Opinión

Asedio, resistencia y contraofensiva (Parte I)

“Las sanciones son como un asedio moderno que afecta a los ciudadanos del país sancionado, limitando sus suministros básicos para sobrevivir”.


Los primeros asentamientos humanos comenzaron con el descubrimiento de la agricultura hace apenas 9.000 años. El hombre dejó de ser nómada y se convirtió en sedentario.

Los excedentes económicos sustituyeron a la economía de subsistencia. Con el pasar de los siglos las pequeñas aldeas crecieron y se convirtieron en ciudades, grandes ciudades y ciudades nación. La historia en gran parte es la historia de la guerra aunque la guerra es previa a la historia.

Desde el mundo antiguo el asedio se convirtió en una de las principales formas de guerra. El asedio era un bloqueo militar ante la dificultad de superar las defensas fortificadas de las ciudades.

La táctica consistía en cortar el suministro de la logística, alimentos, agua, acompañado por el ataque con maquinaria de asedio para lograr la rendición por desgaste, enfermedades, hambre o muerte masiva por inanición de los asediados. El asedio podía durar meses y hasta años.

En múltiples oportunidades la resistencia y contraofensiva de los asediados lograba la derrota de sus enemigos. Desde la era napolionica el asedio fue perdiendo vigencia por el uso de la artillería con cañones cada vez más potentes que destruían las fortificaciones y permitían el asalto directo.
Sin embargo, el asedio no ha desaparecido en el mundo contemporáneo sino que ha mutado.

EE.UU. después de la segunda guerra mundial y su posicionamiento como imperio global ha usado el asedio como táctica de guerra no convencional para intentar derrocar gobiernos no alineados con sus interés hegemónicos.

La práctica utilizada es el bloqueo a las exportaciones e importaciones de un país, de sus ingresos en divisas, para someter a la población a dramáticas penurias por escasez de alimentos, medicina, bienes básicos, equipos industriales, maquinarias, repuestos, que inciden en el deterioro de los servicios públicos como el agua, la electricidad, transporte e internet.

Además incautan los activos y los recursos financieros del país asediado en el extranjero. En paralelo intensifican con sus poderosos medios de comunicación una sistemática guerra de cuarta generación, mediática y psicológica, destinada a la manipulación, desmoralización y a estimular la insurrección de la población para derrocar al supuesto gobierno hostil.

Los acuerdos de Bretton Woods en 1944 que consagró al dólar como la única moneda convertible en oro, le dio a los EE.UU. un inmenso poder económico y político global que también ha utilizado para colapsar las economías de los países asediados y dificultar a estos burlar el bloqueo financiero impuesto.

En fin, como lo describió el congresista de los EE.UU. por Hawái el pasado viernes 24 de julio en una declaración dadas al The National Interest expresando preocupación por el bloqueo a Venezuela: “Las sanciones son como un asedio moderno que afecta a los ciudadanos del país sancionado, limitando su suministro de alimentos, agua, medicinas y suministro básicos que necesitan para sobrevivir, resultando en una gran enfermedad, sufrimiento y muerte”.

El asedio Moderno como lo llamó Gabbard se diferencian a los del mundo antiguo en la forma más no en el objetivo.

El club de los asedios

No obstante, la historia de los últimos 70 años ha demostrado la poca efectividad de este tipo de guerra no convencional, no en llevar el sufrimiento y el padecimiento de los pueblos al límite sino en derrocar a los gobiernos asediados.

El ejemplo más conocido y cercano es el genocida bloqueo que Estados Unidos ha sometida a la Cuba socialista y a su pueblo, por más de 60 largos y duros años.

La pequeña e irreductible isla ha resistido las dolorosas consecuencias del asedio con una dignidad admirable, sin rendirse, sin pedir ni dar cuartel, y con una férrea conciencia colectiva de defensa de la patria, primero bajo el liderazgo de Fidel en los años más duros, luego con Raúl y ahora con Díaz Canel.

El estrepitoso fracaso de este tipo de guerra contra Cuba fue reconocido finalmente por la administración de Obama. No solo lo admitió, sino que, restableció las relaciones diplomáticas, comerciales y minimizó las sanciones, lo que repercutió en un rápido crecimiento económico, en particular del sector turismo y en mejoras en la calidad de vida del pueblo cubano.

La llegada del ultra derechista Donald Trump a la presidencia de EE.UU. fue un frenazo para la incipiente apertura. En tres años el gobierno de Trump ha adoptado 120 medidas para recrudecer el embargo y endurecer el bloqueo con sus nefastos efectos para la población que continúa luchando sin perder un ápice de su dignidad ni cambiar su sistema de gobierno.

Lo mismo ha ocurrido con Corea del Norte que está bajo asedio desde 1950 cuando EE.UU. entró en la guerra entre Corea del Sur y Corea del Norte. Lejos de debilitar al gobierno comunista el asedio lo ha fortalecido.

Igual pasa con Irán desde 1979 cuando se produce la revolución Islamica que desplazó del poder al Sha de Irán protegido por Estados Unidos que inmediatamente sometió a la nación persa a un criminal bloqueo.

Luego fue el turno de Siria acusada de apoyo al terrorismo en 1984. En el 2011 el asedio se amplía y se hace más severo con el objeto de ayudar a derrocar el gobierno del presidente Bashar al-Asad cuando una coalición liderada por EE.UU. apoya a la oposición insurrecta inspirada por la llamada Primavera Arabe.

Estos tres casos junto a Cuba forman el cuarteto de países que han sufrido y sufren el asedio gringo sin ser derrotados.

En este sentido, el pasado 21 de Julio el embajador de Irán en Rusia Kazem Jalali en una entrevista realizada en el periódico Kommersant propuso al presidente Vladimir Putin la creación de un club de países afectados por las sanciones de Estados Unidos.

Ha dicho el diplomático: “Los países que son blanco de la presión de las sanciones de Washington podrían unir sus esfuerzos para contrarrestar conjuntamente la política estadounidense…..Ya es hora de que creamos un club de países afectados por las sanciones. Entre sus miembros habrá muchos poderes fuertes con economías desarrolladas entre ellas Rusia y China”.

Este alineamiento de fuerzas asediadas es muy pertinente para iniciar una contraofensiva que vaya disminuyendo la capacidad del imperio de someter con su política de guerra a países soberanos que no son sumisos a sus designios.

Seguramente el embajador Iraní estaba pensando en la Venezuela Bolivariana como parte del Club de Asediados cuando hizo la propuesta.
Pero el caso de Venezuela bajo asedio será objeto de análisis en el siguiente artículo.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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