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Moderna: La farmacéutica con esperanza en su vacuna

Prevén producir 20 millones de dosis a finales de este año y 500 millones durante 2021, para lo que contarán con la empresa suiza Lonza y la española Rovi


La farmacéutica Moderna espera saber si su vacuna contra el COVID-19 es efectiva en noviembre y pedir la aprobación de emergencia en Estados Unidos en diciembre, lo que confirma que el presidente estadounidense, Donald Trump, no podrá presumir de tener una vacuna disponible antes de las elecciones del 3 de noviembre.

En un foro organizado por el diario Wall Street Journal, el consejero delegado de Moderna, Stéphane Bancel, opinó que en noviembre tendrán datos preliminares de eficacia de su vacuna, aunque en qué semana ese anuncio será posible dependerá del ritmo de infectados entre su grupo de 30.000 voluntarios en la fase 3 de pruebas clínicas.

Una vez determinada la eficacia inicial de la vacuna contra el covid-19, Moderna espera solicitar en diciembre la autorización de emergencia por parte de la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, con lo que podrá iniciar la distribución de las dosis.

Bancel reiteró que esperan poder producir 20 millones de dosis a finales de este año y 500 millones durante 2021, para lo que contarán con la empresa suiza Lonza y la española Rovi, en el proceso final de manufactura.

Los plazos dados por Moderna son similares a los de Pfizer, que espera conocer la eficacia de su vacuna en noviembre y tener datos suficientes para solicitar la autorización de la FDA a finales de ese mismo mes.

Las vacunas de Johnson & Johnson y AstraZeneca, que estaban en estado avanzado de estudios clínicos, han tenido que ser suspendidas temporalmente por efectos secundarios en algunos de los voluntarios.

Trump había prometido tener una vacuna aprobada antes de las elecciones del 3 de noviembre, pero parece evidente que eso no será posible.

Tanto Pfizer, que desarrolla su vacuna junto con la alemana BioNTech, como Moderna han asegurado que sus ritmos vienen marcados por los resultados científicos y estándares de control de calidad y seguridad y no por presiones políticas.

Ambas farmacéuticas son parte de un programa estadounidense, dotado con miles de millones de dólares, para conseguir una vacuna contra la COVID-19 en tiempo récord.

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