Opinión

Asedio, ofensiva y contraofensiva (Parte III)

Con bombos y platillos se anunció que el Referéndum Revocatorio era la línea de acción política de la oposición.


Cuando la oposición ganó abrumadoramente las elecciones parlamentarias del 2015 asumió de manera equivocada que había recibido un mandato popular para sacar al presidente Maduro del poder.

Si bien es cierto que los resultados electorales técnicamente fueron una paliza con la obtención de las 2/3 partes de la AN por parte de la oposición, políticamente no significaba que el gobierno estaba caído.

La oposición cometió un error de percepción, confundió fuerza electoral y fuerza política.

Una mayoría electoral opositora en un momento determinado no significa que el gobierno con sus instituciones queden inhabilitarlos políticamente para ejercer sus funciones.

En los sistemas parlamentarios europeos si están contemplados estos escenarios más no en el sistema presidencialista venezolano.

Un desacierto en el análisis inicial conlleva a una cadena de equivocaciones como lo demostraron los hechos subsecuentes, más aún cuando la prepotencia y el revanchismo privan sobre el sentido común.

Así lo dejó claro Henry Ramos Allup en aquel desatinado discurso del 5 de enero en su toma posesión como nuevo presidente de la AN.

En un arranque de irracionalidad afirmó que a Nicolás Maduro le quedaba máximo seis meses al frente de la presidencia. Ese día se anunció un golpe parlamentario y se comenzaron sus preparativos.

Sin lugar a duda el año 2016 fue un año muy difícil para la revolución. La colosal y no esperada derrota como es normal causó un profundo impacto a lo interno y a lo externo.

El chavismo jamás había recibido una derrotada electoral cómo está. Hubo una especie de knockdown. Cómo esos boxeadores que reciben un fuerte golpe que lo deja sin aire, confundido, contra las cuerdas, protegiéndose, buscando agarrar oxígeno.

Sin embargo, la recuperación y la capacidad de respuesta fue más rápida de lo estimado. Se activó el instinto de supervivencia. Se generó un espíritu de cuerpo en defensa de la revolución contra la derecha que se venía encima.

En el parlamento éramos 54 contra 111, por primera vez en 16 años no éramos mayoría. Ahora éramos una minoría duplicada. No obstante, jamás se perdió la moral ni la dignidad. Se defendió el legado de Chávez y al presidente Maduro con el valor y la razón de los argumentos a pesar de los múltiples insultos y abucheos.

En febrero los precios del petróleo cayeron a niveles históricos. El barril llegó a venderse en 20$ por debajo de costo de producción que era de 22$. Mientras los egresos para sostener el funcionamiento del estado se mantenían, los ingresos en divisas caían dramáticamente. El déficit fiscal alcanzó cerca a un 15% de PIB.

Aun no se estaba aplicando la política monetaria de emisión desproporcionada de dinero inorgánico como se haría a partir del año siguiente para cubrir el déficit fiscal y que traería junto a otros factores la temida y demoledora hiperinflación.

La guerra económica se intensificó, la escasez se agudizó y el descontento popular se acrecentó. La situación era cada vez más tensa en lo político, económico y social.

La agresión de la AN comenzó por el intento de promulgar una serie de leyes para desmontar la estructura social creada por la revolución y amnistiar a presos políticos y a presos comunes. Comenzó más que un forcejeo un choque de trenes generando una gran incertidumbre política.

El gobierno para intentar parar la arremetida de la MUD bajo el tutelaje del imperio, recurrió a todos los elementos que estaban a su disposición, que por ciertos no eran pocos.

El PSUV interpuso ante la Sala Electoral del TSJ la nulidad de las elecciones de los diputados electos por el estado Amazonas aportando pruebas de fraude por compra de votos. El TSJ declaró nulas las elecciones y ordenó desincorporar a los diputados de esta entidad.

Solo el compañero Miguel Leonardo Rodriguez electo por el PSUV acató la decisión del Maximo Tribunal de la República. La oposición consideró la decisión del TSJ como una maniobra para perder la mayoría calificada de las 2/3 de la AN, con la cual podían asumir todas las competencias atribuidas al poder legislativo en la CRBV.

En consecuencia no acató la decisión del Tribunal Supremo quien la declaró en desacato constitucional.

Se cayó de nuevo en la dinámica política donde en la lucha por tomar o mantenerse en el poder todo era posible y todo estaba permitido. La constitucionalidad y legalidad dejó de ser lo fundamental.

El 10 de enero del año 2016 el presidente Maduro cumplía la mitad de su periodo como presidente y era sujeto como lo establece la Constitución Nacional de ser sometido a un referéndum revocatorio.

En los primeros meses cada factor de la MUD tenía su propia propuesta para sacar al presidente del poder. Voluntad Popular abogaba por una Asamblea Nacional Constituyente, AD y la Causa R pujaban por una Reforma Constitucional que recortase el período presidencial a cuatro años y se aplicarse de inmediato y de forma retroactiva al Presidente Maduro, y Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo apostaban por el Referéndum Revocatorio.

Los primeros tres meses del año se los pasó la oposición discutiendo cual era el método más expedito para sacar al Presidente. Finalmente a mediados de marzo se decantaron por el Referéndum Revocatorio y por la Enmienda Constitucional.

La opción de la Enmienda como era previsible fue declarada inconstitucional por cuanto la aplicación de normas de forma retroactiva está explícitamente prohibida por la CRBV.

De manera que con bombos y platillos se anunció que el Referéndum Revocatorio era la línea de acción política de la oposición para echar a Maduro de Miraflores, subestimando la capacidad de este de resistir dispuesto a apelar a todo su poder.

Se desechó así a algunas voces más realistas que propulsaban la acumulación de poder por la vía democrática. Que llamaban a la oposición a no engolosinarse con la victoria en las parlamentarias y enfocarse con su mayoría electoral en las elecciones de Gobernadores, Consejos Legislativos, Alcaldes y Concejales para ir con todas esa fuerzas a las elecciones presidenciales en el año 2018.

El desespero, la improvisación y la falta de visón de largo alcance provocó que la oposición desperdiciara tan poderosa fuerza electoral potencial.

La activación del referéndum revocatorio era una lucha contra el tiempo para la MUD.

Las normas del CNE del año 2007 sobre la convocatoria de referéndums establecían un engorroso procedimiento, más imprevistos, que ponía en duda la posibilidad de que la oposición pudiese cumplir con los requisitos para que la convocatoria del referéndum al Presidente Maduro se realizará antes del 10 de enero del año 2017.

Si el referéndum se realizaba después de esa fecha, y efectivamente la opción del SÍ sacaba más de los 7,5 millones de votos que Maduro había sacado en el 2013 cuando fue electo presidente, quien cubriría la vacante absoluta del cargo de presidente sería el Vicepresidente Ejecutivo de la República quien se encargaría de terminar el periodo constitucional.

Por lo tanto el referéndum tenía sentido para la oposición en su objetivo en sacar al presidente si y solo si se realizaba en el año 2016. Lo otro era tomar un costoso riesgo innecesario. En este sentido hice varias intervenciones en algunas plenarias de la AN.

Después de numerosos contratiempos, desencuentros, marchas y contramarchas, el 20 de octubre, el CNE suspendió la recolección de firmas pautadas para el 26, 27 y 28 de ese mes por cuanto tribunales de los estados Aragua, Bolívar, Carabobo, Monagas y Apure decidieron anular en sus respectivos estados la recolección del 1% de firmas, fase previa a la solicitud del referéndum, por la determinación de fraude en numerosas firmas.

Conocida esta decisión la oposición convocó numerosas marchas en Caracas para presionar al CNE, que todas terminaron con el mismo resultado decepcionante para sus seguidores, al no pasar las marchas del municipio Chacao ni tener alternativas políticas eficaces.

Así transcurrieron los dos meses finales del año 2016 sin que la MUD concretara la salida del Presidente Maduro ni en seis ni en doce meses.

Aquel 2016 que al comienzo se veía prometedor para la oposición su desenfreno, subestimación del adversario, conflictos internos, numerosos errores y la falta de liderazgo hizo que concluyera en un rotundo fracaso político mientras que el chavismo se fortaleció, agarró aire, se fajó en el centro del ring y tomó la ofensiva. Como sabemos en política los errores se pagan caro.


La tapa del frasco para la frustración de Ramos Allup y la oposición ocurre cuando en la última sesión del año la MUD fue incapaz de reunir los 111 diputados, incluyendo a los de Amazonas, para designar nuevos rectores del CNE, aunque estos no fuesen ha ser reconocidos por estar la AN en desacato.

Solo 107 diputados atendieron la convocatoria, lo que dejaba en evidencia la grieta que comenzaba a ensancharse en la oposición y que ampliaremos en el próximo artículo.

Etiquetas
Mostrar más

Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar