Opinión

El Baúl de Raúl | La fanaticada fue manager en Grandes Ligas por una noche

Bill Veeck sin pedir permiso, dispuso entonces que todos los presentes  dirigieran, mientras que el manager real  Zack Taylor sin uniforme, de traje y corbata, veía el juego desde un palco.


La idea de Bill Veeck de que los fanáticos dirigieran a sus Carmelitas de San Luis fue genial y exitosa.

Esto ocurrió en la noche del viernes 24 de agosto de 1951, cuando los Atléticos de Philadelphia visitaban Sportsman Park, ante tres mil 935 parroquianos, a quienes no les importaba que los Carmelitas tuvieran el peor récord de ambas ligas (37 – 81) y por eso seguían comprando boletos.

Cuando los fanáticos hicieron la alineación a través de unas planillas que llenaron con los nueve nombres, ordenaron incluir al receptor Sherman Lollar y al primera base Hank Arft, en vez de los regulares Matt Batts y Ben Taylor respectivamente, además mandaron a la lomita a Ned Garver, quien no era el del turno en la rotación.

Durante el juego debían utilizar dos carteles que les dieron, uno con letras rojas que decía NO y otro con letras negras que decía SI.

En el primer episodio, los Atléticos castigaron a Garver con cinco hits y tres carreras, preguntaron si lo sacaban y los fanáticos levantaron el cartel de NO y el hombre se mantuvo en la lomita.

En el cierre del mismo primero, Lollar el cátcher impuesto por el conclave, se metió en un rally de tres carreras con sencillo y en el tercero supero el empale con cuadrangular.

Esa noche Lollar conectó sencillo, doble y jonrón, una anotada y tres impulsadas en cuatro turnos.

Garver permitió solo dos hits después de sus angustias iniciales, cuando vio tantos de esos letreros NO tiro el juego completo y lo gano 5 – 3.

Ahora, ¿Por qué a Veeck se le ocurrió esa idea? Originalmente había contratado a dos fanáticos Charles Hughes y Clark Mitze para que sirvieran de coaches para ese juego, pero el presidente de la Liga Americana, Will Harridge, no lo permitió.

Por eso sin pedir permiso, dispuso entonces que todos los presentes  dirigieran, mientras que el manager real, Zack Taylor, sin uniforme, de traje y corbata, veía el juego desde un palco cerca del dogout de los Carmelitas y acompañado por los coaches prohibidos.

Después de la victoria, Bill Veeck quiso seguir con su público de manager, pero eso también lo prohibió  Harridge. Los Carmelitas terminaron últimos con record de 52 – 102. Esa franquicia que era de los Carmelitas, es ahora y desde 1954 la de los Orioles de Baltimore.

Fuente: Juan Vene.

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Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

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