Sucesos

Riña mortal en retén fue por un kilo de espagueti

“Chucho” era uno de los presos que más tiempo llevaba en el retén y aunque estaba al tanto de los códigos internos.


La pelea a muerte que Robinson Alberto Argueta y Valentín Jesús Reyes García sostuvieron la tarde de este lunes en la celda 12 de la Sala de Garantías de Privados de Libertad de Polifalcón, en Coro, fue por un kilo de espagueti.

Diferencias en la distribución se dirimieron en la pelea a chuzo en la cual sacó la peor parte Robinson, conocido como “Chucho”, quien murió al recibir una herida certera en el corazón.

Robinson Alberto, de 38 años, ya había pagado su condena de 10 años por el hurto cometido el 2 de mayo del 2009 durante el cual disparó a uno de los policías que, en represalia lo hirió en la pierna izquierda.

Su salida a la libertad quedó sujeta a la apertura de las actividades judiciales, demoradas por la pandemia. No obstante, primero le llegó la muerte y certificado de defunción, que la boleta de excarcelación.

“Chucho” era uno de los presos que más tiempo llevaba en el retén y aunque estaba al tanto de los códigos internos, de nada le valió la antigüedad.

Cuenta que incurrió algunas veces en “bataneo”, término que en el argot intramuros se refiere a que se apropió indebidamente de algo o manchó la rutina, un delito que comprometía su vida y que en una oportunidad lo llevó a refugiarse en la iglesia, con los evangélicos.

De esta manera Robinson se libró de la muerte a mano de los mismos reclusos, que a pesar de tenerlo a pocos metros, no podían tocarlo por estar en territorio religioso.

Con el tiempo se ganó la confianza de las autoridades que, a cambio del mantenimiento de las áreas verdes y el frente del retén, le concedían el régimen abierto.

Cambiadas las autoridades policiales, perdió este privilegio y volvió al confinamiento, siendo su más reciente recinto, la celda 12.

Desde ahí podía observar todo cuando pasaba afuera, y hasta “martillaba” a cuanto abogada venía a saber de algún defendido.

Muchos de ellos recuerdan, siempre, con su recia voz, “Chucho”, después de captar su atención, les decía: “¡abogado. Regálame una bendición pa’ la papa!” o “¡abogado, me puede completar para contarme el pelo!”.

Recientemente los presos recibieron de regalo un kilo de espagueti, pero diferencias en la repartición condujeron al duelo que tiñó de sangre la celda 12.

Así, Robinson Alberto Argueta se convirtió en el primer recluso asesinado en retenes de Polifalcón y Valentín Jesús Reyes García, que había sido detenido en mayo por robo agravado, prolongó de meses a muchos años su estancia en un recinto penitenciario, por el delito de homicidio.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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