Opinión

Heridas de guerra


Al comienzo de este escrito referí que estaban pendientes estas líneas para mi amigo Cesar.


Tenia pendiente escribir unas líneas sobre ese singular personaje que fue Cesar Amaya. Cruz Sierra al día siguiente de su inesperado fallecimiento escribió una hermosa reseña sobre el “Cesar político, poeta, amigo y hermano”; donde resalta con afecto sus valores humanos, principios ideológicos y su meritoria trayectoria política.

A Cesar lo vi por primera vez por allá en 1989 con motivo de la publicación de su libro “Para combatir la Estafa Inmobiliaria” donde relata el fraude inmobilario en la Urbanización Pedro Manuel Aracaya de Punto Fijo, cuando lideró una lucha tenaz contra los vicios ocultos de construcción en el conocido conjunto residencial.

Gustavo Marquez diputado nacional del MAS le acompañó en este sonado caso logrando una indemnización y la reparación de las viviendas. De ese encuentro surgió una amistad entre Cesar y Gustavo que se mantuvo por muchos años.

Meses después en ese mismo año, desde el Sindicato de Trabajadores de Astinave conducimos la ocupación del abandonado Conjunto Residencial Parque Amuay. En las semanas posteriores lo traté personalmente.

No hicimos buenas migas. Cesar era un tipo antipático al hablar y al mirar con aires de quien está sobrado y controla todo.

Para esa fecha ya Cesar tenía una dilatada y sobresaliente trayectoria y yo iba a medio camino. Ante lo inevitable de un desalojo forzoso nosotros decidimos sacar a los trabajadores con el compromiso de construirles sus viviendas en el Sector Universitario de Punto fijo.

Lo mismo hizo Cesar con un grupo de más de 60 ocupantes. Los demás se quedaron a resistir el desalojo. Así fue como nació la Urbanización María Auxiladora en ese sector. César consiguió el apoyo del CRP con su gerente de relaciones públicas Raul Amor, que hasta una placita bautizó con su nombre, y nosotros de Astinave y la Ley de Política Habitacional.

En esos tiempos tampoco congeniamos, más bien había cierta rivalidad por lo rápido que Cesar terminó las 60 viviendas mientras nosotros nos quedamos rezagados.

Cuando llegue al MÁS, como bien lo señala Cruz, ya Cesar había abandonado el partido. Comenzamos a coincidir por intermedio de mi compadre Juan Carlos Acacio, viejo militante de Izquierda del municipio Falcon y amigo de ambos.

Cuando en el año 95 fui candidato a alcalde de Punto Fijo me apoyó al igual que cuando lo fui a la gobernación en el año 2000. Ya en este tiempo se había consolidado una amistad no solo conmigo sino con Stella a la que con desparpajo la llamaba “la vieja Stella“. Aún siendo gobernadora, le seguía diciendo “la vieja Stella”. Era al único que le consentía semejante blasfemia.

Siendo Gustavo Marquez Ministro de Comercio en el año 2000 lo nombró director regional del INDECU donde se destacó por su autoridad y honradez. También dejó muchas anécdotas y ocurrencias que él mismo narraba con su particular estilo.

Algunos relatos a uno le costaba crearlos. Como aquel cuando cerró la funeraria Fátima porque una viuda puso la denuncia de que a su difunto marido le robaron los zapatos. Contaba que sacó a todos los deudos para la plaza Bolívar y le dijo a los dueños, “esta funeraria no se abre más hasta que aparezcan los zapatos del muerto, ademas están multados”.

Unas horas después de intensa búsqueda e interrogatorios aparecieron los zapatos nuevecito que la viuda reconoció y procedió en su presencia a colocárselos al difunto.

“Le habían robado los zapatos nuevos al muerto chico, un empleado, un bichito zangano, como la ves?” Luego abrió la funeraria y los dolientes pudieron entrar. Cuando me lo contó le dije, Cesar pero si a los muertos no le ponen zapatos, a lo que me constesto, “pero a este si”.

Cruz, así como tienes la duda si “el amigo de Caracas” era real, yo tengo la mía de que este relato sea cierto. Alexis Rojas jura que es verdad tal cual como lo contaba Cesar.

Al comienzo de este escrito referí que estaban pendientes estas líneas para mi amigo Cesar. No las había hecho porque estaba buscando en cajas y cajones el poemario “Heridas de Guerras”. Cuando ya había perdido las esperanzas de encontrarlo, hoy al fin lo conseguí.

Su condición de poeta era una de las tantas facetas de su controversial personalidad. Para mi la más sorprendente. Cesar no tenía en su verbo cotidiano un ápice de poesía sino todo lo contrario. En su discurso era punzante, directo, sarcástico e irónico.

Me sorprendí mucho cuando me regalo “Heridas de Guerra”, prologado por su gran amigo Víctor Hugo, porque él era la antítesis de un poeta. Hasta la dedicatoria que me hizo era ácida: “con afecto para el Pelo Blanco a ver si comienzas a instruirte”.

Sin embargo, mi sorpresa mayor fue cuando suspiré con unos poemas románticos y reí con otros disparatados. Voy a compartir uno de cada uno. Comienzo con este romántico que me encanto:

A ONEIDA SANCHEZ
“Es que amar a una mujer
es conquistar planetas
atravesar decidido las galaxias
asaltar estrella por estrella
cabalgar sobre cometas
es nunca arrepentirse
de desafiar a dioses imperiales
porque para amar
hay que tener el valor
de aplastar la duda y el dilema
de burlarse del emblema y el esquema”

Muy hermoso, bello, pero uno pasaba la página y se encontraba con cosas cómo estás:
A GOYITA….Je, Je, Je
Siempre que te lo pido
tienes las regla
insólito….
Una mujer que tiene la regla
los 365 días al año
y ni se marea
por la incontenible pérdida de sangre….

                             Fin de mundo 
                       ( A bichita zangana)

Bueno así era Cesar, amargo y dulce, y así te recordaremos amigo.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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