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Viral| Educando Corazones aviva la dupla alumno-maestro

Las maestras vestidas de chef pizzero, junto al equipo de Nuevo Día, visitaron a sus alumnos puerta a puerta.


Todos estos maestros le sacan brillo a su vocación y demuestran que, pese a las adversidades, el derecho de los niños de aprender y salir adelante puede más; esa ha sido la filosofía de enseñanza de las maestras Rosalía Castejón, Mirla Alastre Lisbeht Frenellín e Ingrid Plata, en las escuelas Alicia Tremont de Medina y Carmen de Tovar, en Punto Fijo y Coro, respectivamente.

Foto/ José Faneite

Ellas han creado una conexión con sus alumnos que va más allá de ser su docente: los ven como unos hijos más.

Para ellas, la pandemia ha sido la puerta para consolidar competencias, para construir puentes más orgánicos entre la escuela y la familia, y para generar comunidades de aprendizaje, como Educando Corazones, una campaña cargada de sorpresas y emociones, ideada por la editorial Nuevo Día, que busca mantener la conexión entre el maestro y sus alumnos.

Foto/ José Faneite

Las maestras vestidas de chef pizzero, junto al equipo de Nuevo Día, visitaron —en complicidad con los padres— las casas de sus alumnos. La adrenalina crecía a medida que pasaban los minutos. La reacción de los niños era una expectativa y a la vez el termómetro para medir la efectividad del proyecto.

Las jornadas, tanto en Punto Fijo como en Coro, iniciaron pasadas las nueve de la mañana cumpliendo los protocolos de bioseguridad: los estudiantes de cuarto grado de la escuelas Alicia Tremont y Carmen de Tovar no se imaginaban lo que vivirían.

Foto/ José Faneite

¡Sorpresa! Unos, más pilas que otros, reconocieron de inmediato a sus maestras; otros quedaron sorprendidos sin poder decir nada, hasta que las docentes se quitaban el gorro y el tapaboca y de inmediato se lanzaban sobre ella, alegres y emocionados.

Foto/ José Faneite

El calor arreciaba con el pasar de las horas, pero las energías del equipo organizador se mantenían intactas, las ganas de seguir descubriendo anécdotas y vivir emociones con los niños eran más fuertes que el sol.

La conexión

Frases como: “Gracias maestra Ingrid por quererme tanto”, “Estoy feliz de verla, maestra Rosalía”, “Maestra Lisbeth, la quiero mucho”, “Es mi maestra Mirla, ¡qué emoción!”, resonaron en la sorpresa puerta a puerta y dejaron ver que la empatía, el cariño y la “química” entre ambos están intactos a pesar de la distancia.

Foto/ José Faneite

Risas, emociones y muuuchas ganas de abrazar sobraron, y aunque ese abrazo se vio truncado por el momento, la alegría prevaleció con un “puñito” o un “codito” y saber que sus maestras estaban ahí, en su casa; para ellos ese momento no tenía precio.

Foto/ José Faneite

También hubo momentos con su propio toque de jocosidad, como el que protagonizó Elihu Rivero, de 9 años, de la escuela Carmen de Tovar, quien creyó que su maestra era una enfermera. Presa del miedo, se escondió. No pudo evitar llorar.

—¿No me reconoces, Eliú?
—Soy tu maestra Ingrid.

Una vez se quitó el gorro y la mascarilla, el miedo se convirtió en alegría, y por más que la docente quiso evitar el abrazo, no fue posible:

—Gracias maestra, la quiero mucho.

Sonrió y admiró con emoción la pizza sorpresa.

¿Qué habrá pasado?

En el sector Las Margaritas, donde está ubicada la escuela Alicia Tremont de Medina, los vecinos estaban desconcertados. ¿Qué habrá pasado que Nuevo Día anda desplegado en el sector?

Una señora cayó en pánico cuando vio frente a su casa el despliegue periodístico, “¿Qué pasó en mi casa?”, dijo, mientras corría despavorida a su hogar.

Foto/ José Faneite

Pero nada malo había pasado: la estadía nuestra en la zona era portadora de buenas noticias y de alegría para 33 estudiantes de su escuela.

Así poco a poco la gente se fue enterando de lo que realmente pasaba en Las Margaritas y en el hogar de los pequeñines que recibieron de manos de su maestra una pizza y un mensaje esperanzador.

Foto/ José Faneite

Lo propio ocurrió en los sectores de Chimpire y Cabudare de Coro, en donde los ciudadanos se sorprendieron al ver el operativo de Nuevo Día.

“¿Qué pasó ahí? ¡Ojalá que no haya pasado nada malo!”, exclamó un vecino alarmado que, minutos después de explicarle el proyecto, comprendió el sentido de la visita: “Los niños merecen ser felices, los felicito por tan bonita iniciativa”.

Foto/ José Faneite

Y el buen humor que siempre funciona como un salvavidas no fue la excepción: “Yo también soy niño y quiero mi pizza”, dijo un habitante del edificio Dergham en donde viven 2 de los 18 estudiantes seleccionados de la Carmen de Tovar.

Muy pilas

“Yo sospechaba que mi mamá andaba tramando algo porque insistió mucho en levantarme temprano y que me pusiera bonito”, dijo sin pudor Emmanuel Medina, de 8 años.

Aun así, no se imaginaba que esa “trama” era para recibir en la puerta de su casa a su maestra Ingrid Plata, a quien durante la cuarentena le escribió poesías vía WhatsApp; pero al igual que él, la maestra se llevó una sorpresa: Enmanuel le entregó de regalo un sobre con varios detalles de cocina que tenía pensados darle una vez regresaran a las aulas.

Foto/ José Faneite

“¡Quedé sorprendida!”, dijo feliz y entre risas la maestra Ingrid. La cercanía y empatía con sus alumnos es fehaciente, tanto que reveló que sus alumnos le escriben poesías y dedicatorias: “Siempre me dedican poesías y frases, de esa manera me demuestran cariño y afecto, eso me gusta, me anima y me recuerda que no me equivoqué de profesión”.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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