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Geoglifos de Falcón requieren de confirmación científica

«Sería extraordinario que se sumaran a ese registro los geoglifos como los reportados a partir de fotos satelitales, pero la confirmación de estos requiere de un trabajo científico”, sostuvo el profesor Camilo Morón


Para Camilo Morón, profesor de Antropología de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (Unefm), Falcón es desde el punto de vista paleontológico y arqueológico, un museo a cielo abierto y sería extraordinario que se sumaran a ese registro los geoglifos precolombinos como los reportados por el especialista en antropología Felipe Torrealba a partir de fotos satelitales, pero la confirmación de estos requiere de “un trabajo científico, ponderado y sostenido sobre evidencias materiales, y hasta el momento eso no se ha dado”.

Torrealba, asistente durante 25 años del arqueólogo José María Cruxent y un equipo de profesionales del centro de Investigaciones Antropológicas y Paleontológicas, se atribuyeron el hallazgo  en los municipios Democracia, Dabajuro y Buchivacoa.

Según lo que describieron, se trataría de geoglifos zoomorfos, consistentes en figuras de animales y fitomorfos, figuras de árboles hallazgo que se dio en febrero, pero que tuvo resonancia en los medios de comunicación regionales y nacionales durante esta primera semana de septiembre.  Según ellos, las características de los geoglifos son similares a las líneas de Nazca y de Pampas de Jumana, en Perú.

Antes de profundizar en el tema y lo que su experiencia contrastada con la de otros le dice, Camilo Morón dice sentir un profundo respeto por los investigadores que está vinculados con esta noticia que ha generado mucha expectativa y asombro.

Sobre el hallazgo dice que “se trata de un grupo de fotografías satelitales que fueron interpretadas por estos investigadores como testimonios arqueológicos. Las recibí, las analicé y llegué a unas conclusiones provisionales que luego sometí a consideración de colegas especializados en dos áreas diferentes: estudio del arte rupestre y la geología”.

Posible fenómeno de la pareidolia

Según Morón, sus colegas coincidieron con su primera apreciación: “que se trata de formaciones naturales o de sembradíos o de lagunas que pudieran ser naturales o artificiales”.

Sobre ¿cómo hayan podido ser interpretados como geoglifos? explica que hay un fenómeno conocido como pareidolia , que es una tendencia de la mente a buscar orden sobre el caos. Y cita como ejemplo característico el famoso rostro de Marte, que a partir de unas fotografías también satelitales, se pensó que había un rostro en el planeta.

La historia nos dice que el 2 de julio de 1976 la nave espacial norteamericana Voyager, cuando realizaba un vuelo alrededor de Marte, tomó una fotografía que se convirtió en una de las más discutidas durante el siglo XX.

La imagen mostraba un monte que se asemejaba a un rostro humano, ojos, nariz y boca que dio lugar a la creencia de supuesta vida extraterrestre.

La Nasa afirmó para entonces que se trataba de una ilusión óptica causada por las sombras y la mala calidad de la imagen.

El 5 de abril de 1998 cuando el Observador voló sobre Cidonia por primera vez, Michael Malin y su grupo de la Cámara Orbital de Marte, tomaron una fotografía 10 veces más clara que las tomadas que evidenciaron que la cara esa solo una formación natural y no era como tal ningún monumento extraterrestre.  

La foto de la Cara de Marte, considerada una de las más debatidas del siglo XX, resultó ser una prueba del fenómeno de la pareidolia. Foto: Cortesía

Refiere Camilo Morón que al analizarse aquellas imágenes con mayor detalle y mayor resolución, quedó demostrado que eran ese fenómeno de la pareidolia, “esa tendencia de la mente a construir estructuras reconocibles”.

Tal sería el caso de los geoglifos de Falcón, que noticiosamente considera se ha manejado de forma inapropiada.

Urge ir al sitio con un equipo

El investigador con trayectoria en el Centro de Investigaciones Antropológicas, Paleontológicas y Arqueológicas, considera necesario conformar un equipo multidisciplinario con científicos especializados en las ciencias humanas, preferiblemente en el arte rupestre, y en ciencias naturales como geología y climatología.  

“¿Por qué climatología? porque los vientos producen patrones. Y en geología porque se trata de algo que está en la superficie de la tierra, hay procesos como erosión y sedimentación, y finalmente tenemos el tercer elemento es que es el humano”.

Por lo visto, estas estructuras pudieran interpretarse como cultivos, en terrazas o sobre este terreno sedimentado, dice Morón quien insiste en que se conforme un equipo que se vaya a campo y que in situ verifique si hay evidencias de carácter antrópico-arqueológico puesto que pudiera haber patrones resientes, como por ejemplo la siembra.

Geoglifo, término venezolano

Geo significa tierra y glifo, signo, explica Morón sobre el significado de geoglifo, un término que nació en Venezuela y lo acuñó en padre de la antropología, José María Cruxent en el año 1948 cuando estaba interpretando el geoglifo de Chirgua, estado Carabobo, uno de los dos identificados en el país.

El segundo, el de Montalbán, está próximo a Chirgua, en los Valles Altos de Occidente.  

El geoglifo de Chirgua es el más documentado del país, incluso es considerado patrimonio, según afirmó Camilo Morón. Foto: Carlos García

“En el caso concreto de Falcón se han documentado más de 30 estaciones de arte rupestre, tanto como petroglifos como pinturas rupestres. Se han identificado observatorios arqueastronómicos como el de los Santos en Mestizo. También tenemos piedras míticas que son aquellas que no han sido intervenidas por el hombre pero que están relacionadas con mitos, tradiciones, leyendas, como las piedras de Martín en la Vela, municipio Colina. Tenemos también montañas míticas como el mismo Santa Ana o Chamuriana que está vinculado con el mito de Capu, la serpiente emplumada”.

Según Camilo Morón: “Falcón tiene un registro arqueológico y paleontológico excepcional, y es uno de los pocos lugares de la tierra que puede dar testimonio de presencia humana que se remontan a 20.000 años antes del presente. La paleontología falconiana es también importante con sitios como Urumaco o Taima Taima, representativos de la fauna extinta”, añadió.

Retomando el geoglifo de Chirgua, en el estribo montañoso de esta población, municipio Bejuma del estado Carabobo, afirma que está muy bien documentado lo cual comenzó con las investigaciones de José María Cruxent y luego incorporó las investigaciones de Bernardo Urbani, incluso varias generaciones de investigadores han ido  al sitio y se han realizado pequeñas excavaciones.

Este geoglifo está declarado como patrimonio cultural de la nación por el  Instituto de Patrimonio Cultural.

El segundo, que también está en la zona no tiene un trabajo tan extenso.

«La confirmación requiere de un trabajo científico, ponderado y sostenido sobre evidencias materiales, y hasta el momento eso no se ha dado”. Foto: Carlos García

Hay que ser prudente con las imágenes

Sobre el reporte del más reciente en Falcón y tomando en cuenta el ejemplo de la Cara de Marte, cuando se trata de imágenes satelitales, hay que ser muy prudente, aconseja Camilo Morón.

Explica que “hay patrones regulares que sugieren la intervención  humana pero que pueden ser explicados por procesos naturales. En el caso de estos hallazgos o estos patrones, ese proceso no se produjo. Lo que hay es una nota de prensa que se multiplicó a través de las redes, como una especie de bola de nieve que va rodando y se le van añadiendo otras cosas, y se pierde el sentido original”.

Al respecto Morón cree que los investigadores hicieron un reporte temprano y a partir del mismo se generó la información; pero en lo que la experiencia dicta, considera que se debió conformar un equipo de trabajo que fuese al sitio a corroborarlo.

“Quiero con esto hacer una precisión: no estoy negando tajantemente la posibilidad de evidencia arqueológica como geoglifos en Falcón, pero es necesario sostenerlas con las pruebas de campo arqueológicas”, propuso.

Lo que se cree y a veces resulta

Son diversos los ejemplos de lo que pudiese suceder: uno, ir a una zona que se piensa tiene representaciones estilizadas de árboles desde la fotografía satelital, pero cuando se llega resulta que es un patrón de erosión causado por una quebrada y puede descartar el origen humano.

“Vas a otro sitio donde piensas que hay un patrón recurrente y te das cuentas que es un sembradío contemporáneo y también puedes descartar el carácter arqueológico. Por eso  la importancia de ir al sitio, aunado a que, por otro lado, las fotografías que han circulado carecen de escala y coordenadas, lo cual dificulta a los investigadores poder confirmar las interpretaciones que hizo el equipo inicial”, acota.

Sobre la antropología en su todo y la geología, Camilo Morón dice que viene trabajando, debatiendo y analizando todo lo relacionado a la materia, y en el caso de estos hallazgos satelitales, no podía pasarlos de alto.

Entre los geólogos con los que está en contacto, en su mayoría venezolanos, pero por circunstancias de país están en otras nacionales, menciona a los geólogos Crisanto Silva y Maximiliano Vessada.

Y en el caso de investigadores en el arte rupestre, ha tenido correspondencia con Diego Martínez Félix en Colombia y con Patricio Bustamante en Chile, entre otros, quienes “han sido muy cautelosos y reservados” en cuanto a esta investigación que consideran en curso y es pertinente hasta tanto, desde el punto de vista científico, no se convaliden tales hallazgos.

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".

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