Opinión

Asedio, ofensiva y contraofensiva (Parte XII)

Creo que la humanidad se quitó una terrible amenaza de encima. Los estadounidenses votaron contra Trump más que por Biden.


Un campo minado


En el artículo anterior la semana pasada afirmé que mientras exista el criminal asedio es casi imposible recuperar el nivel de vida que teníamos durante la primera etapa de revolución. Que era necesario abrir caminos de diálogo directo con los EE.UU. encaminado a superarlo.

Además que si ganaban los demócratas, aunque me señalen de ingenuo, podía abrirse progresivamente una ventana para iniciar un proceso que conlleve a destrabar el juego político luego de las políticas fracasadas de Donald Trump.

Como ya es sabido ganó Joe Biden. Como muchos chavista he aplaudido la salida de la Casa Blanca del un personaje de extremaderecha y fascistoide de la calaña de Trump.

Creo que la humanidad se quitó una terrible amenaza de encima. Los estadounidenses votaron contra Trump más que por Biden. El presidente electo no es un hombre de izquierda ni mucho menos. Es un político moderado del centro.

Si cumple su palabra de regresar a EE.UU. al acuerdo mundial de Paris sobre el medio ambiente, al pacto nuclear sobre Irán y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba, ya será bastante.

Todos estos acuerdos se firmaron siendo Biden el vicepresidente de Obama y fueron destruidos en los cuatro años de Trump. Sin duda representan un cambio significativo en la política exterior norteamericana. No quiere decir que el imperio deje de actuar como siempre según sus intereses pero hay matices, en este caso muy marcados.

¿Qué podemos esperar desde Venezuela?

El presidente Maduro señaló que Trump había dejado un campo minado en las relaciones de Venezuela y los Estados Unidos. Y es cierto. Los últimos cuatro años han sido de un demoledor asedio contra el país con consecuencias dramáticas que no vale la pena repetir y que nos ha llevado literalmente a un estado de guerra.

Aun habiendo voluntad, no va ser fácil desmontar el intrincado andamiaje político, legal, económico y mediático que se estructuró contra el gobierno de Maduro.

Tampoco parece que Venezuela esté entre las prioridades inmediatas de las políticas de la nueva administración que tiene temas de urgencia como intentar controlar la pandemia de COVID-19, iniciar la recuperación economía y despolarizar la vida política de los EE.UU., sin olvidar la estabilización de las relaciones, hoy muy perturbadas, con la U.E. y la guerra comercial con China.


Lo que sí parece cierto es que a su tiempo Biden no va a continuar con las mismas inhumanas y fallidas políticas de Trump. Sin tener certeza de hasta donde se realice el cambio, todo parece indicar que este gobierno demócrata tiene la intención de restablecer las políticas tradicionales del estado.

Por otra parte en un congreso, que aún no está claro quién tendrá la mayoría, hay senadores y representantes, demócratas y republicanos que seguirán viendo el bloqueo como la medida apropiada para salir de Maduro. De acá se agarra la extrema derecha venezolana para afirmar que si en algo hay acuerdo bipartidista en el congreso estadounidense es con relación al tema Venezuela.

Así mismo, en el entono de Biden ocurre algo parecido, hay quienes apuestan por una distensión en las agrias relaciones y disminución de la agresiva intromisión y hay quienes esperan que se profundicen. Por ejemplo uno de los asesores de Biden en la campaña en materia de política exterior Antony Binker califica al gobierno de Maduro como un régimen criminal.

Tampoco se puede perder de vista que las acusaciones hechas por la fiscalía de Nueva York ante el poder judicial contra el presidente Maduro, Diosdado y otros altos líderes de la revolución no depende de la voluntad de Biden dejarlas sin efecto. Sin duda como dijo Maduro es un campo minado.

De manera que por ahora solo se puede esperar, en su momento, un acercamiento progresivo que apunte a retomar un diálogo directo sin los títeres de la oposición. Subrayó la condición de progresividad porque como vemos va ser un proceso más complejo de lo que muchos piensan.

Un diálogo con una agenda por construir en el medio de posiciones retrógradas de los países del Grupo de Lima, que sin duda perderá influencia, y las menos radicales de la U.E. no va ser fácil de establecer pero sí posible.

Hay analistas que afirman que Biden dejará de reconocer el esperpento gobierno de Guaidó. Aunque el 6 de diciembre se va a escoger una nueva asamblea nacional y el 4 de enero cesa en sus funciones el parlamento del cual Guaidó es diputado, no parece que eso vaya a suceder.

Guaidó es solo una ficha cada vez más inservible que la sacaran del tablero en el momento oportuno pero no en lo inmediato. Cualquier otra cosa sería una gran sorpresa.

Lo que sí es obvio que para iniciar un diálogo serio se debe deje a un lado el mantra fracasado de Trump de «Cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres», puesto que este absurdo camino es la negación de cualquier negociación pues en la práctica representa una rendición incondicional del gobierno del presidente Maduro.

En mi opinión la clave está en la CRBV que establece un camino electoral por transitar como base a cualquier diálogo que busque resolver la crisis por la vía pacífica y democrática.

El próximo año hay elecciones de Gobernadores y alcaldes, en el 2022 nace el derecho de convocar a un referéndum revocatorio presidencial, si se cumplen los requisitos establecidos en la Carta Magna y en las leyes; y en el 2025 tendremos elecciones presidenciales.

Esta es una ruta clara para llegar a acuerdos que suponen ceder en puntos neurálgicos de ambas partes. Por ejemplo para la revolución la suspensión así sea gradual de las sanciones económicas es fundamental para avanza en una salida electoral.

Lo cierto es que existe coincidencia en la mayoría de los análisis de esperar del nuevo gobierno de los EE.UU. una retoma de la diplomacia que vaya echando a un lado la diplomacia de guerra de la administración Trump y abra acercamientos que permitan desmontar el campo minado que dejó el nefasto expresidente. Se abren perspectivas que hay que seguir con detenimiento.

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