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Gritó a los cuatro vientos en gasolinera que tenía Covid-19

«¡Tengo coronavirus!«, expresó en el servicio Lara la funcionaria del Cicpc, quien «por haberse contagiado trabajando», dejó entrever que lo menos que tocaba era echar gasolina sin hacer cola


Hay silbidos espantosos, llantos aterradores y expresiones que, justo en este tiempo de pandemia, asustan más que escuchar al Silbón y a la Llorona en una misma cantaleta. Y esa expresión, gritada a los cuatro vientos es: ¡Tengo Coronavirus!

El hecho que se narra a continuación, sucedió pasadas las nueve de la mañana de este martes en el Servicio Lara, la estación de gasolina ubicada al final de la avenida Los Médanos con variante norte de Coro, frecuentada a diario por agentes de seguridad del estado, efectivos militares y sectores priorizados que acuden a surtirse de gasolina para trabajar.

Como era de esperarse, este martes había funcionarios dispersos por aquello de las distancias, aunque cada uno buscando la manera de eludir la cola y salir con el tanque de las patrullas y demás vehículos oficiales, lleno.

A pesar de no andar en un vehículo rotulado, una mujer atrajo la atención de todos y ella, ni corta ni perezosa tampoco hizo nada para disimularlo. Con autoridad decía ser funcionaria y la chemisse negra y gorra daban cuenta que realmente se trataba de una funcionaria del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, según las iniciales del organismo (Cicpc) timbradas  en la espalda.

El típico malestar por la cola

Andaba malhumorada, como seguramente lo estaban otros, por el lento que avanzaba la cola.

La funcionaria dejó claro su interés en querer llegar cuanto antes a Dabajuro a llevar unas medicinas que necesitaba un familiar enfermo, pero dijo algo que dejó a todos estupefactos, ante lo cual le entró a los encargados de la bomba la duda en cuanto a surtirla en lo inmediato de gasolina o impedirle la permanencia en el lugar.

La funcionaria dejó entrever que, por haber contagiado mientras trabajaba, lo menos que le tocaba era echar gasolina sin demoras. Foto: Gregorio González

“¡Tengo coronavirus!, me contagié trabajando en los operativos de contención. Tengo que llegar a Dabajuro a llevar unas medicinas”, manifestaba la funcionaria quien procuraba que la administradora de la estación de gasolina, así como un militar a cargo de las coordinaciones, la despacharan entre los primeros.

Intriga y preocupación

Estos le sugerían calmarse y esperar a pesar de sentirse intimidados y extrañados por el hecho de que una paciente, que gritaba a los cuatro vientos que tenía COVID-19, estuviese como si nada en la calle, claro está, con su tapabocas.

Ninguno de los funcionarios en torno a la estación de gasolina se le quiso acercar y preguntarle si efectivamente era cierto su diagnóstico.

Dicen que al final le permitieron llenar el tanque de su carro y marcharse, pero entre los presentes quedaron intrigas en relación a si efectivamente con Coronavirus y de serlo, porque no estaba cumpliendo la debida cuarentena.    

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".

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