Opinión

Selva, amor y tragedia

Otros mandamientos del decálogo: 《No empezar a escribir sin saber adónde vas》; 《debes evitar la imitación 》; 《no escribir bajo el imperio de la emoción 》, son entre otros los preceptos  que se deben seguir.


El gigantesco vecino nuestro, que bordea casi todos los países del subcontinente, con una naturaleza exuberante: selvas y ríos descomunales, ha sido motivo de inspiración para que Rivera y Gallegos en la región septentrional, así como Guiraldes, Alegría e Ycaza en otros países, aborden tangencialmente tema tan apasionante.

No puedo dejar de mencionar un novelista tovareño, excelente escritor que, desde muy joven, agarró sus macundales y embelesado, se adentró en las selvas de nuestro país y por allá dejó sus huesos, luego de escribir: Espejismos de la selva (1947); Hacia el norte corre El Antabare (1945); Oro y orquídeas (1955) y El motor supremo (1957). 《Los peligros de la selva profunda, los estragos del beriberi con las primeras lluvias, la cuaima agazapada esperando su víctima, los ríos desbordados y la nube de mosquitos, que enloquecen en las noches sin término. 》comenta un crítico de José Berti.

Pero quien mucho tiempo antes, trató este asunto con dominio, sapiencia y precisión fue el desdichado e infortunado Horacio Quiroga. No en vano escribió El Decálogo del Perfecto Cuentista, en donde recomienda los pasos que debe seguir quien se inicie en la narración corta, si quiere dominar la técnica y lograr el éxito literario.

Eso sí, el primer mandamiento es ineludible:《 Creer en un maestro —Poe, Mauppassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo. 》

Otros mandamientos del decálogo: 《No empezar a escribir sin saber adónde vas》; 《debes evitar la imitación 》; 《no escribir bajo el imperio de la emoción 》, son entre otros los preceptos  que se deben seguir.

Podía enseñar quien había logrado una maestría en la técnica de la narrativa corta y, por supuesto, el prestigio y la reputación lo acompañaban. 14 libros, entre novelas y cuentos es una abundante obra en una existencia azarosa como la de este personaje que, si analizamos su biografía, entenderemos por qué tragedia y vida marchan aparejadas.

Horario Quiroga nace en Salto (Uruguay) en 1878 y aquí empieza un memorial de calamidades: la muerte y el infortunio lo persiguen junto a su sombra hasta el final. Observen, con apenas 3 meses de vida pierde a su padre que perece en un accidente de cacería; la dependencia de la madre va a ser determinante. Su segundo matrimonio no será bien visto por el joven; su padrastro se suicida, agonía que presencia el joven.

A los 21 años escribe sus primeros cuentos y decide viajar a París, dos meses en la metrópoli cultural lo decepcionan y la nostalgia motiva su regreso. Se reúne con otros jóvenes escritores; funda una peña literaria.

Rondando, muy cerca, la parca se le presenta de nuevo cuando accidentalmente mata a su entrañable amigo Fernando Ferrando, cuando trataba de enseñarle a manejar una pistola.

Regresa a Buenos Aires. Entabla amistad con su admirado Lugones y resuelve acompañarlo a las selvas de Misiones. El espectáculo lo deslumbra y queda encantado de la región por lo que resuelve establecerse allí como colono junto a su esposa. Una niña de 14 años es su compañera, pero el amor desilusiona y complementa su vida atormentada. Su joven angustiada por las limitaciones que conlleva la vida conyugal en un medio tan hostil, termina suicidándose. Decepcionado regresa con 2 hijos a la civilización. Misiones le trae malos recuerdos y, aun cuando 《le gusta escribir cuentos del monte 》, prefiere la vida citadina, en donde ejercerá la diplomacia amén de tener una intensa actividad creativa: que incluye una serie de relatos de la selva para niños y otros libros de cuentos.

Su fama se ha extendido y es, en su género, el mejor de Hispanoamérica. Su obra es traducida al inglés y al francés.

Casi cincuentón, reincide en el matrimonio con otra joven de 19 años. El mal carácter del viejo, aunado a las penurias económicas inducen a María Elena con su pequeña hija a abandonar al escritor. Solo otra vez y enfermo de cáncer, toma la decisión de enfrentar a la muerte que tanto rondó en su obra. El cianuro le devolvió la tranquilidad un 18 de febrero de 1917.

Como colofón de un sino trágico dos de sus hijos terminaron suicidándose.

Definitivamente es ese sentido trágico que lo va a acompañar siempre, que perpetúa en sus mejores cuentos.

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