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COVID-19| América Latina tiene discrepancias sobre la llegada del pico

Advierten que es necesario prestar atención a algunos rebrotes y mantener la cautela.


El número de casos de coronavirus superó el jueves los siete millones en América Latina y el Caribe, donde algunos de los países más afectados por la pandemia comienzan a mostrar una desaceleración de los contagios según las cifras oficiales.

Sin embargo, la Organización Panamericana de Salud (OPS) y varios expertos advirtieron que es necesario prestar atención a algunos rebrotes y pidieron a los países mantener la cautela ante la posible llegada del pico de la epidemia.

Leve descenso

Según cifras oficiales de países latinoamericanos, el aumento de los seis millones a los siete millones de contagiados se produjo en 13 días, dos días más que el millón anterior.

A ojos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y expertos latinoamericanos, esta tendencia se debe a la estabilización de la situación en los países más afectados por la COVID-19 como Brasil y Chile.

Los datos ofrecidos por el Ministerio de Salud de Brasil demuestran que desde finales de julio los nuevos casos disminuyen cada semana.

Los contagios reportados en la semana del 16 hasta el 22 de agosto cayeron un 13 por ciento, en comparación con la semana anterior.

El promedio de casos diarios en Chile bajó de unos 2.300 en julio a unos 1.790 en agosto y la tasa de positividad de la prueba PCR nacional también ha disminuido al 6,4 por ciento, en comparación con el 11 por ciento a fines de julio, de acuerdo con las autoridades sanitarias del país sudamericano.

Al mismo tiempo, también se está reduciendo gradualmente la presión sobre los sistemas médicos en algunos países de América Latina gravemente afectados por la COVID-19.

Sao Paulo es el estado brasileño que tiene la mayor concentración de casos. Su gobernador, Joao Doria, señaló el martes que en la última semana cayó un siete por ciento la ocupación de las camas de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), que es del 54,4 por ciento en la actualidad.

Esta cifra también cayó al 79 por ciento en Chile, después de que la ocupación en algunas partes del país alcanzó el 100 por ciento, indicó el ministro de Salud, Enrique Paris, el pasado domingo.

Además, las autoridades de México dijeron recientemente que observaban también un declive sostenido, aunque la OMS consideró que la dimensión de la pandemia en el país estaba subestimada.

A pesar de la estabilización general de la pandemia en América Latina, los nuevos casos confirmados siguen aumentando en algunos países, por ejemplo, Argentina reportó el 26 de agosto más de 10.000 nuevos casos por primera vez en un solo día y Colombia ha registrado un promedio de casos diarios de más de 10.000 en las últimas dos semanas.

Tendencia Compleja

Este miércoles se cumplen seis meses desde que la COVID-19 comenzó a registrarse en la región.

A pesar del leve descenso, la OPS expresó recientemente su preocupación por las alzas de casos en algunos países latinoamericanos.

Varios expertos en la región coincidieron en que las reaperturas, actividades comerciales, flexibilización del aislamiento pueden ser las causas de repuntes de la COVID-19.

Además de que algunos países latinoamericanos todavía se encuentran en una meseta alta de casos confirmados y decesos por la pandemia, la OPS alertó sobre nuevos contagios en el Caribe.

La directora de la organización, Carissa Etienne, señaló el martes que con el reinicio de los viajes no esenciales, hace dos semanas hubo un aumento del 60 % de casos en Trinidad y Tobago, y un incremento del 25 % en la Islas Vírgenes.

Etienne señaló que los datos sobre aumentos de los contagios indican «la urgente necesidad de aplicar medidas de salud pública para frenar la propagación», como distanciamiento social y limitar las reuniones públicas, pero observó que durante este período ha ocurrido lo contrario.

Los países han relajado gradualmente las restricciones, reanudado la actividad comercial y algunos se están preparando para volver a la escuela, destacó la experta.

Para ella, la situación actual «no es una buena señal». Apuntó que estas iniciativas solo conducirán a un incremento de casos como se ha percibido durante el último mes y medio.

Al mismo tiempo Etienne mostró su inquietud por la desproporcionada cantidad de personas jóvenes contagiadas con la COVID-19.

«La gran mayoría de los casos reportados son entre personas de 20 a 59 años. Sin embargo, casi el 70 % de las muertes se producen en personas mayores de 60 años. Esto indica que los jóvenes son los principales impulsores de la propagación de la enfermedad en nuestra región», sostuvo.

Pico imprevisible

Los expertos latinoamericanos coinciden en que la complejidad de las tendencias ha retrasado en gran medida la llegada del pico y ha aumentado la dificultad y la divergencia de las proyecciones.

El Ministerio de Salud de Brasil acotó la semana pasada que en las próximas tres semanas sería posible concluir si el país iba a iniciar una estabilización significativa en el número de casos y óbitos por la COVID-19.

Elena Reyes, directora de Salud Global, una asociación de médicos de América Latina, considera que «si tomamos todas las medidas necesarias, en octubre podría bajar la curva».

En cuanto a Colombia, el Instituto Nacional de Salud del país proyectó que el pico se presentaría, más o menos, en la última semana de septiembre y la última de octubre.

De acuerdo con el académico chileno de la Universidad de Santiago, Pablo Villalobo, en la medida que se logren mantener los casos en las ciudades grandes y revertir estas alzas en distintas regiones «vamos a poder observar efectivamente en las próximas semanas, ojalá, un descenso en el número de casos».

Además, el experto chileno aconsejó poner atención al aumento de casos en las zonas extremas, donde se ubica la ciudad chilena de Punta Arenas, que tras un rebrote vivido la última semana retrocedió del desconfinamiento parcial al confinamiento.

No obstante, más expertos latinoamericanos dijeron que considerando el rezago de los datos y la complejidad de la epidemia, es difícil predecir el punto de inflexión en la pandemia regional y de cada país.

El director del Departamento de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan, manifestó recientemente que la epidemia en México probablemente está subestimada ya que «los test son limitados con 3 por cada 100.000 personas por día».

Expertos coinciden en que un número insuficiente de pruebas ha sido uno de los factores que aumenta la dificultad de predecir el pico.

El infectólogo brasileño Unaí Tupinambás, profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), señaló que «en el caso de América Latina, que no logra reducir la curva, hay varios aspectos que ayudan a mantener la alta incidencia de la pandemia.

«Es la región del mundo que menos testó la COVID-19, son países que ya sufrían con una crisis económica medio crónica, con un sistema de salud precarizado», comentó.

Jones Albuquerque, profesor de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE) y de la Universidad Federal Rural de Pernambuco (UFRPE) expone otros motivos para que Brasil tarde más tiempo para ver la baja de la curva.

«Nos relajamos en los distanciamientos, no ampliamos la realización de pruebas, no mantuvimos en casa a las personas que tuvieron contacto con alguien positivo… por esto los números continúan altos», apuntó.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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