Opinión

Canelón, el hombre de la Revolución

“Ya Montilla pasó de moda ahora Stella es la gobernadora”.


Canelón vestía con su habitual blue jeans sucio, sus zapatos de goma, su infaltable gorra; pero en esta oportunidad luce con altivez una franela roja nueva con la cara de la candidata a la gobernación Stella Lugo de Montilla.

Desde temprano estaba en la casa regional del partido. Algunos decían para molestarlo que no fuera jalabolas que Montilla seguía siendo el gobernador.

Por su mente pasó aquel rayo de creatividad que le impulsaba inventar sus conocidas rimas.

Ensayó en voz baja y luego alzó la voz para que todos lo escucharan: “Ya Montilla pasó de moda ahora Stella es la gobernadora” y continuó repitiendo su nuevo verso con la sonrisa pícara de vencedor.

Como todos los lunes la casa del partido está llena porque el gobernador Montilla asistía a las reuniones de la dirección regional del PSUV y atendía a la gente.

Canelón cada vez más entusiasmado repitiendo su estrofa se detuvo de espaldas a las escalera por donde tarde o temprano bajaría el gobernador.

En eso Montilla sale del salón de reuniones y comienza a bajar las escaleras hasta que se detiene tres escalones antes de Canelón que sigue levitando con su son, “Ya Montilla pasó de moda ahora Stella es la gobernadora”.

El gobernador se queda callado sin interrumpirlo pero todos arrancan a reír a carcajadas. Canelón siente que algo pasa, se voltea y ve con asombro a Montilla serio que le dice “Tu eres un traidor”.

Canelón saca su mejor sonrisa y como si estuviera apenado le responde “no mi gobernador, como va creer eso de Canelón El hombre de la Revolución, si yo lo que estoy es esperándolo desde temprano porque necesito que usted hable con el Fiscal General porque como usted sabe, mis 21 hermanos me dejaron por fuera de la herencia de mi papá. La ley dice que a todos nos toca por igual, si son 660 hectáreas nos toca 30 hectáreas para cada uno, o sea, 30.0000 m2, o 74,1 acres para cada hermano, si son 220 burros que son asnos nos toca 10 para cada quien …..”

El gobernador viendo una salida para escabullirse de la retórica maniática de Canelón, le interrumpe y le dice “no te voy a atender porque tú eres un traidor” y sale rápidamente con Canelón atrás gritando preocupado “pero…eso de Stella era jugando mi gobernador”.

Con una abierta ventaja y con Canelón cantando a toda voz en todos los actos: “Ya Montilla pasó de moda ahora Stella es la gobernadora”, Stella se convierte en la primera gobernadora en la historia del estado.

Una noche a altas hora de la madrugada la gobernadora sale de su despacho por la puerta principal del Palacio de Gobierno y mientras se despide de los policías ve con su vista cansada que en el pasillo del lado derecho está Canelón durmiendo a pierna suelta en una cama portátil.

Intrigada pregunta a los policías de guardia: “Qué hace Canelón durmiendo allí?” “Es una orden del gobernador Montilla que lo dejemos dormir aquí” responde uno de los guardias. “Esto no puede ser, que desorden es este?” murmulla mientras sube al carro rumbo a la residencia oficial.

Al día siguiente la gobernadora llama al secretario de seguridad social y le ordena que por favor lleven a Canelón a la sede de la Misión Negra Hipólita que se construyó cuando ella era presidenta de la Fundación del Niño para dar abrigo a las personas en condición de calle.

Hace énfasis que le den un cuarto solo, todo lo necesario para su higiene y sus comidas. Se hospeda la primera noche sin problemas. Pero Canelón no es hombre de acatar normas y respetar horarios.

A los pocos días el refugio parece un pandemonio, Canelón se niega a dormir a la hora pautada, quiere comer a la hora que le da la gana, enfurecido se opone a que apaguen la televisión, los custodios no lo pueden controlar y con su fiel morral enardecido se va a la calle.

Se dirige a lo que había sido su sitio habitual de pernoctar en los últimos años, el Palacio de Gobierno. Se encuentra con la sorpresa de que habían cambiado a los policías de guardia, que no había cama y que tenía que retirarse de las instalaciones de palacio.

Muy confundido y triste con su morral de cabecera duerme esa noche en uno de los bancos de la plaza Bolívar. En los días siguientes habla con todo el que puede pero no había marcha atrás.

Canelón está de muy mal humor y molesto con Stella. Ya no la quiere. Pero cuando menos lo espera de nuevo el rayo de la creatividad que le esclarece la mente le trae una nueva consigna que grita con entusiasmo para descargar su frustración: “Stella para la fundación, Montilla para la gobernación”.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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