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Berlín | Policía dispersó manifestación «negacionista» del COVID-19

Unas 18.000 personas, según los organizadores, salieron a las calles de la capital alemana en lo que denominaron «Festival de la libertad y la paz»


Tensión en las calles del centro de Berlín este mediodía después de que la policía disolviera una multitudinaria manifestación negacionista del coronavirus por no respetar la distancia de seguridad entre los participantes, una condición que fue considerada indispensable para que la marcha fuera finalmente autorizada por un tribunal.

«Desafortunadamente no hemos tenido otra opción: Nos acercamos al líder de la manifestación y le informamos de que su reunión sería disuelta por la policía», publicó la policía de Berlín en su cuenta de twitter el sábado.

La marcha venía rodeada de polémica, ya que el ayuntamiento de la capital alemana había prohibido inicialmente la manifestación por «razones de salud pública», ante la imposibilidad de respetar la distancia de al menos 1,5 metros entre los manifestantes.

Los organizadores recurrieron y finalmente el Tribunal Administrativo de Berlín les dio la razón, aunque puso condiciones: aunque no sería obligatorio el uso de mascarilla entre los participantes -la norma vigente en Berlín exime de su uso al aire libre-, los organizadores tendrían que asegurarse de que se respete la distancia mínima.

Tras una larga negociación, la policía disolvió la marcha al considerar que no se habían cumplido los requisitos que impusieron las autoridades para la celebración de la marcha.

La intervención de la policía, que realizó algunas detenciones, provocó algunos enfrentamientos y calentó el ánimo de los manifestantes más radicales con gritos e insultos a los uniformados. 

Unas 18.000 personas, según los organizadores, salieron a las calles de la capital alemana en lo que denominaron «Festival de la libertad y la paz».

Desde primera hora del sábado las calles Unter den Linden, Friedrichstrasse, la Puerta de Brandeburgo y el Paseo del 17 de junio se mostraban cortadas al tráfico y muy concurridas.

La manifestación congregó a colectivos de «pensadores libres», activistas antivacunas, partidarios de teorías conspirativas y simpatizantes de extrema derecha, pero también a familias con niños y personas no necesariamente adscritas a una ideología política concreta.

En pancartas de todo tipo y color se podía leer desde «libertad», «pensamiento libre», o «nuestra libertad es innegociable», hasta señales contra las vacunas o mensajes que arremeten contra los medios de comunicación por considerarlos «prensa mentirosa».

Los organizadores animaban en alemán y en inglés desde una estructura donde se podía leer «el futuro depende de lo que hagamos hoy». 

También se podían ver banderas imperiales, que portan aquellos que no reconocen las fronteras del estado alemán actual, así como emblemas arcoíris y antisistema.

Una amalgama de ideologías y pensamientos que en otro contexto se ven como incompatibles, incluso contradictorios, pero que han encontrado un punto común en su cruzada contra de unas medidas anticorona que consideran invasivas e inútiles. 

«No soy simpatizante de extrema derecha, estoy aquí para defender nuestras libertades fundamentales.

Dijo Stefan, un berlinés de 43 años, con la cabeza afeitada, que lleva una camiseta gris con el mensaje «¡pensar, ayuda!«, a la agencia AFP.

Estamos aquí para decir: ¡hay que tener cuidado! Con crisis de coronavirus o sin ella, hay que defender nuestras libertades.

Según Christina Holz, una estudiante de 22 años, que lleva una camiseta en la que reclama la liberación de Julian Assange, el fundador de Wikileaks, detenido en Reino Unido.

Detrás de la organización de este movimiento se encuentra Michael Ballweg, un empresario informático sin etiqueta política que encabeza la organización «Querdenker-711» («Pensadores inconformistas-711»), surgido en Stuttgart.

Denuncian el intento de prohibición de «ataque a la Constitución» alemana que defiende el derecho de expresión y protestan contra una «dictadura» que impone medidas de higiene que consideran un obstáculo para su libertad.

Curiosamente unas medidas que, incluso durante el pico de la pandemia, han sido mucho más laxas en Alemania que en otros países europeos como España, pues no se decretó un confinamiento total y la obligatoriedad del uso de mascarillas está restringido a determinados espacios. 

Se trata de la segunda concentración de este tipo en un mes en Berlín.

El pasado 1 de agosto, los organizadores reunieron a unas 20.000 personas en las mismas calles.

Aquella manifestación también fue finalmente disuelta por la policía porque los manifestantes incumplieron las medidas de protección exigidas. Previendo lo que ocurriría este sábado, las autoridades advirtieron que volverían a hacerlo si se repite. 

El partido Alternativa para Alemania (AfD), contrario a la inmigración y a las políticas de Angela Merkel, ha encontrado en este colectivo crítico con las medidas contra la pandemia un nuevo nicho donde pescar votantes.

Al igual que la anterior convocatoria, varias figuras de esta formación de extrema derecha hicieron un llamamiento a secundar la protesta y se congratularon que finalmente fuera legalizada.

La líder regional de este partido, Beatrix von Storch, se alegró de que «el Estado de derecho haya protegido la libertad de reunión contra la arbitrariedad» del ayuntamiento de izquierda de Berlín. 

Alemania, como muchos países europeos, se enfrenta desde hace semanas a un aumento de los contagios, con una media de alrededor de 1.500 nuevos casos declarados a diario.

El sábado, el instituto de vigilancia RKI informó de 1.479 nuevos contagios en 24 horas.

La canciller Angela Merkel dijo el viernes que prevé una evolución de la pandemia «aún más difícil» en los próximos meses.

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