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Geoglifos, el hallazgo más relevante de la era digital en Falcón

«Eran unos artistas, ingenieros, topógrafos, trazadores, unos maestros. Esos geoglifos representan en gran modo, la fauna típica que hasta hoy se conserva”.


Ubicados en planicies o laderas, los geoglifos son figuras grabadas en la tierra que solo se pueden ver a la distancia, desde las alturas. Las más famosas son las líneas de Nazca, en Perú. Su origen algunos lo interpretan desde lo religioso, como espacios para rendir culto; desde lo geográfico, como figuras para orientar a los viajeros y desde lo peudoarqueológico, a remotas visitas alienígenas.

Falcón parece haber entrado en esa órbita de hallazgo y ha sido Felipe Torrealba, un nativo de Quíbor, municipio Jiménez del estado Lara, donde queda Tintorero el pueblo con tradición artística, agrícola y ganadera, el autor de lo que apunta a ser uno los hallazgos arqueológicos más impresionantes de los últimos años.

El quiboreño hizo el hallazgo siendo parte del equipo del Instituto Falconiano para la investigación, el desarrollo sustentable y conservación de las zonas áridas y costeras (Infalcosta), organización civil sin fines de lucro fundada en junio de 1996.

Los geoglifos de Falcón, 17 bien definidos, los descubrió con paciencia, gracias a su alta capacidad de observación desarrollada como artista plástico, por medio de un modesto celular y Google Earth, el programa informático que desde junio del 2001 muestra el globo terráqueo virtual, permitiendo una visualización múltiples cartográfica basada en imágenes satelitales. 

“Identificar los geoglifos no fue fácil, tampoco difícil, quizá bastante imaginación, porque es la mejor forma de identificar una imagen que no se ve en tierra sino desde el espacio porque algunas tienen hasta 400 metros”, explica Torrealba quien cuenta con una formación en arqueología de 25 años en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (Unefm), ya ganado a este terreno gracias a su trayectoria en el Centro Científico y el Museo Natural y Arqueológica de La Salle donde también se formó y aprendió de otro de los pioneros de la arqueología en Venezuela como Esteban Basilio. En Lara fundó el museo arqueológico de Quíbor, además del laboratorio de conservación.

Aunque los geoglifos los precisó en febrero del 2020, Felipe Torrealba dice tener noción de la existencia de los mismos desde noviembre del año 2018, sin embargo por estar ocupado en otros proyectos, postergó la investigación hasta que decidió seguirle el rastro a un meteorito, y entonces se trasladó hasta Pedregal.

 “Organicé una expedición con un profesor de geología de la Universidad Central de Venezuela para hacer una investigación al sur de Pedregal con el fin de detectar la posible presencia de un cráter de impacto de un meteorito”, confiesa Torrealba, quien tuvo que abortar la investigación a raíz de que su acompañante sufriera una caída en el pedregoso terreno a pesar de haber trazado con anterioridad, una ruta.

La expedición se postergó y estaban por reanudarla cuando Venezuela entró en una etapa de desmovilización y alerta debido a la pandemia del Coronavirus, desmovilización que sigue vigente. Inquieto, Torrealba, que ya había explorado parte de estos terrenos junto a José María Cruxent, que lo venía haciendo desde 1950, exploró por donde había recorrido y los sitios que recordaba del pasado y por donde aseguran comenzó la historia no solo de Falcón, sino de América. Así dio con los geoglifos.

Felipe Torrealba y Miriam Díaz de Arends, comparten el equipo de investigación. Foto: Carlos García/Nuevo Día

Falcón, donde nació el continente

“El descubrimiento no es una novedad para Falcón porque, si hay un terruño de este país, de este gran país, donde se pueden encontrar muchas virtudes, es Falcón, que es un estado bendecido por Dios. Si uno se remonta a sus orígenes, sería 14 mil años, porque por este estado se fundó este país y se fundó el continente. Y justamente en Falcón hubo un desplazamiento humano de esos 14 mil años y más, porque las fechas han aumentado. Por eso no es extraño que se encontraran los geoglifos”.

Torrealba expresa que “no hay, hasta el momento del descubrimiento sitios monumentales que tengan relación con arquitectura como lo tienen los Mayas en Centroamérica y como los tienen los Incas, que tienen sus pirámides como centro ceremonial; pero el hecho de encontrar estos geoglifos y que los comparen con otras partes del  mundo, inclusive con las líneas de Nazca en Perú, ya es un logro. No es que sean similares, no; tienen figuras de animales como las que hay en Nazca”, aclara.

“Allá hay representaciones de animales y los encontrados en Falcón también los tienen. Si hay que hacer una similitud o una relación con lo de allá y acá, si la hay, y la hay porque los indicios hasta ahora es que un desplazamiento humano de una cultura de las tantas culturas incas que hay, justamente tienen relación hasta ahora  con las que están al sur del Lago de Titicaca entre Perú y Bolivia que fueron descubiertas por una investigadora de la Universidad de Turín, en Italia. Pero eso hay que comprobarlo”.

Comenta Felipe Torrealba que respecto a la gente que estuvo aquí en Falcón, a juzgar por los geoglifos, es evidente que “tenían un alto nivel técnico de desarrollo agrícola a base de los camellones que eran una técnicas de riego precolombinas. Pero también esta gente que elaboró estos geoglifos, tenían una gran calidad artística. Me atrevo a decir  que los que difieren de los del Sur, por el gran acabado que tienen”.

Sobre los geoglifos de Falcón apunta que las imágenes sorprenden y no son un invento: “la vista es caprichosa y la naturaleza más, pero un buen observador tiene que ser un buen estudioso y en estos tiempos modernos, hay tanta tecnología, que ya los arqueólogos no recurren al campo apasionadamente como se hacía la otra vez: con una brochita, con un mapa, con una palita; ahora la arqueología, las técnicas, son muy avanzadas. Usted puede observar desde el espacio un determinado espacio terrestre, sino también subacuático y se han hecho descubrimientos”.

El uso de la tecnología le sirvió de soporte y fue una ventaja para Torrealba para descubrir los geoglifos que no solo solamente aparecen aquí en Falcón, sino que también se descubrieron no hace mucho en Rusia, cerca del lago Zyuratkul en la provincia de Cheliábinsk, siendo que la figura se asemeja a un gigantesco alce o ciervo.

“Los Geoglifos de Falcón tienen mucha importancia  no solo para la arqueología venezolana, sino para la historia nacional y regional. Estamos haciendo los estudios, eso no quiere decir que se haya concluido; apenas estamos empezando, estamos en un estudios preliminar donde no podemos cometer errores. Tenemos que tener precisión porque no tenemos un informe concluyente. Y no lo hay y no hemos recabado la información científica, porque lamentablemente las condiciones en que estamos, en medio de una pandemia y una de las áreas más afectadas por el COVID-19 es el occidente y hay que resguardarse. Tampoco hay recursos económicos”, apuntó.

Torrealba asegura que, a pesar del impresionante hallazgo, no se fue de bruces, sino que consultó: “uno no se puede atorar porque se cometen errores. Hasta ahora hay 17 geoglifos identificados o que uno puede decir que tienen todas las características de un geoglifo, ubicados en la zona de occidente. Y cuando se habla de geoglifos suramericanos como los de Perú, Chile y Bolivia, siempre hay que tener presentes dos cosas, que son las figuras de animales y los camellones que son surcos de la agricultura. Esas dos características son importantes para estar estar seguros, visualmente, que son”.

Aparte de estos 17 geoglifos de Falcón, hay otros, pero ya están intervenidos por por la agricultura, otros porque han construido pequeños caseríos, y otros tantos por la intervención natural, agua, vientos, agentes naturales. El crecimiento del desarrollo agrícola puede dañar lo que queda de estos”, instituye.

Los geoglifos son figuras que no se pueden observar desde la tierra, sino desde un cerro, desde las alturas dada su amplia extensión territorial. Para Felipe Torrealba el hecho de estas civilizaciones lograr figuras bien definidas, los convierte “en artistas, unos ingenieros, unos topógrafos, unos trazadores, unos maestros. Esos geoglifos representan en gran modo, la fauna típica que hasta hoy se conserva”.

Figuras entre los geoglifos

Entre los geoglifos hay un loro o cota coriana, hay otro que representa una serpiente que puede ser la cascabel de la zonas áridas; hay un pez ya que en aquella época había mucha agua, describe Torrealba quien respecto al significado de estas figuras, explica que estas civilizaciones tenían sus dioses, pero aparte tenían conocimientos astronómicos, constelaciones, estrellas, periodos de solsticios, invierno, verano como los consideraban los incas y mayas. Sabían cuándo cosechar y cuándo recoger, respetaban el agua y usaban lo necesario; respetaban la tierra, agua, estrella y asignaban ciertas figuras que tenían cierta relación.

Una mancha oscura o figura no dice nada, pero una persona que sepa interpretarlos, puede decir que estos geoglifos son muy ricos, porque está demostrando que hubo un poblamiento humano grande, muy grande para realizar ese trabajo. Hay geoglifos de hasta 300 metros, como el loro; el del morrocoy no es chiquito, hay de la  Serpiente, de unos mamíferos, de pez se puede prestar para mala interpretación.

Una red de geoglifos

Para Felipe Torrealba “cosas ricas e interesantes están ahí, que no se sabe de cuántos años, pero están ahí, formando una red principal de geoglifos falconianos, que demanda estudios y que seguro atraerán a especialistas y científicos de todas partes del mundo en querer indagar al respecto”.

El hallazgo es importante para el Estado y para el gobierno, tomando en cuenta que Coro es Patrimonio Cultural de la Humanidad, sino patrimonio natural y arqueológico, a lo que pudiera sumarse ahora y enriquecer el descubrimiento de los geoglifos.

“Es un compromiso para la nación, y un compromiso para el Estado, más para el Estado. Estos geoglifos no están en un solo sitio, está en un área dispersos en varios municipios y aportan información sobre el poblamiento precolombino, antes de Cristóbal Colón, y período Neoindio que puede abarcar 800, 1000, 1500 años para la cronología de la arqueología venezolana, del estado Falcón.

“Es que esa gente eran conuqueros, que sembraban por ahí, gente donde había tremendos agricultores, artistas, con desarrollo desarrollo agrícola de primera, gente con un gran desarrollo técnico de agricultura y un gran desarrollo artístico. Lo que no se ha podido detectar es que haya restos de habitación. Estudiar esos geoglifos tardaría de 5 a 10 años por sus dimensiones”, avizoró.

La ecóloga de amplia experiencia regional, nacional e internacional, Miriam Díaz de Arends, directora del programa de desarrollo sostenible del Agave, fue una de las primeras a la que acudió Felipe Torrealba tras el hallazgo de los geoglifos, esto por ser parte del mismo equipo de Infalcosta.

“Soy ecóloga a nivel de botánica y a nivel de ecosistema de zonas áridas, mientras que Felipe fue explorador y restaurador de piezas arqueológicas. Cuando uno está en esto, desarrolla una visión que no desarrollan otros”, afirma.

Refiere que aparte de sus entrenamientos en botánica, tiene entrenamiento en imágenes satelitales, y aunque no se cataloga como especialista, explica que entiende cómo funcionaban las zonas áridas a partir de una experiencia en Italia, luego cooperar con alguien importante dentro del programa lunar, un egipcio que estuvo aquí. Para entonces no se entendía la zona árida desde los satélites iniciales en los años 80. Ahora, eso da una visión global de lo que es la evolución de los ecosistemas, qué ver y no ver.

Hallazgo valorado por Miriam Díaz de Arends

Miriam Díaz de Arends cuenta con un PhD en la Universidad de Cambridge, también es egresada de la Universidad de Florida y asegura poseer cierto conocimiento en el manejo de imágenes satelitales y su correspondiente manejo para entender cómo funcionan los ecosistemas, conocimientos ampliados en intercambio con especialistas en el centro de física-teórica en Italia.

Basado en su amplia trayectoria, sostiene que, tras enterarse del hallazgo de los geoglifos, lo primero que sugirió fue constituir un equipo multidisciplinario como solicitaron en el primer comunicado oficial. En este explicaban que “se descubrieron unas líneas, y queríamos ir al sitio con el equipo. Pero llegó un periodista, colocó una imagen diferente a la que se envió y se armó un rollo a nivel internacional”, lamenta la oriunda del Hatillo, estado Miranda.

«El lío»

“El periodista del medio nacional puso la línea de Nazca y nos puso como que trabajamos en el Centro de Investigaciones Arqueológicas de Falcón, lo cual no fue lo que le informamos. Lo que dijimos fue que Torrealba había trabajado allí y que yo soy jubilada de la Unefm, y que la doctora Martino está haciendo todo el trabajo de las imágenes, de cómo medirla, ella está en Caracas, ella si es activa de la Unefm. Se formó entonces un lío porque el periodista hizo una interpretación de lo que él quiso y la gente dice que esto no es una línea de Nazca, que somos falsos. No, nosotros no mandamos una línea de Nazca: Dijimos similares a las líneas de Nazca y de Palpa, incluso les entregamos las fotos”, cuenta.

No es pareidolia

Sobre que algunos consideren que no hay tal geoglifos, sino que todo es efecto del efecto visual denominado pareidolia, Miriam Díaz de Arends, lo desestimada y afirma que es demasiado compleja la red de geoglifos.

“Es importantísimo que no se descalifique el hallazgo sino que se diga, vamos a colaborar todos. Eso es todo lo que decimos. Cuando se descubre esto no debería haber una persecución, todo lo contrario, debe haber  el deseo de todos a cooperar, a dilucidar porque el bien es para todos. Lo que sea que esté ahí, es sumamente interesante y hay que meterle toda la ciencia posible en medio de una pandemia, de una crisis de gasolina, lo que no es fácil”, opinó.

“No sabemos exactamente lo que es, pero son geoglifos, pero queremos apoyo para ir al lugar. Pero que sea un equipo multidisciplinario de experiencia, no cualquiera que diga yo me anotó porque un ecólogo lo va a ver de una manera, un paleontólogo, un geólogo de otra manera. Esto significa que cuando te sientas a una mesa, las disciplinas a juntarse y las herramientas”, expresó la ecóloga.

 Sostiene la científica que los grandes descubrimientos han estado marcados por la polémica, primero a las personas los tildan de loco y después viene el otro que dice que no estaba tan loco y así sucesivamente hasta reconocerle el crédito.

¡Tremendo hallazgo!

“Tengo 40 años en Falcón y he tenido algún contacto con las zonas áridas del mundo y justamente, cuando hablábamos de los climas de los 90 se hizo un Simposio climático y vinieron geólogos, paleontólogos del mundo, fue algo impresionante. Sobre los geoglifos no estamos seguros de lo que es todavía, pero no lo destruyan antes de que se sepa lo que es. Y si se es falconiano, lo que hay que decir: ¡esto es un tremendo hallazgo, ojalá sea verdad! ¡Yo estaría rezando para que fuese verdad!”, sugirió.

Sostiene que Falcón ha sido desde todo punto de vista pionero en muchas cosas en el país. Falcón existe ahora, pero este era territorio de los caquetíos, ayamanes jiraharas, todas las culturas que vivieron acá.

“Haber volado las líneas de Nazca, Australia, Arabia, isla de Mauricio, me ha permitido entender que no todo lo que luce, es. Antes de atrevernos a decir lo que dijimos de los geoglifos de Falcón, ya teníamos un análisis profundo del asunto. Y en la directiva somos puros investigadores activos y jubilados de la Unefm, somos una asociación sin fines de lucro y también tenemos miembros internacionales porque somos reconocidos, menos en Coro. Aquí la gente cree que un instituto es el edificio y no se dan cuenta que son los individuos que lo componen”.

Sobre el destino del occidente falconiano a partir de estos geoglifos, Miriam Díaz de Arends, manifiesta que actualmente esta es una zona deprimida, pero que pudiera dar lugar a un desarrollo ecoturístico, pero en cuanto a las coordenadas de los geoglifos por ahora se la reservan debido a que ha habido casos de saqueos paleontológicos y no quieren que esto suceda en este caso.

“Hay que tener paciencia, esperar; cuando podamos iremos. Lo importante es que el equipo, dar conocimiento, unirnos y no descalificar”, sugirió. 

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".

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