablo Morales y Oscar Prieto Ortiz, tras jugar la temporada 1951-52 sin el respaldo de la Cervecería Caracas, su principal patrocinante.

Casi inmediatamente después, los empresarios Jesús Corao y Sebastián Artiles se convirtieron en socios mayoritario de los Sabios de Vargas y Carlos Lavaud reveló que, aunque no tenía intenciones de vender, estaba recibiendo atractivas ofertas por los Navegantes del Magallanes.

El espectáculo beisbolero se mantiene a flote en la edición 1953-54 gracias al llamado torneo rotatorio con los clubes más populares de Caracas y Maracaibo, en el que intervienen, Leones, Navegantes, Gavilanes y Pastora.

Para la edición 1954-55, Santa Marta reemplaza a Vargas y para el siguiente certamen da paso a los Industriales de Valencia, en tanto que Pampero toma el lugar del Venezuela, mientras que Magallanes pierde la franquicia al concluir el campeonato 1955-56 y entonces la liga acepta incorporar a Oriente.

Tras siete temporadas de discreto desempeño, Pampero cede su lugar a Tiburones de La Guaira a partir de la contienda 1962-63.

La estabilidad del negocio comienza a apreciarse a partir de la campaña 1964-65, con la ampliación de cuatro a seis clubes, gracias  a la incorporación de Tigres de Aragua y Cardenales de Lara.

En las últimas 29 campañas, desde que ingresaron Caribes y Petroleros, con la expansión del torneo 1991-92, se juega con ocho clubes.

Cuatro en el mercado

Desde hace varios meses se ventila que el empresario Ricardo Cisneros y sus hijos escuchan ofertas por los Leones del Caracas.

Entre los potenciales compradores de la franquicia más exitosa de la LVBP con 20 títulos, destacan un grupo de ex jugadores encabezados por el ex bigleaguer Bob Abreu.

Otros conjunto que posiblemente será negociado es Tiburones de La Guaira, cuya directiva fue modificada durante el último torneo cuando Antonio José Herrera adquirió las acciones de Francisco Arocha y quedó como accionista mayoritario.

Se ha comentado que propietarios de varios clubes de la recién creada Liga Independiente, hicieron oferta para llevar al elenco litoralense a jugar en el nuevo parque guaireño de Macuto.

La franquicia Bravos de Margarita también pudiera ser vendida por Tobías Carrero Nácar a un grupo de empresarios de la región insular.

Por último, Cardenales de Lara, campeón de las últimas dos campañas de la LVBP, estaría en planes de venta.

Desde hace tiempo, Jorge Hernández, propietario del club de baloncesto Guaros de Lara, ha mostrado interés por el conjunto crepuscular.

De acuerdo con los estatutos de la LVBP, cualquier venta de equipo debe contar con la aprobación unánime de la asamblea de delegados.

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