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Bolivia suspendió año escolar junto con críticas

Esta decisión, además de su anuncio, ha desatado todo tipo de críticas, que arguyen que la medida se ha amparado en parte en el COVID-19, pero tiene un trasfondo político


La región de América Latina y el Caribe superó el umbral de los 200.000 muertos por COVID-19, mientras las Américas concentran la mayor parte de los decesos a nivel mundial con EE.UU., Brasil y México a la cabeza. Situación que se vive con disparidades, ya que Cuba empezó a recibir a sus primeros turistas extranjeros, pero Bolivia decidió cancelar las clases argumentando un ascenso de los casos.

Con medidas sanitarias de acuerdo al impacto del nuevo coronavirus y los lineamientos políticos de cada gobernante, países y continentes imponen restricciones o aplican aperturas dispares, en una etapa de la pandemia en la que ningún territorio o persona es ajeno a ella.

Lo dijo este sábado la Organización Mundial de la Salud, afirmando que la enfermedad puede que nos acompañe un «largo tiempo»: «La mayoría de las personas en el mundo pueden verse afectadas».

Según el contador global de la Universidad Johns Hopkins, hasta la fecha el mundo ha registrado más de 17.830.000 contagios, 679.400 muertes (de las cuales casi un tercio en América Latina) y 10.564.000 personas recuperadas.

Ante el ascenso de los contagios, el Gobierno interino de Jeanine Áñez decidió este domingo dar por terminado el año escolar, sin opción de clases virtuales y promocionando a los alumnos para el siguiente curso.

En su primera defensa está la pandemia, pero su segundo argumento es político-social: y es la «actitud radical y partidista», según denunció, de sindicatos de maestros rurales y urbanos del país, que en las últimas semanas se manifestaron en las calles, poniendo «en serio riesgo» la salud de la población, además de actuar con «amenaza, chantaje y amedrentamiento» hacia las autoridades educativas.

Esta decisión, además de su anuncio, ha desatado todo tipo de críticas, que arguyen que la medida se ha amparado en parte en el Covid-19, pero tiene un trasfondo político. 

Durante días, los maestros exigieron el retorno de la educación presencial, considerando que las clases virtuales eran excluyentes, debido a los costos de la red en el país, sin contar con las carencias de las zonas rurales, con profesores que recorren kilómetros para llegar a sus alumnos. Sin embargo, tanto esta petición, como los intentos de diálogo entre el Ministerio de Educación, la Iglesia católica y los maestros no han llegado a nada.

Solamente en las dictaduras se clausuraba el año escolar; ahora, el gobierno de facto lo hace por su incapacidad y para impedir movilización del magisterio.

Señaló en Twitter el expresidente boliviano Evo Morales.

A las denuncias de Morales se le unieron otros como el exmandatario Jorge ‘Tuto’ Quiroga, que calificó de «lamentable» la decisión tomada por el Gobierno interino de «clausurar el año escolar, cerrando el acceso a la educación».

Organismos como Unicef también han advertido de la «terrible pérdida» que conlleva para los estudiantes, incluso ofreciéndose a ayudar a seguir con el curso escolar.

Por ahora, este ha quedado anulado de forma anticipada, mediante un decreto ley, que establece que el último día de educación ecolarizada fue el pasado 31 de julio.

No obstante, el Ministerio de Educación también señaló que «continuará fortaleciendo» la formación de los maestros en plataformas digitales y que la «modalidad a distancia» caerá en radios y televisiones.

Mientras los alumnos pasan sin más a los siguientes grados, el Estado seguirá pagando el salario de los maestros por los meses que restan del año.

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