Opinión

Asedio, ofensiva y contraofensiva (Parte VII)

El Abril del golpe mediocre: le siguen como el 60% de los militares que se retiran voluntariamente.



Después del fracaso la batalla de los puentes el 23 de febrero la credibilidad del Guaidó sufrió un primer traspié, sin embargo, mantenía una alto respaldo popular y representaba, con el apoyo de los EE.UU. y la entrada de los marines, la gran esperanza de los opositores de derrocar al Presidente Maduro.

En esos tiempos se dio una de las conductas políticas más abyectas que registe la historia del país. Por todos los medios directos e indirectos los dirigentes de la ultra derecha y sus seguidores rogaban al presidente Trump una invasión militar contra nuestra patria.

Jamás en nuestra historia republicana un sector opositor tuvo conducta más indigna.

Cuando el 9 de diciembre de 1902 las potencias imperiales de Alemania y Gran Bretaña bloquearon las costas venezolanas y cañonearon La Guaira y Puerto Cabello los enemigos del presidente Castro, y cuando digo enemigos era porque se caían a plomo en batallas, que estaban presos en las cárceles del país, encabezados por el Mocho Hernandez, solicitaron libertad y armas para defenderla patria, y libertad y armas le dio el presidente Castro.

Eran verdaderos líderes con un amor por su tierra muy por arriba de las diferencias políticas. Todo lo contrario de estos apátridas opositores que claman al imperio más poderoso de la historia destruir su país por solo satisfacer su obsesión enfermiza de tomar por la violencia el poder que no han alcanzado por los votos.

Sin embargo, desde el norte no los complacieron, conscientes del complejo escenario que una acción de esa naturaleza desencadenaría en la región.

Trump optó por continuar con la estrategia de John Bulton de captar sectores militares e institucionales que se revelarán contra el gobierno bolivariano.

Esta faena de captación fue más intensa de lo que se conoce públicamente. Muchas personas con responsabilidades importantes fueron abordadas para intentar convencerlos con el soborno o la intimidación.

Al parecer algunos se comprometieron, otros, a según, aceptaron con la aprobación del presidente para obtener información y otros dijeron que sí pero al golpe y cuide, vale decir, a la espera del desarrollo de los acontecimientos.

El que movía las piezas de la conjura era Leopoldo López que manejaba a su criterio a Guaidó. A conciencia de la efectividad de los organismos de inteligencia y contrainteligencia del gobierno trataron de ser muy cautos con los involucrados y la fecha.

Se escogió el primero de mayo con una convocatoria previa de protesta que pusiera a su gente en las calles. El movilizador fundamental sería la aparición de Leopoldo López en el sito de los acontecimientos.

Sobrevalorando su liderazgo esperaban que su sola presencia y convocatoria por las redes sociales junto a Juan Guaidó provocarían un apoyo civil y militar masivo en toda Venezuela.

El intento de golpe se tuvo que adelantar para el 30 de abril por delaciones previas. El general Manuel Cristopher Figueroa director del Sebin y figura clave en la insurrección, el 29 de abril en la noche, juramenta a seis comandantes de las GNB para iniciar acciones armadas destinadas a liberar a Venezuela de la dictadura castrochavista.

En la madrugada del 30 va hasta la casa donde está detenido Leopoldo López y lo pone en libertad. Sin embargo, no va hasta el sito acordado para concentrarse, el Distribuidor Altamira en las adyacencias de la base aérea La Carlota. Luego por razones que aún no están claras desaparece y huye hacia Colombia.

Una de las hipótesis de mayor fuerza es que Cristopher Figuera ya en la madrugada estaba enterado que varios de los comprometidos no iban a salir pa’lante y anticipó el fracaso de golpe. Se fue y dejó a Guaidó y López guindando.

Lo cierto del caso es que ocurrió lo que el exdirector del SEBIN predijo.

Antes de las 6 de la mañana llegaron al distribuidor Altamira Leopoldo López, Guaidó, algunos diputados y un grupo de militares con brazaletes azules y varios civiles armados.

Unos minutos después Guaidó envía un video por las redes donde aparece junto a Leopoldo López invitando a todos los venezolanos a apoyar la Operación Libertad y a concentrarse frente a las principales unidades militares del país, además llama a toda Caracas a La Carlota.

Posteriormente, López tuitea que ha sido liberado por militares a las órdenes del presidente Guido y además exhorta al pueblo sumarse a la insurrección.

Las primeras horas para la oposición fueron confusas. Solo tenían la información que los golpistas difundieron por las redes.

Jorge Rodríguez pasadas las 6 y 30 declara por VTV que el gobierno está desactivando el golpe de estado y luego Diosdado y el ministro de Defensa Padrino afirman que las bases militares están en calma, fieles a la constitución y en estado de alerta.

Además aclaran que la Base Aérea Francisco de Miranda se encuentra bajo control de los mandos fieles al gobierno y que los golpistas nunca estuvieron acceso a ella como lo había afirmado falsamente Guaidó.

Mientras tanto en el Distribuidor Altamira comienza entre los complotados a crecer la incertidumbre. Llegan unos diputados de la AN entre ellos su primer Vicepresidente Edgar Zambrano y a cuenta gotas los primeros apoyos civiles. Pero por ningún lado aparecen ni las fuerzas militares ni el río humano esperado.

El primer apoyo viene de Colombia cuando su presidente Duque a través de un tuiter ofrecer respaldo a los golpistas reiterando así su conocimiento previo y complicidad con la intentona.

En un nuevo contacto de Diosdado con VTV insta a los alzados en armas a desistir de sus acciones y advierte que el gobierno hará uso progresivo de la fuerza. Dos grupos de la GNB comandados por jóvenes oficiales se dan cuentan que han sido llevados hasta allí engañados y se reagrupan con las fuerzas leales.

Luego, según Padrino López, le siguen como el 60% de los militares que se retiran voluntariamente.

En el distribuidor Altamira ya entiende que el intento golpista ha fracasado. La cara de frustración de Leopoldo López lo dice todo. Las fuerzas del orden público dispersan con bombas lacrimógenas parte de las escasas trescientas personas que se habían presentado para diez de la mañana.

Guaidó se desaparece del distribuidor con un grupo de los opositores radicales hacia los limites del municipio Libertador con las peregrina esperanza de que en el camino se vaya sumando sus seguidores pero como siempre no pasan del municipio Chacao donde se producen enfrentamientos con las fuerzas del orden público.

En el trayecto el supuesto presidente encargado se va a una de sus conchas previstas con anterioridad.

Mientas tantos, en el Distribuidor Altamira impera el sálvese quien pueda. Leopoldo López huye primero a la embajada de Chile donde no consigue refugio supuestamente por falta de espacio. De allí va a la residencia del embajador de España donde se instala con su esposa y su hija.

Pasado el medio día la llamada Operación Libertad había fracasado estrepitosamente. Los resultados no podían haber sido peor. El costo político para el partido VP fue muy alto por cuanto López recibe el reproche de otros partidos por haber planificado y ejecutado es golpe mediocre, como lo calificó Padrino López, de manera inconsulta.

En Washington, Trump expresa su rabia y decepción con López, Guaidó y Bulton, a quien termina botando como a un perro unos meses después.
La popularidad y credibilidad de Guaidó inician el descenso por un tobogán que no se ha detenido aún.

A raíz de este nuevo fracaso muchos entienden que la conseja de que Maduro caía solo con mover la mata se va alejando y diversos sectores comienzan a asumir la iniciativa del grupo de contacto para retomar el diálogo. Pero esto será el tema que abordaremos la próxima semana.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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