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Mali | Presidente y primer ministro arrestados por militares amotinados

La Unión Africana y Francia rechazaron el intento de golpe de Estado y llamaron al diálogo


Los militares tomaron elementos de la armería del cuartel y luego detuvieron a los altos oficiales.

El presidente de Mali, Ibrahim Boubacar Keïta; el primer ministro Boubou Cisse, y otros funcionarios del Gobierno fueron detenidos este 18 de agosto por militares amotinados en la base del ejército de Kati, a las afueras de la capital, Bamako.

Los disturbios comenzaron más temprano este martes en la guarnición militar de Kati, donde testigos dijeron que se podían ver tanques blindados en las calles a 15 kilómetros de la capital maliense.

Foto/Cortesía

Los vehículos militares, posteriormente, rodearon la residencia privada del presidente Ibrahim Boubacar Keïta, quien ha gobernado el país desde 2013 tras un golpe de Estado en 2012. El líder se encontraba junto al primer ministro Boubou Cisse.

Los militares tomaron elementos de la armería del cuartel y luego detuvieron a los altos oficiales.

Se están realizando arrestos de funcionarios. Es una confusión total.

Dijo a la agencia de noticias AP un funcionario del Ministerio de Seguridad Interna de Mali, quien habló bajo condición de anonimato. 

El primer ministro Boubou Cisse instó a los soldados a deponer las armas y pensar en los intereses de la nación.

No hay problema cuya solución no se pueda encontrar a través del diálogo.

Dijo Cissse en un comunicado antes de ser detenido.

Los trabajadores del Gobierno abandonaron sus oficinas cuando hombres armados comenzaron a detener a los funcionarios, incluido el ministro de Finanzas del país, Abdoulaye Daffe, de acuerdo con la información de los testigos.

Los manifestantes antigubernamentales vitorearon las acciones de los soldados y algunos prendieron fuego a un edificio que pertenece al ministro de Justicia.

Actualmente, el mandatario y el primer ministro permanecen detenidos. 

La hipótesis sobre un posible golpe de Estado está en el aire en medio de la profunda crisis política que atraviesa el país.

Múltiples sectores opositores al presidente Keïta han liderado protestas masivas desde junio pidiendo su renuncia por considerar que su gestión ha fracasado en términos de seguridad y lucha contra la corrupción, y al dudar de las elecciones legislativas de marzo a las que la oposición considera fraudulentas. 

A pesar de que la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (CEDEAO) medió la situación y convocó una cumbre el 27 de julio para proponer una solución, sus recomendaciones, al no incluir la salida del presidente, no tuvieron el respaldo de los opositores y no permitieron reducir la inestabilidad. 

Francia y la Unión Africana hacen un llamado al respeto del orden constitucional

El Palacio del Elíseo indicó que el presidente francés, Emmanuel Macron, condenó este martes el aparente motín y dijo que ya había hablado con su homólogo Ibrahim Boubacar Keïta y con varios líderes de la región. 

Francia reafirma con fuerza su pleno compromiso con la soberanía y la democracia maliense.

Subrayó Macron antes de que el ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, publicara un mensaje al respecto.

El jefe de Estado francés transmitió a sus interlocutores su apoyo a los esfuerzos de mediación de la Comunidad de Estados de África del Oeste, que ha condenado el supuesto golpe y ha invitado a los militares a volver a sus cuarteles «sin dilación».

De igual manera, miembros de la Unión Africana expresaron su apoyo a Keïta e hicieron un llamado a respetar el orden constitucional en el país.

Condeno enérgicamente el arresto del presidente Ibrahim Boubacar Keïta, el primer ministro y otros miembros del gobierno de Mali y pido su liberación inmediata.

Dijo este martes Moussa Faki Mahamat, miembro de la Comisión de la Unión Africana.

La oficina del Secretario General de la ONU también se pronunció en contra del arresto de Keïta y, a través del vocero Stephane Dujarric, el organismo hizo un llamado para la «restauración inmediata del orden constitucional y el imperio de la ley».

Mali arrastra una crisis política, económica y de seguridad 

La tensión política ha estado latente en el país desde que Keïta ganó la reelección en agosto de 2018 en un proceso que según la oposición estuvo marcado por irregularidades.

Luego, en marzo pasado, el Gobierno siguió adelante con las elecciones legislativas.

La situación para los comicios se dio en medio de la pandemia de coronavirus y tras el aumento de ataques yihadistas y el secuestro por hombres armados aún no identificados del principal líder de la oposición, Soumaila Cisse, de quien no se ha sabido nada desde su desaparición forzada. 

Estas irregularidades políticas se suman además a una situación de inestabilidad creciente desde 2012, cuando rebeldes yihadistas se apoderaron de una gran extensión del norte del país.

Los ataques de estos grupos armados se han incrementado como forma de presión para ganar terreno hacia el centro de la nación. 

Los oponentes de Keïta lo acusan de no haber sido capaz de dar estabilidad y seguridad al país ante los crecientes ataques y lo señalan de concentrar el poder entre sus allegados y de fomentar una corrupción institucionalizada en el nepotismo. 

Por si fuera poco, la economía, dependiente del oro y del algodón, que se había visto afectada por la inseguridad y la inestabilidad política en el país, se ha debilitado aún más con el impacto de la crisis sanitaria del nuevo coronavirus. 

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