Opinión

Explosión de Amuay| Juan: Luz de Esperanza

En medio de la tragedia, un respiro nos daba el ánimo de seguir trabajando en la búsqueda de sobrevivientes.


El teléfono de Stella repicó a la 1:10 am., y alcancé a escuchar su voz “¡Dios mío, no puede ser!”.

De un salto me incorporé a su lado escuchando la noticia en la que se le informaba, como gobernadora y máxima autoridad del estado, que había ocurrido una explosión en la refinería de Amuay con resultados catastróficos.

La angustia se apoderó de nosotros. Rápidamente nos vestimos y Stella tomó el volante de la camioneta desoyendo mi ruego que esperáramos al equipo de seguridad.

Saliendo de la residencia la camioneta se montó sobre el brocal de la acera que afortunadamente fue el único incidente en los 85 Km que hay desde Coro hasta Punto Fijo.

Al acercarnos, la imagen de la ciudad en el horizonte era dantesca. Lenguas de fuego iluminaban el cielo de ese 25 de agosto del 2012. La gente huía despavorida hacia las afueras de la localidad petrolera. Todo estaba fuera de control.

La gobernadora intentó entrar a la refinería, pero el propio Presidente Chávez, vía telefónica, le pedía que no lo hiciera.

Nos fuimos al aeropuerto a esperar la llegada de autoridades nacionales, pero Stella no quiso seguir aguardando. Estaba muy intranquila con la angustia por hacer algo. Se sentía impotente.

En contra de la opinión de todos los que estaban allí se empeñó en ir al sitio de la explosión, donde tanques de nafta, crudo y olefinas ardían con llamas de más de treinta metros de altura.

Bajo alto riesgo pudimos llegar al frente de ese patio de tanques donde estaba el Destacamento 44 de la Guardia Nacional Bolivariana y digo estaba porque la onda expansiva producida por la explosión eliminó por completo las casas, parques y vehículos del campo residencial de la Guardia.

La escena era apocalíptica, cuerpos calcinados y desmembrados habían quedado en el asiento delantero y los puestos de atrás de un convoy. En el piso había pedazos de restos humanos chamuscados. Jamás habíamos visto algo así.

Hubo algunos heridos que estaban parcialmente quemados y la gobernadora ordenó la activación de un corredor aéreo para el traslado de los quemados a la ciudad de Maracaibo.

Al salir de nuevo a la autopista la gobernadora conversó con el Presidente informándole lo que acontecía con la población civil en tanto que el ministro Ramírez le enteró sobre los daños materiales de la refinería y las posibles causas del evento. El presidente Chávez acordó trasladarse a Punto Fijo en las próximas horas.

En medio de la búsqueda de algún sobreviviente, el ambiente de desesperanza invadía a los presentes. Stella daba instrucciones de atender a los heridos y también a las zonas vecinas que fueron afectadas, como el Barrio Alí Primera y La Pastora, donde se podía ver el espacio desolador y la devastación de lo que horas antes fue un espacio de vida y alegría.

Fue entonces cuando en medio de la conmoción se pudo escuchar el llanto de un niño y los gritos de los funcionarios rescatistas que se adentraban entre los escombros.

Debajo del copete de una cuna estaba él, un niño de dos años que se salvó milagrosamente y estaba ileso, sin un rasguño incluso. La pared se derrumbó sobre el respaldo de la cuna y éste lo protegió de ser tapiado. Más allá se veía lo que parecía la imagen de la Virgen.

En medio de la tragedia, un respiro nos daba el ánimo de seguir trabajando en la búsqueda de sobrevivientes.

Cuando conseguimos al niño no sabíamos si sus padres habían muerto. Yo le dije a Stella, “si eso es así, lo criamos nosotros”. Pero buscamos a su familia y la conseguimos viva, aunque el padre estaba muy grave con quemaduras; pero cuando vio a su hijo, luchó por su vida y hoy están todos juntos, vivos y sanos.

Ese niño se llama Juan. Cada año que pasa, lo recordamos en esta fatídica fecha, que dejó muertos y heridos, física y emocionalmente, cuando también confirmamos con ella, cómo la inocencia y las ganas de vivir pueden ser un milagro y motivo de alegría para todos ante la adversidad y la tristeza.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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