Emprendimiento

Yeya siempre soñó con convertirse en una gran depiladora y maquilladora

Para Valeria, las cejas y la sonrisa son los símbolos más importantes del rostro.


Valeria Sánchez López es una joven de 22 años que ya lleva su propio negocio desde hace un año.

Siempre soñó con ser maquilladora y con ayuda de su familia fundo “Yeya cejas”, un lugar de depilación y maquillaje que ejecuta desde su propia casa en la urbanización Pedro Manuel Arcaya Punto Fijo.

“Yeya”, como le pusieron en su casa por cariño y como diminutivo de su nombre, es una joven emprendedora, estudiante del cuarto semestre de Comunicación Social en la Universidad Bolivariana de Venezuela a la que siempre le ha gustado la moda, las tendencias y el maquillaje.

Comenzó a desarrollar esta pasión cuando cumplió los 13 años, practicaba con su propio rostro y se estudiaba los tutoriales de YouTube, con el tiempo se fue perfeccionando y su familia no dudó en apoyar el proyecto que aunque actualmente es en su casa, sueña con sacarlo a un local propio que pueda ofrecer más servicios junto a su única hermana.

Ese sueño la llevó, hace dos años a formarse como depiladora profesional y desde entonces ha dedicado su tiempo libre de la universidad a hacer crecer su negocio. Está segura que las tendencias cambian todos los años y por ello se prepara día a día para ofrecer lo actual con los mejores productos.

Hasta ahora ofrece diseño de cejas, depilación y colocación de pestañas punto a punto, aunque está segura que con el tiempo va a ir incluyendo muchas más cosas. Valeria, es una joven centrada, una emprendedora que no dudo que con su poca edad pudiera ganarse cada vez a más clientes.

A Valeria también le gusta tener tips de belleza que pueda ofrecer a cada una de sus clientas, para que tengan un servicio completo, esto depende de cada persona.

“Busco trasmitirles esa confianza para que puedan confiar en mi trabajo y vean que aunque soy una muchacha joven estoy preparada para hacerlo”, dijo.

Sueña con un gran atalier que pueda compartir con su hermana y su familia, un negocio familiar que pueda ser el sustento de la familia, ya que las mujeres nunca dejan de depilarse ni arreglarse, incluso durante la cuarentena social no ha dejado de atender a sus clientas, siempre y cuando respetando las medidas de higiene y seguridad contra la COVID-19.

Valeria creyó en sus dones y su familia creyó en su ímpetu y ganas de salir adelante y esta unión ha sido la clave para llevar el negocio adelante.

Recuerda que al principio su madre la regañaba por maquillarse todo el tiempo, pero después descubrió que se trataba de un talento que estaba desarrollando su hija y cambió los regaños por el apoyo incondicional.

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Irene Revilla

Amo el chocolate

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