Opinión

Asedio, ofensiva y contraofensiva (Parte X)

El zaperoco del 5 de enero: Por fin los diputados de la MUD decidieron irse y salieron bajo un fuerte abucheo del salón de sesiones.


Después del escándalo de acusaciones mutuas de corrupción entre sectores de la oposición, la figura de Juan Guaidó quedó muy devaluada y peor aún con altísimo rechazo.

Desde finales del diciembre del 2019 comenzaron a correr informaciones sobre la conformación de un grupo de diputados opositores disidentes que abrazaron lo que llamaron la Rebelión de las Regiones.

Su objeto era lograr junto a los votos chavistas una nueva mayoría parlamentaria que eligiera una nueva directiva para sacar de la presidencia de la AN a Guido. Así comenzó políticamente este insólito año 2020.

Para el 5 de enero había mucha duda y nerviosismo en el sector opositor sobre si Guaidó alcanzaría la mayoría para reelegirse como presidente de la AN o no.

En el acuerdo de diciembre del 2015 estaba pautado que la presidencia del parlamento en 2020 le correspondía a un diputado de los partidos minoritarios diferentes al G-4, pero el Departamento de Estado decidió que Guaidó debía seguir en la presidencia.

Sin embargo, un grupo creciente de disidentes amenazaba por echar por tierra la decisión de Washington.

La noche del 4 de enero el estado de ánimo de Guaidó pasó del nerviosismo a la angustia cuando algunos de los diputados que le habían jurado lealtad días antes, manifestaron su disidencia.

El domingo 5 de enero como a las 10:30 de la mañana los 51 diputados chavistas bajamos desde la Casa Amarilla hasta el Palacio Federal para la sesión que estaba convocada para las 11 am.

Íbamos con la convicción de que en cualquier escenario, la reelección de Guaidó o no, significaba ya una victoria, pues si Guaidó resultaba electo lo haría con una diferencia muy precaria que afectaría aún más su agónica figura política, si por el contrario resultaba electo uno de los diputados opositores disidentes se acabaría el ilegal gobierno interino.

Todo el mundo sacaba sus cuentas, las expectativas crecían y los rumores no cesaban.

Al rededor del Capitolio había uno cordón militar inusual. Mientras nosotros esperábamos de buen ánimo, poco a poco fueron llegando los diputados tanto de la MUD como los opositores a Guaidó.

Así se hicieron la una de la tarde sin que Guaidó, a quien le tocaba según el Reglamento de Interior y de Debates fungir como director de debate en esta sesión, hiciera acto de presencia.

Lo que no sabíamos los que estábamos en el salón de sesiones es que la entrada del Palacio Guaidó había montado un show para evitar el riesgo de no ser reelecto.

Habían instrucciones de que sólo debían entrar los diputados activos y debidamente acreditados, no así, aquellos que tuviesen órdenes de privativa de libertad o que por decisión de la ANC hubiesen perdido su inmunidad parlamentaria, excepción hecha con el diputado Juan Pablo Guanipa quien estaba postulado por el G-4 como primer vicepresidente.

Casi todos los diputados logran entrar al hemiciclo a pesar de que algunos sostuvieron impasses en el cordón militar.

Al intentar entrar Guaidó se hace acompañar por el diputado Simón Calzadilla quien había sido despojado de su inmunidad parlamentaria y por lo tanto no tenía permitida la entrada. Guaidó a pesar de tener pase libre para entrar se niega a hacerlo sin Calzadilla.

Se forma un forcejeo y Guaidó ve la oportunidad de montar su circo. Se dirige al cercado derecho e intenta saltarlo sin éxito. En el tira y encoge, a horquilla sobre la reja, con el palto roto, logra la foto y el titular de primera pagina para los medios nacionales e internacionales: “El dictador Maduro impide con la fuerza militar la entrada a la AN de Juan Guaidó para evitar su reelección”.

En el interior del hemiciclo ante la ausencia del director de debate previsto, se propone que por analogía a lo establecido en el Reglamento de Interior y de Debate para la instalación de la sesión de apertura del periodo constitucional de la AN, que el diputado de mayor edad asume la dirección de la plenaria.

En consecuencia el diputado Héctor Aguero, quien por lejos es el diputado más longevo, sube al presidio y da inicio a la sesión prevista. De inmediato se inició la sanpablera.

Por el lado derecho lo diputados guaidositas al tropel intentan subir al podio para bajar al viejo Aguero pero son flanqueados por los diputados disidentes encabezados por Luis Brito.

Se producen manotazos, rajuños, forcejeos y cruces de puñetazos de lado y lado.

Por el espacio izquierdo los diputados chavista habíamos rodeado con una suerte de anillo de seguridad al viejo Aguero como cariñosamente le decimos.

El viejo tiene serios problemas de salud, esa misma mañana muy temprano había sido dializado y además un ACV le había dejado una leve secuela al hablar, de manera que su voz sin micrófono no se escuchaba en el medio de aquel tumulto.

En el salón de sonido, que tiene un ventanal de vidrio hacia la cámara, se podía ver a puerta cerrada a un diputado chavista y a uno de los técnicos forcejeando por intentar encender el equipo de sonido.

El diputado Aguero como director de debate propone a la diputada más joven, Noswil Rodríguez, como secretaria accidental, que fue aprobada por quienes levantamos la mano en medio de aquel zaperoco.

La secretaria accidental verifica el quórum e informa que se encuentran presentes más de 140 diputados.

La lista de asistencia había sido firmada por los 51 diputados bolivarianos, los disidentes y algunos de la MUD que sumábamos más de los 84 diputados necesarios para el quórum requerido de la mitad más uno. En el cuarto de sonido continuaba la pelea por encender el micrófono sin éxito.

En medio de todo este zaperoco, alguien se aparece con un megáfono para ayudar a que la voz del viejo se escuchara pero aún así las palabras de Aguero se perdía en la gritadera.

Haciendo un esfuerzo sobrehumano, se medio escuchó al viejo decir que “quedaba abierto el derecho de palabra para que los diputados hicieran sus respectivas propuestas para la directiva 2029-2021”.

Acto seguido, un diputado de los disidentes con una voz de locutor que retumbó en aquel desorden propuso al diputado Luis Parra de PJ como presidente, a Franklin Duarte de Copei como primer vicepresidente, a Jose Noriega de VP como segundo vicepresidente, a Nogales Morales de AD como secretario y a Alexis Vivenes como subsecretario.

Los diputados guaidositas seguían desconcertados, buscando comunicarse vía telefónica para pedir líneas pero todas las líneas, hasta las políticas, estaban caídas.

Desorientados no hicieron ninguna propuesta cuando han podido hacerlo pero se quedaron validando la sesión con su presencia.

Lo que sí hizo uno de ellos fue aprovechar un descuido en la secretaria accidental para agarrar la lista de asistencia y volverla triza mientras corría entre los curules para evitar ser agarrado por dos irritados diputados chavistas.

No obstante, la accidentada sesión continuó y el viejo Aguero dijo, aunque no se escuchó, “No habiendo más propuestas se somete a consideración la única que se ha presentado”.

Aprobada por los más de 80 diputados que levantamos la manos. Y así quedó conformada la nueva directiva de la AN para el periodo 2020, de inmediato sus integrantes subieron a ocupar sus puestos en el presidio.

Los aplausos fueron para el viejo Aguero que con colosal esfuerzo cumplió su tarea aunque de nuevo fue llevado a la clínica.

Por fin los diputados de la MUD decidieron irse y salieron bajo un fuerte abucheo del salón de sesiones. En verdad no entiendo porque no lo hicieron antes.

De pronto se acabó la pelea por encender el micrófono y el diputado Luis Parra pudo dar su discurso de instalación.

Al comienzo de la noche en el salón de conferencias del diario El Nacional los diputados de la MUD escogieron su directiva presidida por Guaidó. El quórum de dicha reunión quedó en dudas por cuanto se contaron a los diputados principales y suplentes como dos votos en vez de uno cómo es lo correcto.

Pero si eso era cierto o no ya no era lo importante. La dos sesiones se habían transformado en dos eventos meramente políticos y mediáticos.

Cómo era obvio, los EE.UU. y sus aliados reconocieron a Guaidó como presidente de la AN y lo “reeligieron” como presidente interino, acusando a Maduro de intentar dar un golpe de estado.

Ese 5 de enero la AN terminó de colapsar. Antes de la pandemia Luis Parra sesionaba desde el Palacio Federal y Guido desde cualquier espacio del este de Caracas.

El COVID-19 terminó por liquidar el funcionamiento de esta perversa y dañina AN que tanto perjudicó los intereses del país en estos casi cinco años.

Este resume entre otras cosas a intentado relatar cómo se derrocha de la manera más torpe un enorme capital político.

En la próxima entrega seguiremos abordarnos el asedio que vivimos ahora en tiempos de pandemia.

Etiquetas
Mostrar más

Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar