Internacionales

La pandemia se endurece en América Latina | Más de cuatro millones de contagios

Brasil reúne la mitad de los casos en la región y batió otro récord en las últimas 24 horas al registrar 67.860 nuevos contagios


Entre tanto, Estados Unidos superó los 143.000 muertos y se acerca a los cuatro millones de casos, mientras la OMS rebajó las expectativas al proyectar que la vacuna de COVID-19 estaría lista para 2021.

En medio de rebrotes y una acelerada expansión, el mundo continúa resistiendo el embate de la pandemia de COVID-19.

A nivel global, el rastreador de la Universidad estadounidense Johns Hopkins registró 15.247.848 contagios y 623.863 fallecidos, con cifras disparadas en Estados Unidos y Brasil, que suman 3.970.908 y 2.227.514 casos respectivamente. 

Los países latinoamericanos siguen escalando rápidamente en el escalafón con Colombia superando a Francia en número de contagios y Argentina a Canadá, mientras el virus se convirtió en la cuarta causa de muertes en México y para finalizar podría ser la segunda. 

Pero mientras la carrera por encontrar una vacuna a contrarreloj, empieza a arrojar luces, Europa, por ejemplo, continúa padeciendo rebrotes como Asia, con países especialmente afectados como España y Japón.

Estas son las noticias del 23 de julio vinculadas a la pandemia de Covid-19:

Con más de cuatro millones de contagios, América Latina continúa resistiendo 

Según un recuento de realizado por la agencia ‘AFP’ con cifras oficiales, la región registró 4.040.925 contagios y 172.886 fallecidos, para convertirse en una de las de mayor expansión del brote. 

Brasil, el epicentro del brote en América Latina y un termómetro del avance del virus, registró 2.227.514 casos, una cifra que lo sitúa como el segundo país con mayor número de contagios por detrás de Estados Unidos. 

Además, el país de 212 millones de habitantes batió un nuevo récord de contagios en las últimas 24 horas al registrar 67.860, mientras los expertos estiman que esa cifra no corresponde a la real, debido a la falta de pruebas masivas en Brasil, donde la pandemia se ha cobrado la vida de 82.771 personas.

Pero no es solo el gigante latinoamericano.

México es, después de Brasil, el país de la región con mayor número de muertos, tras superar los 40.000 casos el 21 de julio, mientras Colombia arrastra unas cifras en ascenso cuyo último registró fue de más de 7.000 contagios en un día.

Venezuela también preocupa por el estado de deterioro por la crisis en que tomó la pandemia al país, que registra cerca de 13.164 contagios, una cifra que la oposición y organismos internacionales descreen.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) comenzó a repartir elementos de protección de bioseguridad en este país, incluyendo mascarillas, caretas y batas, para atender la emergencia. 

En Centroamérica los datos no son menos preocupantes. Honduras superó los 1.000 muertos y los 36.000 contagios por COVID-19, mientras los casos se disparan más de un 200 % desde junio en El Salvador.

La crisis sanitaria global no solo ha llevado al país a su primera recesión en tres décadas sino que ha obliga al gobierno a desplegar cientos de miles de millones de dólares en estímulo económico con otro indicado a la sombra: El presupuesto que se prepara para sufrir su mayor déficit desde la Segunda Guerra Mundial.

Aunque Australia manejó la etapa inicial de la pandemia mejor que la mayoría de las naciones desarrolladas, el Tesorero, Josh Frydenberg, dijo que el presupuesto entró en un déficit masivo de $61.3 mil millones, finalizado junio de 2020 en comparación con un pronóstico anterior de un superávit.

En el peor escenario, se prevé que el déficit se amplíe aún más a A$184.5 mil millones en 2020-21.

Estas cifras severas reflejan la dura realidad que enfrentamos.

Dijo Frydenberg a un grupo de periodistas en Canberra. «El panorama económico sigue siendo muy incierto».

Pero no solo el horizonte financiero.

La nación registró cinco fallecidos, el mayor número de muertes diarias por el virus desde abril a raíz del rebrote de contagios cuyo epicentro es la ciudad de Melbourne, capital del estado de Victoria. 

Además, desde el rebrote registrado a principios de julio, los infectados confirmados en Melbourne superan los 4.000, algo menos de un tercio del total de casos confirmados en el país, que ya alcanzan unos 13.300 casos, incluidos 133 fallecidos.

Esto demuestra el número creciente de este terrible virus en nuestra comunidad.

Señaló la ministra de Sanidad, Jenny Mikakos.

Desde este 23 de julio es obligatorio el uso de tapabocas en las ciudades de Melbourne y Mitchell -ambas puestas bajo un segundo confinamiento hasta el 20 de agosto-, con multas de hasta 200 dólares australianos (unos 143 dólares estadounidenses o 123 euros) para quienes no las porten. 

El aumento de nuevos contagios en varias regiones de España incluida Cataluña, ha llevado a las autoridades ha ordenar el cierre obligatorio del comercio no esencial nocturno, lo que pone en riesgo el sector turístico, un gran contribuyente al PIB nacional y uno de los más afectados por la pandemia. 

El Ministerio de Sanidad reportó 730 nuevos contagios en la última jornada, es decir, 201 más que el martes, el número más alto de casos nuevos en un solo día desde que terminó el estado de alarma.

Pero no termina ahí. España tiene actualmente 224 brotes activos, con 2.622 casos asociados.

El total de infectados desde que comenzó la epidemia llega a 267.551 y el de fallecidos se sitúa en 28.426.

Antes de la crisis sanitaria, el turismo representaba el 12,3 % del PIB nacional y el 12,7 % del empleo (2,45 millones de trabajadores).

Y aunque el sector confiaba en que la reapertura parcial de fronteras y la libertad de desplazamientos interiores desde el 21 de junio animaría la demanda turística en el verano, al que apostaba bastante, julio ha rebajado esas expectativas, por lo que el sector hotelero calcula que la ocupación se situará este año en torno al 30% por el previsible descenso de las llegadas internacionales.

La actividad turística estuvo totalmente paralizada durante toda la primavera pasada debido a la pandemia y al estado de alarma decretado el 14 de marzo por el Gobierno, lo que llevó al cierre de aeropuertos y puertos al tránsito de personas y fuertes restricciones interiores de movilidad durante más de tres meses para contener la propagación del virus.

Esto supuso que un millón de trabajadores se quedara sin empleo temporalmente.

Con 143.193 muertes por COVID-19, lo que equivale a cuatro por cada 10.000 personas, el país ocupa el sexto lugar a nivel mundial en el escalafón de fallecimientos más altos per cápita solo superado por Reino Unido, España, Italia, Chile y Francia.

Pero no es solo esto. El país se acerca a los cuatro millones de contagios, registrando un promedio de más de 2.600 casos nuevos cada hora, la tasa más alta del mundo, según un recuento de la agencia ‘Reuters’.

Los contagios en Estados Unidos se han reproducido a un ritmo vertiginoso desde que se detectó el primer caso el 21 de enero.

El país tardó 98 días en llegar a 1 millón de casos. Luego unos 43 en registrar los 2 millones y después 27 días para llegar a los 3 millones.

Solo ha tomado 16 días estar a punto de alcanzar los 4 millones a una tasa de 43 casos nuevos por minuto.

En medio de la crisis, el presidente Donald Trump dio un drástico giro a su discurso.

El republicano, que durante buena parte de la pandemia, se había mostrado reacio a usar una máscara, esta semana alentó a los estadounidenses a usarlas y recientemente apareció en público por primera vez con una puesta.

El mandatario, cuyo país ha invertido en proyectos de vacunas en desarrollo, aseguró que la situación empeorará antes de estabilizarse. 

De los 20 países con el mayor brote, Estados Unidos ocupa el segundo lugar por casos per cápita, con 120 infecciones por cada 10.000 personas, solo superado por Chile, según Reuters.

OMS prevé que la primera vacuna de Covid-19 empiece a ser aplicada para 2021

Si bien hay más de 140 proyectos avanzando en el mundo a contrarreloj para encontrar una vacuna, uno de los más prometedores hasta ahora, el de Oxford, está en sus ensayos iniciales.

Por esto la Organización Mundial de la Salud, señaló que, en el mejor de los escenarios, la gente no empezará a ser vacunada antes «de la primera parte de 2021», aseguró un alto responsable de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En una sesión en la que también participó la responsable técnica de la célula de gestión de la pandemia, María Von Kerkhove, se recordó que no hay que tener expectativas desproporcionadas y creer que la vacuna será una solución absoluta.

Hay que ser realistas en cuanto a los tiempos. No importa cuánto intentemos acelerar el proceso, tenemos que estar seguros de que una vacuna es segura y efectiva, y esto toma su propio tiempo.

Señaló el director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan.

Ryan recordó que ninguna vacuna es 100 % efectiva. Como ejemplo mencionó el caso de la que existe contra el sarampión y que es considerada entre las que tienen mayor efectividad, que en este caso llega al 95 %. 

La ONU plantea una renta básica para más de un tercio de la población mundial en medio de la crisis

Naciones Unidas puso sobre la mesa una propuesta que ya venía retumbando a nivel mundial cuyo alcance, operación y eficacia ha sido objeto de controversia.

Se trata, dada la coyuntura, la introducción inmediata de una renta básica o un ingreso mínimo temporal para unas 2.700 millones de personas en condiciones de vulnerabilidad económica. 

Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los recursos de esta propuesta permitirían a la población de los países en vías de desarrollo cumplir cuarentenas y medidas de distanciamiento social necesarias para contener una pandemia que no deja de avanzar, mientras mitiga el impacto económico de estas parálisis.

Los tiempos sin precedentes requieren medidas sociales y económicas sin precedentes. Introducir un ingreso básico temporal para las personas más pobres del mundo ha surgido como una opción. Esto podría haber parecido imposible hace sólo unos meses.

Declaró el administrador de esta agencia, Achim Steiner.

En un informe, el PNUD calcula que costaría unos 199.000 millones de dólares al mes facilitar ese ingreso básico a 2.700 millones de personas en 132 países, una suma, que si bien la agencia cree que es abultada, la considera asumible para los Estados ante la emergencia sanitaria y social que vive el mundo.

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