Internacionales

Europa hundida en segunda ola de COVID-19 sin una solución

La totalidad de las naciones europeas han visto cómo los casos se han vuelto disparar en cuanto las actividades habituales han sido retomadas


¿Qué está fallando en Europa para que los casos de Covid-19 se hayan disparado de nuevo?

En marzo, el llamado viejo continente vivió una crisis sanitaria sin precedentes y se vio obligado a cerrar prácticamente todo durante cerca de dos meses.

El avance silencioso del virus por el continente durante las semanas previas al confinamiento se reflejó cuando sistemas sanitarios públicos que han sido referente a nivel global colapsaron ante la gran cantidad de pacientes y la falta de equipos para atenderlos.

En países como España e Italia se presentaron casos de selección de enfermos para ser intubados, según su edad o padecimientos. 

Pero, aunque fue impactante para el mundo ver a todo el continente colapsado por la crisis sanitaria, también fue un ejemplo a seguir el método con el que se consiguió reducir el contagio comunitario en apenas dos meses.

La economía sufrió, pero el virus prácticamente quedó reducido a casos residuales en países que habían estado sobrepasados.

La idea era reabrir la economía y retomar las actividades diarias con precauciones.

Apenas cuatro meses después de que se empezara a reabrir todo, las tasas de contagio son superiores a la primera ola, aunque la tasa de mortalidad está mucho más baja que en ese entonces.

Parecía impensable que se repitieran las escenas de marzo y abril  en Europa otra vez, porque la población estaba teóricamente más preparada y los gobiernos más cautelosos, pero los hospitales están volviendo a llenarse y algunos países están dando señales de alarma muy preocupantes.

Las extensiones de los toques de queda en Francia y los récord de casos

Francia se encuentra en una situación «grave», tal y como lo expresó el primer ministro, Jean Castex.

Con más de 41.000 casos en las últimas 24 horas, se rompió de nuevo el récord de contagios diarios y el país se acercó a la barrera del millón de casos. 

La tasa de positivos se sitúa ya en el 14,3% del total de test realizados, seis décimas más que la víspera, añadió la Agencia de Sanidad Pública en su página web, donde precisó que hay 1.955 focos de contagio activos, de los que 201 se localizaron el último día.

El empeoramiento de la pandemia ha obligado al Elíseo a declarar el toque de queda a otros 38 departamentos de Francia desde la medianoche del viernes al sábado.

A esto hay que sumar que, en los últimos siete días, se han producido 10.166 ingresos hospitalarios, de los que 1.627 tuvieron que ser trasladados a unidades de cuidados intensivos.

Además, de los 101 departamentos del país, 91 están ya en una situación de vulnerabilidad elevada por la rápida circulación del virus.

Los departamentos afectados por el toque de queda son aquellos con una tasa de incidencia superior en los últimos siete días a los 250 casos por cada 100.000 habitantes entre la población en general y a los 100 entre las personas mayores, así como aquellos donde más del 30% de las camas de las UCI están ocupadas por pacientes con COVID-19.

En España se extienden los confinamientos locales

El Gobierno de Pedro Sánchez lleva semanas intentando evitar confinar el país a nivel general.

Otro encierro supondría un golpe casi definitivo a una de las economías más afectadas por la cuarentena en la zona euro, debido a su gran dependencia del turismo y los servicios de restaurantes y bares.

El principal problema epidemiológico del país sigue estando en Madrid y, tras semanas de disputa política entre el Gobierno central español y el madrileño, la capital fue uno de los primeros lugares en contar con restricciones.

Sin embargo, la situación ya está muy complicada también en otras regiones del país, como Navarra o Castilla y León.

El Ministerio de Sanidad notificó este jueves 20.986 nuevos casos de COVID-19, 7.953 en las últimas 24 horas, con lo que el total desde el inicio de la pandemia es de 1.026.281 contagios y los muertos llegan a 34.521, tras registrarse 155 más.

En los últimos 14 días, la incidencia española acumulada (casos por cada 100.000 habitantes) ha sido de 320,8, que llega a triplicarse en la región de Navarra (1.058).

El Gobierno y las regiones españolas acordaron este jueves medidas comunes de prevención más severas, según varios indicadores de niveles de riesgo.

Acordaron que, en las zonas de más incidencia de casos de coronavirus, se limite hasta las 23 horas la apertura de todos los establecimientos no esenciales, como bares, cafeterías y tiendas, según decidan las regiones, y recomendar salir de casa «solo para lo necesario«.

Además, se ha apostado por el cierre perimetral de las grandes urbes con alta tasa de contagio.

En este país también se ha empezado a hablar de la posibilidad de declarar toques de queda nocturnos, como en Francia, aunque no se ha concretado nada hasta el momento.

En un país de tanta tradición en las reuniones sociales como es España, esto ha significado el principal problema. Durante el periodo estival se dispararon los contagios debido a los desplazamientos interiores de la población.

Documentos oficiales señalan que son las reuniones familiares las principales causas de la expansión de la enfermedad.

República Checa, el país con más enfermos per cápita

Llama especialmente la atención el panorama en este pequeño país europeo, que en las últimas horas ha registrado un récord de casi 15.000 contagios.

El colapso sanitario es temido por las autoridades de Praga, ya que en la última semana el número de casos se disparó en un 57%.

Con 1.066 contagios por cada 100.000 habitantes en las dos últimas semanas, República Checa es el país de la Unión Europea con más enfermos per cápita.

Esto triplica los datos de España o Reino Unido. Actualmente, el número de contagios activos es de 124.000, de los cuales unos 4.400 se encuentran hospitalizados, cuatro veces más que a comienzos de octubre.

Ante la situación, las autoridades han ordenado al Ejército checo levantar un hospital, en un centro de congresos en Praga, con capacidad para 500 camas.

Esta instalación entrará en funcionamiento si se cumplen los peores vaticinios de la pandemia y el sistema hospitalario se colapsa, algo que el ministro de Sanidad, Roman Prymula, teme que pueda ocurrir la segunda semana de noviembre.

Este 22 de octubre entró en vigor una nueva restricción de movilidad, que el Gobierno insiste no se trata de un confinamiento, y en la que solo se permite salir de casa para ir al trabajo, al médico, a hacer la compra, aunque sigue estando permitido ir a pasear al campo.

También se han prohibido las reuniones de más de dos personas en la calle. Todos los comercios, excepto alimentación y farmacias, quedarán cerrados hasta el 3 de noviembre.

Alemania, el ejemplo de control de la pandemia, también registra récord 

Los contagios se dispararon en Alemania a un nuevo máximo de 11.287 en las últimas 24 horas, según datos del Instituto Robert Koch (RKI) de virología actualizados la pasada medianoche.

Los 7.830 nuevos casos registrados el pasado sábado habían marcado ya un máximo por tercer día consecutivo desde el inicio de la pandemia.

A pesar de ello, este país, que es el más poblado de Europa, tiene resultados mucho menos alarmantes que sus vecinos.

La alerta sanitaria en Alemania comienza con 50 contagios por cada 100.000 habitantes, datos muchísimo más bajos que los que manejan en otros lugares.

Aún así, la diferencia respecto a comienzos de mes es significativa. En las últimas dos semanas, los contagios se han triplicado, al pasar de entre mil a 4.000 diarios a más de 10.000.

Las autoridades rechazan que en Europa se esté viviendo una situación peor a la de marzo o abril por el hecho de que se rompan récords de contagios diarios.

Estas señalan que, cuando comenzó la pandemia en el continente, apenas se hacían rastreos de la enfermedad y pruebas. Ahí está la explicación a que ahora haya menos muertos con más contagios. 

Además de en estos países, durante esta jornada se han registrado récord de contagios en Italia, Bélgica, Ucrania, Bulgaria, Hungría y Portugal.

Una jornada negra que da muestra que la enfermedad se ha distribuido de forma equitativa entre los ciudadanos del continente una vez abiertas las economías y que pone en alerta a otras zonas del planeta que están en sus procesos de apertura, como América Latina.

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