Emprendimiento

Fruttizana, una delicia que preparan en familia

Las tizanas las preparan todos los días con productos de calidad. Actualmente tienen 15 puntos de distribución en Carirubana.


Elaine García y Jesús Marín son ingenieros, esposos y padres de tres varones. Pese a que son profesionales y con trabajo estable, la cuarentena social por la COVID-19 les dio la idea de recobrar el negocio con el que empezaron cuando eran estudiantes universitarios, el mismo que les generaba ingresos para cubrir sus estudios.

Se trata de unas tizanas hechas con productos de calidad y con una receta muy casera.

El negocio lo tuvieron cada uno en sus casas mientras estaban estudiando en la universidad, las vendían en sus hogares y en casas de familiares, eso les ayudó económicamente para cubrir los gastos de sus carreras.

Al graduarse, se casaron y formaron su familia. Cada uno se dedicó a su rol como padres y trabajadores, habían olvidaron aquel negocio, fue hasta este año que lo retomaron, esta vez, su hijo mayor, Jesús fue el creador del nombre de la pequeña empresa y decidió llamar “Fruttizana”.

La familia invierte el tiempo en producir, envasar y compartir; ya que los tres varones están pequeños y necesitan atención, sin embargo creen que el negocio es una forma de educarlos.

Aprenden a hacer compras, a cuidar las cosas y a ser constantes en las metas que se tengan día a día.

La idea de comenzar de nuevo con las tizanas, comenzó por ser una opción para generar ingresos durante la cuarentena, pero el negocio ha ido prosperando al punto que ya tienen 15 puntos de distribución en el municipio Carirubana, aunque la meta está fijada en llevarlas también a los municipios Falcón y Los Taques.

La nevera les ha quedado corta para la producción, por lo que han optado para conseguir un frízer para poder distribuir mucho más.

Esperan también lograr comprar más implementos de trabajo, porque hasta ahora, han usado los de la casa.

Jamás pensaron que este emprendimiento alzara el vuelo que está tomando y pensaban abandonarlo una vez les toque volver a la rutina, sin embargo la misma dinámica les ha mostrado ideas para mantenerlo cuando les toque volver a sus puestos de trabajo.

Para la familia la cuarentena les ha enseñado a trabajar en equipo, han podido dedicarle tiempo a sus hijos y han disfrutado cada momento aunque sea para ir a comprar las frutas todos los días o hacer los deliverys.

La pareja cree que nada es imposible si se hace con organización, entrega y compromiso, por eso han tomado este negocio como ejemplo de vida para sus hijos, en aras de cada uno pueda aprender algo en esta cuarentena social y lo hagan en familia.

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Irene Revilla

Amo el chocolate

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