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Indisciplina monetaria generó contexto económico negativo

 “Las distorsiones y la indisciplina monetaria tienen que ver con el contexto de hiperinflación que se desató a finales del 2017 en Venezuela”, sostiene el economista y magíster en moneda, Luis Crespo


En el año 2013 se agudizó el declive de Venezuela. A juicio del economista, profesor de la Universidad Central de Venezuela y magíster  en moneda, Luis Crespo “desde entonces la economía no crece, estamos en una franca caída de la producción interna, destrucción de la moneda, del salario y las capacidades productivas, y lo que economistas hemos advertido: la destrucción de los factores productivos como empleos, inversión y trabajo. Lo peor es que nada garantiza que eso pueda volver”.

Para Crespo es ineludible no hablar del dólar y su comportamiento en este tiempo, consecuencia de “las erradas políticas cambiarias y económicas del régimen durante los últimos 20 años”.

Refiere que hasta el 2018 se contó con un control cambiario rígido y una Ley de Ilícitos Cambiarios que se derogó el último trimestre de ese años y que sancionaba operaciones que se hicieran en divisa.

Consecuencia también de la crisis económica la caída de la producción petrolera, la caída de los precios y lo que se llamó la burbuja económica de Hugo Chávez que en algún momento nos llevó a ser el país de Cadivi en el que se podía viajar por el mundo gracias a los dólares baratos.

A este análisis macro se le suma la variedad de esquemas de cambio administrados, fijos o de subasta, hasta llegar a la coyuntura donde Venezuela se halló comprometida financieramente.

 “Recordemos que el 96% de las divisas que ingresaban al país era producto de la renta petrolera que se ha venido a menos, tanto la producción como los precios. Pdvsa, al cierre del mes de julio producía menos de 350.000 barriles de petróleo; la cesta  está por debajo de 40 dólares e inclusive, los costos de producción, no generan beneficios y nos ponen a operar en términos negativos”, explica Crespo.

 Venezuela y su mercado interno comenzaron a atravesar por un serio problema de ofertas de divisas. Pdvsa ya no cumple esa promesa; el aparato productivo se ha deteriorado estos últimos siete años, se ha destruido el 70% de la capacidad y las perspectivas para este 2020 es que la economía siga cayendo en los indicadores dramáticos.

“De entre 25% y 30% son las perspectivas de caída de la producción interna para este año”, estimó el también investigador y analista.

Indisciplina monetaria y distorsiones

Respecto al dólar, refiere que ha mantenido un comportamiento fluctuante con tendencia al alza de manera persistente en distintos momentos y dentro de un contexto de hiperinflación, de grandes desequilibrios económicos y fiscales, monetarios.

Cree que “las distorsiones y la indisciplina monetaria tienen que ver con el contexto de hiperinflación que se desató a finales del 2017 en Venezuela”.

“La indisciplina monetaria y el papel del Banco Central de Venezuela (BCV) monetizando los déficit fiscales, generaron todo un contexto muy negativo en la economía que de una manera u otra se ve reflejado en los niveles constantes de aumento de los niveles de precios y altos niveles de inflación y las fluctuaciones en el tiempo de cambio que parecen imparables y ciertamente son corrección que hace el dólar con respecto al bolívar producto de la aceleración de los precios en bolívares y rezago del tipo de cambio ante la velocidad exacerbada  del aumento”.

Medio Petro marcó la tendencia

De acuerdo con el economista, hasta el 31 de diciembre el cierre respecto al cambio era de 54,745 bolívares, que hasta agosto del 2020 ha tenido un aumento significativo, una variación que ronda el 320%. Explica y atribuye el inició del repunte del tipo de cambio a lo que se experimentó en enero a partir del medio Petro de aguinaldo que otorgó Nicolás Maduro.

 “La gente se volcó a las calles a comprar; eso significó una inyección de bolívares a la economía venezolana por la vía de un instrumento que era el Petro y que al final tuvo un impacto en los niveles de precios. Las operaciones que lograron liquidarse en Petro en ese momento, rápidamente conllevaron a que comerciantes se pusieran a comprar dólares para reponer sus inventarios. Esa vuelta presionó el tipo cambio y observamos cómo se disparó de 54.000 bolívares a 74.000 mil bolívares”.

Explica que dada la situación, el gobierno se vio en la necesidad de parar las operaciones por la vía del BCV. Ahora, y en lo que respecta a la pandemia, cuando se decreta el confinamiento, y con fecha de referencia lunes 16 de marzo hasta la presente fecha, se observa una variación significativa de 325% del tipo de cambio.

“En el mercado paralelo el indicador rondaba los  77.800 bolívares y para el viernes 28 de agosto el mismo cerraba en 331.000 bolívares; ahí podemos observar una variación de 325%; en términos nominales, un aumento de 253.000 bolívares en las 24 semanas que han transcurrido de la pandemia”.

Precios cuadriplicado durante la pandemia

De acuerdo con el análisis dado por Crespo, la escalada de precios ha sido significativa, siendo que desde marzo hasta agosto los precios de los alimentos se han cuadruplicado.

“Cuando observamos los precios de algunos bienes: harina pan, queso, huevos, carne. .. el precio en agosto respecto a marzo se han cuadriplicado. Una harina pan estaba en marzo en 80.000 bolívares y el sábado rondaba los 390.000 bolívares y así sucesivamente. Eso demuestra que estamos inmersos en una inflación galopante dentro de un contexto de hiperinflación”.

Para el magíster en Moneda “el tipo de cambio ha reaccionado, hecho sus ajustes y correcciones dado el hecho de que, la velocidad del aumento de los precios en bolívares es más rápida que el ajuste en el tipo de cambio; la devaluación del bolívar es más lenta, pero en su momento él mismo hace la corrección. Por eso los economistas no hablamos de inflación en dólares: lo que hay es un regazo del ajuste del tipo de cambio con respecto a la velocidad con la que aumentan los tipos de cambio”.

No se vislumbra luz al final del túnel

Según Crespo, esto es parte de un fenómeno que ocurre dentro de un contexto de hiperinflación; sin embargo, lo lamentable es que no se observan estrategias por parte del ejecutivo nacional que generen expectativas.

“Lo que se ve una gran debilidad fiscal, no hay músculo financiero ni capacidad financiera que permita enfrentar esta situación; por el contrario, mayor gasto público para enfrentar la pandemia con la poca capacidad y pocos instrumentos que tiene el gobierno como son las cajas CLAP y los bonos vía Carné de la Patria, bonos que significan dos o tres dólares que no resuelven el problema económico de la familia”.

En medio de la pandemia, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha venido recomendando un ingreso básico y extraordinario equivalente a 143 dólares, pero a juicio Luis Crespo, esto sería en las grandes economías que dieron bonos entre 1.200 y 2.000 dólares.

El economista  prefiere comparar a Venezuela a los países pares como Argentina, Perú, Bolivia y Ecuador, por decir algunos donde las ayudas o bonos rondaban los 110 dólares. No obstante, estos bonos son significativos en comparación con los bonos que viene asignando el gobierno vía Carné de la Patria, que equivalen a dos o tres dólares.

Bolívar destruido respecto al dólar

“El dólar aumenta en Venezuela porque es un bien escaso, además porque las expectativas de la gente sobre su moneda natural no son muy favorables pues se trata de un bolívar destruido, que ha perdido sus cualidades como moneda. Tenemos que los agentes económicos han asumido la divisa como un instrumento, bien sea para realizar sus operaciones, protegerse en medio de la inflación, realizar las operaciones de intercambio o como reserva de valor. Mantener su posición en dólares para evitar que los estragos del proceso de hiperinflación destruyan sus activos o destruyan su poder adquisitivo aún más”.

«Los trabajadores que reciben su salario en bolívares y están vinculados de manera directa o indirecta al salario mínimo, no pueden satisfacer sus necesidades básicas y están expuestos a las condiciones de hambre y pobreza”, expresó Luis Crespo. Foto: Cortesía

Respecto a lo que algunos llaman la dolarización transaccional desigual, Crespo explica que ese fenómeno se hizo presente en el año 2019 en Venezuela y generó efectos positivos en el comercio, a la vez que  permitió realizar transacciones y así, muchas empresas pudieron seguir operando.

No obstante, lo percibe como proceso desigual porque todavía en nuestro país existe una gran cantidad de trabajadores jubilados y pensionados que reciben bolívares, como los trabajadores del sector público cuyos tabuladores están anclados al salario mínimo y su poder adquisitivo es insuficiente ante la destrucción del salario mínimo.

Sin músculo fiscal ni reservas

Insiste en que el dólar en Venezuela es un bien escaso. “El BCV tiene poca capacidad de actuar, además de estar sancionado. Su músculo fiscal está muy debilitado, las reservas internacionales se encuentran en mínimos históricos y lo que observamos hoy en día es que, el mercado más dinámico, y donde la gente puede acceder al intercambio de oferta y demanda de divisas, es el mercado paralelo donde los sectores, la familia, las empresas, ofertan y demandan, y pueden realizar sus operaciones para reponer inventarios o protegerse ante el proceso de hiperinflación”.

Con el dólar aumentando a diario y repercutiendo en los precios de los productos, muchos se preguntan qué comprar con lo escaso. El asunto es grave dice Luis Crespo, si se toman en cuenta las referencias del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (CENDA) que describe como un indicador importante respecto a la cesta básica e ingresos pues, sus análisis incluyen visitas a mercados reconocidos del país.

Salario no da abasto ni para una comida

Para el 2018, el salario se expresaba en Bs.18.000 y tenía un poder adquisitivo de compra de 7% de la cesta básica, que era de unos Bs. 514.000. En lo que respecta al presente, el salario mínimo está destruido y basta ver el último indicador de julio de 2020, respecto a agosto del 2020, donde el poder adquisitivo con respecto al salario, es de 0,8%.

“Esto quiere decir que un trabajador no puede ni siquiera garantizar con su salario, una comida al día para su familia. Estamos hablando de una cesta alimentaria de 183,40 dólares a un valor aproximado de  Bs. 47.519.252,73, lo que expresa que el salario mínimo está destruido. Los trabajadores que reciben su salario en bolívares y están vinculados de manera directa o indirecta al salario mínimo, no pueden satisfacer sus necesidades básicas y están expuestos a las condiciones de hambre y pobreza”, sostuvo.

Precarización del trabajo

Considera Luis Crespo que “el salario mínimo en Venezuela hoy en día no existe; el trabajo, las condiciones de trabajo en bolívares son precarias, es la precarización del trabajo y todo esto es el resultado de una nefasta política económica durante estos últimos años que se ha empeorado desde el 2013 a partir de la asunción de Nicolás Maduro. Vemos un escenario difícil, más cuando el tema de la industria petrolera que era el  generador de la renta nacional, se encuentra en una situación de caos y destrucción, donde la corrupción e ineficiencia han estado presentes”, finalizó.

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".

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