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Aime Padilla: José Gregorio Hernández “nos invita a recapacitar”

Para esta devota, la vida del “Siervo de Dios” es un “ejemplo digno de vocación de servicio” que nos motiva a ser mejores personas y a no perder la fe.


Aime Padilla es devota del doctor José Gregorio Hernández desde que era pequeña, cuando se enfermó de sarampión y su abuela materna pidió la intercesión del “Siervo de Dios” para sanarla.

“Cuando era apenas una bebé de meses, enfermé de sarampión y me compliqué a lo que llaman sarampión morado, con fiebres muy altas y escalofríos que no cedían con los medicamentos y tratamientos de antes. Mi abuela materna, fiel creyente, le dijo a mi mama: ‘Pidámosle con fe al doctor José Gregorio Hernández y verás cómo él si nos ayuda a sanarla’. Mi mamá me contaba que la fiebre no cedía por nada, pero ella seguía rezando con mucha fe sin parar, hasta que el sueño la venció y se quedó dormida, y al abrir los ojos vio a un señor frente a mi cuna con los brazos hacia atrás observándome y un destello de luz pasaba por la ventana llegando hacia mí; el señor salió, ella se levantó para ver cómo estaba y me dijo que a partir de ese momento la fiebre bajo rápidamente, los escalofríos pararon y las rosetas de mi cuerpo desaparecieron en cuestión de minutos. ‘Milagro o no, no lo sé, solo sé que le rezaba con muchísima fe y sé que él te sanó’, dijo mi madre”, relató.

Desde el momento que Padilla tuvo conocimiento de esta sanación en su vida, su fe y devoción hacia “el Médico de los Pobres” se fortalece cada día más. “Siempre lo tengo presente y lo llevo conmigo, sabiendo que Dios primeramente es quien le permite hacer las sanaciones y que pidiendo con fe y sin perderla, sus manos no nos soltarán en los momentos que recurramos a él”, expuso.

Aime Padilla hace vida cristiana en la parroquia Cristo Rey de Judibana, municipio Los Taques y el agradecimiento que siente hacia el próximamente beato “es muy grande, porque no ha sido una vez, sino muchas veces cuando recurro a él, me escucha y no me abandona. Tú llámalo como quieras… yo lo llamo fe”.

—¿En su familia usted es la única devota al doctor José Gregorio Hernández o el resto de los miembros también lo comparten?

—Muchos creen en él y confían, pero la más dedicada a su devoción soy yo.

—¿Qué significa José Gregorio Hernández en su vida?

—Un ejemplo a seguir de ayudar al más necesitado sin esperar nada a cambio, ejemplo digno de vocación de servicio.

—¿Cuál cree es su principal legado o enseñanza?

—Precisamente su vocación de servicio; el dar sin esperar.

—¿Qué sintió cuando se enteró que fue aprobada su beatificación?

—Una felicidad y agradecimiento muy grande, porque era el momento que muchos estábamos esperando.

—¿Por qué cree que precisamente sucedió ahora? ¿Cree que nos quiere dar algún mensaje?

—Yo pienso que todo tiene su momento y en estos tiempos en que vivimos pérdidas de valores y sumidos muchas veces en egoísmos, el que se reconozca la santidad de una persona como cualquiera de nosotros, nos invita a recapacitar en lo que podemos hacer para ser cada día mejores personas. Así como el doctor José Gregorio todos podemos llegar a ser beatos, viviendo una vida de valores y de mucha fe.


La fe y devoción de Aime Padilla hacia José Gregorio Hernández se fortalece cada día más.


“Desde pequeña soy devota del doctor José Gregorio Hernández”.

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Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

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