Opinión

Asedio, resistencia y contraofensiva (Parte II)

No hay bloqueo sin que los civiles sean las primeras víctimas. Siempre son los primeros y más afectados.


Una vez fallecido el comandante Chávez y electo Nicolás Maduro en abril del 2013 como nuevo presidente con una diferencia de apenas 200.000 votos, EE.UU. vio la oportunidad de acabar con la revolución Bolivariana, antiimperialista y socialista. Sin Chavez desaparece el chavismo.

Subestimaron su legado, la estirpe libertaria del pueblo venezolano y al Presidente Maduro. A Nicolás lo calificaron como torpe, incapaz e inepto por decir lo menos. Se burlaban de él. Lo menospreciaron. Fueron incapaces de ver las cualidades políticas que Chavez vio en él y ahora dicen: “Nicolás es un duro”. Sin duda se equivocaron, como los hechos lo han demostrado en los últimos años. .

Obama recurrió a misma táctica que Nixon utilizó contra el gobierno constitucional de Salvador Allende de “Hacer Crujir la economía”.

Se inició una silenciosa guerra económica que fue poco a poco causando estragos en la economía nacional. Necesario es subrayar que la guerra económica fue en gran parte ayudada al mantenerse políticas económicas que habían reiteradamente demostrado su ineficacia y por la caída abrupta de los precios del petróleo.

Fue el inicio de un largo periodo de decrecimiento y recesión económica que llegaría al extremo una vez que el bloqueo se oficializó a partir del 2018.

En marzo del 2015 el inefable Obama emite un absurdo decreto declarando a Venezuela cómo una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de los Estados Unidos, que es el primer paso para comenzar una política abierta de sanciones. Comenzó así el asedio contra el país y el pueblo venezolano.

Las primeras medidas fueron contra altos funcionarios del gobierno que tienen la finalidad principal de provocar temor y desmoralizar al resto de la dirigencia gubernamental, militar y política.

En el 2017, 2018, 2019 y 2020 de las sanciones a personas se fueron progresivamente pasando a sanciones contra nuestra economía hasta convertirlas en un inhumano bloqueo comercial y financiero.

En consecuencia escasean los alimentos, medicinas, insumos para la producción, partes, repuestos, equipos y una larga lista de bienes necesarios para el sistema productivo del país.

Se paraliza gran parte del parque industrial, cae la producción nacional que ya venía disminuyendo aceleradamente, sancionan a PDVSA y boicotean las exportaciones de petróleo, sabotean la compra de equipos vitales para el funcionamiento de la industria petrolera.

Cae su producción a niveles históricos. Merman bruscamente los ingresos en divisas. Se manipula el valor del dólar en el mercado paralelo que se disparas hasta la estratosfera, aparece el demoledor fenómeno de la hiperinflación, se pulveriza el poder adquisitivo del salario real, se empobrecen bastos sectores de la población.

En la avenida Bolívar de Caracas se intenta en agosto del 2018 un magnicidio contra el Presidente Maduro y el alto mando militar dirigido desde Colombia con la participación del sector más extremista de Primero Justicia.

En enero del 2019 EE.UU. y sus cachorros incluyendo la UE, desconocen la reelección de Maduro. Designan violando la CRVB a un diputado como presidente de la República encargado de un irritó gobierno interino. Se agudiza la situación política. Se amenaza con una invasión militar. Se insta abierta y persistentemente a un golpe militar. El país vive un estado de angustia general.

Se produce desde Colombia con el aval de Duque y Trump una invasión de mercenarios que fracasa. Se incautan activos del país en el exterior, se apropian de la refinería Citgo en EE.UU., de la petroquimica Manomeros en Colombia, de miles de millones de dólares de la nación en Bancos norteamericano y europeos. Inglaterra literalmente se roba gran parte de nuestra reservas en oro.

La guerra mediática a nivel mundial alcanza niveles nunca vistos, se intensifica la manipulación sobre la realidad venezolana tanto nacional como internacional para estigmatizar al gobierno revolucionario como una tiranía que viola sistemáticamente los derechos humanos.

Un proceso de migración inducido desde el 2016 se masifica a partir del 2018 ante el cuadro de calamidades in crescendo. Se tipifica al gobierno Bolivariano como un narcoestado, se le pone precio a la cabeza del presidente Maduro y a varios de sus más cercanos colaboradores.
Sin duda el asedio contra Venezuela es el más brutal en lo que va de siglo.

A algunos historiadores les hace recordar el sanguinario asedio que los españoles sometieron a la ciudad amurallada de Cartagena de Indias bajo el control patriótico en 1815. Durante los 105 días que duró el asedio de las tropas de Morillo murieron unos 10.000 civiles mayoritariamente por hambre y enfermedades. Casi la mitad de la población.

Hoy como hace 200 años Venezuela vive un estado de guerra sólo que ahora aún no es de armas y fuego sino una guerra llamada no convencional o dicho en palabras del congresista estadounidense Gabbard, un asedio en tiempos modernos.

Ni aún en la terrible pandemia que azota a la humanidad el asedio cede. Más por el contrario se arrecia. Las solicitudes de la ONU, El Vaticano, la OMS y otras voces, de que se produzca una tregua durante la crisis del Covid 19 es respondida por el imperio con más bloqueo, más persecución, mas agresiones, más sanciones, más sufrimiento para el pueblo.

La agresion imperial, sus dramáticas consecuencias y su manipulación las describió de forma sarcástica el parlamentario republicanismo Richardson Black cuando declaro en 2019 a la agencia Sputnik: “Desmonetizamos su moneda a través del sistema bancario internacional, hicimos que la moneda venezolana careciera de valor y luego vamos y decimos ‘Miren lo malo que es este gobierno su moneda no vale nada’, bueno no fueron ellos, fuimos nosotros que hicimos inútiles su moneda”.

Más adelante el mismo Black enfatiza: «la administración Trump mantiene un bloqueo a las exportaciones venezolanas de petróleo, y luego dicen ‘mira, no pueden alimentar a su gente’…No pueden alimentar a su gente porque le hemos cortado toda fuente de ingreso». Así o más claro.

No obstante, la más indigna oposición en la historia del país, quien ha sido promotora de este asedio, tiene la desfachatez de afirmar que las sanciones no afectan a la población.

No hay bloqueo sin que los civiles sean las primeras víctimas. Siempre son los primeros y más afectados como lo hemos demostrado en este análisis.

La retórica opositora de que las sanciones solo son para presionar a los jefes del gobierno, es un acto más de vil hipocresía de esta derrotada oposición y de la administración Trump.

El senador demócrata Chis Murphy en un arranque de sinceridad se encargó la semana pasada de restregárselo al halcón Elliot Abrams y por ende a los vendepatrias opositores, que sólo fracasos tras fracasos, con intentos de golpes de estados incluidos, han logrado con las desacertadas políticas de EE.UU. contra Venezuela.

Demostrado esta que no han logrado doblegar al gobierno y al pueblo venezolano a pesar del brutal asedio. La población resiste estoicamente en medio de dramáticas dificultades y limitaciones de todo tipo.

Más por el contrario en medio de toda esta guerra el gobierno boliviano ha logrado propinar duras derrotas políticas y militares a los EE.UU. y a esa oposición mediocre y cada día más debilitada.

De la situación política de la oposición venezolana hablaremos en el próximo artículo.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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