Opinión

Asedio, ofensiva y contraofensiva (Parte VIII)

La ilusión del diálogo: La primera reunión de exploración se realiza en la Habana y las posteriores en Oslo y Barbados.


En un conflicto político al borde de la violencia generalizada como el que vive Venezuela, el diálogo entre las partes enfrentadas jamás puede descartarse. La historia nos da grandes lecciones al respecto.

En mi opinión el diálogo es la única vía pacífica para recobrar la convivencia y normalizar progresivamente la vida del país.

Pretender que un sector va a aniquilar y a desaparecer al otro o viceversa es una visión estúpida que raya en un fanatismo desquiciado que no favorece sino al imperio en detrimento de la nación.

Nuestra generación no conoce los horrores de una guerra civil y carece de capacidad para comprender la tragedia que significa. Más temprano que tarde, antes o después de un montón de cadáveres, terminaremos dialogando y llegando a acuerdos.

Después del colosal fracaso del intento de golpe del 30 de abril, las dudas sobre las posibilidades de una salida rápida del presidente Maduro comienzan a crecer en todos los sectores y niveles.

El alto mando militar, los jefes de las REDI y las ZODI y los comandantes con poder de fuego han reiterado firmemente su apego a la Constitución, su apoyo al Presidente como comandante en jefe y su rechazo a la intromisión descarada de la administración de Trump en los asuntos internos del país y la sumisión indigna de la oposición a los designios de Washington.

Con ello la estrategia de Bulton de quebrar la unidad militar y producir una ruptura en la gestión de Maduro había sucumbido.

A mediados de mayo, días después del fracaso del 30-A, el Reino de Noruega toma la iniciativa de explorar un diálogo entre el gobierno y la oposición.

Este desarrollado y pequeño país de cinco millones de habitantes tiene una exitosa experiencia como facilitador en conflictos internacionales desde la década de los 90, entre otros, la firma del Acuerdo de Paz de Oslo entre Israel y Palestina y más recientemente, entre el gobierno de Colombia y la FARC.

Unos de los principios básicos de los diplomáticos noruego es la discreción.

El presidente Maduro acepta la invitación y designa a Jorge Rodríguez y Hector Rodríguez como sus representantes mientras la oposición de Guaidó nombra al exministro de CAP Fernando Martínez Mottola, Gerardo Blyde y Stalin González como sus delegados.

La primera reunión de exploración se realiza en la Habana y las posteriores en Oslo y Barbados.

Dag Nylander jefe de equipo de facilitadores noruego en el complejo proceso de diálogo entre la FARC y el gobierno de Colombia, sabe que está ante un reto muy difícil por los antecedentes, la desconfianza mutua, los factores externos involucrados y por la rigidez de las posiciones de ambas partes.

En las primeras reuniones Jorge Rodríguez plantea la suspensión del criminal bloqueo como condición sine qua non para avanzar en otros temas como las condiciones electorales, libertad de los políticos presos etc.

Los representantes de Guaidó presentan el mantra inflexible de cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

Sin embargo, se logra avanzar en temas donde las coincidencias lo hacen posible, como por ejemplo, el retorno de la fracción del bloque de la patria a la AN y la designación de una nueva directiva del CNE que saliera del consenso de las 2/3 partes de los integrantes del parlamento.

No obstante, la técnica de mediación del Reino de Noruega es la no implementación de acuerdos parciales sino finales.

Aún no está claro quién filtra la información sobre el diálogo en Noruega, lo cierto es que provoca una gran sorpresa en el país y de inmediato sus detractores se activan.

Guaidó es desautorizado públicamente por personajes como Julio Borges quien en nombre de PJ afirma que su partido no avala ningún diálogo con el dictador y es criticado ferozmente por los que se ubican a la derecha de la extrema derecha. Hasta el gobierno de Noruega y sus diplomáticos son descalificados por los radicales.

En las redes se señala al gobierno de Noruega como parcializado con Maduro por cuanto no ha reconocido a Guaidó como presidente legítimo y al diplomático Nylander como un tipo de izquierda, amigo del gobierno cubano que se parcializó con las FARC durante las conversaciones en la Habana.

Ante estas presiones Guaidó le pone fecha límite para llegar a un acuerdo o retira su delegación. Lo que el llamado gobierno interino le solicita a Maduro no es una negociación política sino una rendición incondicional inviable. Todo indicaba a que el incipiente diálogo estaba condenado al fracaso.

Ya habiendo perdido la discreción, en el mes de junio los facilitadores noruegos y la mesa de diálogo se traslada a Barbados entre otras cosas por cuestiones de logísticas y continúan las reuniones, hasta que el 6 de agosto el presidente Maduro ordena a sus representantes no asistir a la reunión pautada para el día siguiente en protesta por la decisión ilegal y arbitraria del gobierno de Trump de congelar todos los bienes de PDVSA en EE.UU.

Medida que Guaidó y sus voceros aplauden frenéticamente como un extraordinario logro que acorrala al usurpador. No había duda que la intención de Trump era dinamitar los esfuerzos de diálogo.

Los facilitadores del Reino de Noruega insisten y convocan a una nueva reunión para finales de agosto, a la cual el Presidente Maduro expresa su disposición de asistir, pero Guaidó aliviado anuncia que da por terminado el intento de diálogo responsabilizando de su fracaso al gobierno bolivariano porque según él, el Gobierno abandonó la mesa de negociaciones del 7 de agosto.

Así termino para felicidad de la extrema derecha y decepción de la mayoría del país, un nuevo intento de buscar una solución pacífica consensuada al conflicto político que destruye literalmente la vida económica y social de la nación.

Para que un diálogo sobre una situación de tal complejidad como la de Venezuela, donde la oposición es un mosaico de partes donde cada parte tiene sus interés y resulta poco menos que imposible acordarse entre ellos, es indispensable para cualquier acuerdo efectivo, sentarse directamente con quien decide, en nuestro caso, con los EE.UU.

Sin un líder fuerte que unifique con sentido de estadista la oposición seguirá siendo un desastre sin capacidad de decisión. En Sudáfrica fue posible una acuerdo de convivencia nacional porque Mándela tenía del otro lado a Frederik dé Klerk. La oposición tiene a Trump.

Abortada la mesa de diálogo, los EE.UU se concentra en la intensificación del asedio contra Venezuela haciendo más duro el bloqueo que agudizan las ya dramáticas condiciones de vida de los venezolanos.

Ante estos resultados, el gobierno asumió la estrategia de dialogar con quien quiere dialogo.

El 16 de septiembre en la sede de la cancillería en la casa amarilla se anuncia la instalación de la Mesa de Diálogo Nacional integrada por los partidos de oposición que creen en la vía electoral como Avanzada Progresista, Ciudadanos, MÁS, Cambiemos y Esperanza para el Cambio y otros más, y representantes del Presidente Maduro encabezados por la Vicepresidenta Delcy Rodríguez.

Se anuncian seis líneas de trabajo céntrales. Defensa del Esequivo, liberación de los políticos presos, rechazó y exigencia de las sanciones impuestas por los EE.UU., conformación de un nuevo CNE y la reincorporación de los diputados de la patria a la AN en desacato.

Se informa además la conformación de cinco mesas de trabajo para discutir, definir y aprobar acuerdos en las primeras líneas.

Como era de esperarse la oposición apátrida rechaza y descalifica esta iniciativa llamándola la mesita, y a los líderes de los partidos de la oposición moderada son llevados al brutal paredón de fusilamiento de la redes sociales donde son tildados de traidores, vendidos, colaboracionistas, comunistas etc, etc.

En los días siguientes los diputados chavistas somos convocados al palacio de Miraflores por el presidente Maduro donde se nos dan detalles de todo el proceso infructuoso de diálogo, los objetivos de la Mesa de Diálogo Nacional y se nos instruye para que nos reincorporemos a la AN en desacato. Pero este punto lo abordaremos la próxima semana.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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