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El parlamento, paraguas constitucional

El narrador, ensayista y dramaturgo Luis Britto García expone que para que el Parlamento Nacional cumpla con su papel histórico y constitucional, debe ampliarse y fortalecer modificaciones ya desarrolladas.


Para el historiador, profesor universitario y doctor en Derecho, Luis Britto García, los parlamentos tienen una existencia antiquísima y con el pasar de los años han ido reformándose hasta lograr la elección directa que existe en la actualidad en muchos países.

“Con sus excepciones, parece mentira que hoy en día en Estados Unidos la elección presidencial aún sea indirecta; ellos eligen a los llamados colegios electorales y estos son los que en definitiva deciden quién será el Presidente”, detalló.

Sobre ese principio tradicional, recordó que Montesquieu, a finales del siglo XVIII, elaboró la teoría de la separación y el equilibrio de poderes: el legislativo (que hace las leyes), el ejecutivo (que las cumple) y el judicial (quien determina en caso de controversia cuál es la correcta interpretación de las leyes).

Según la profesora titular de Derecho Constitucional de la Universidad de León, España, María Esther Seijas Villadangos, para comenzar por el elemento más evidente que es la crisis del parlamento y del parlamentarismo, hay que analizar una conclusión en virtud de la cual, la crisis del parlamento es la copia de la crisis de la representación, que a su vez es el modelo de la crisis de la democracia.

Si para resolver esta ecuación se utiliza un método de igualación, eliminando el término crisis, el resultado sería una tríada conceptual: democracia, representación y parlamento el cual se integra bajo un “paraguas constitucional”.

En su artículo publicado en la revista Brasileira de Direito, Seijas Villadangos hace énfasis en que el parlamentarismo, elegido por el pueblo, es la esencia de la democracia: “La única forma real en que se puede plasmar la idea de la democracia dentro de la sociedad presente”.

Para la experta, lo imprescindible del parlamento se fundamenta en que es el órgano que provee de legitimación al órgano de gobierno, a la vez que sirve para su control, refleja y garantiza el pluralismo social, geográfico, económico, pero sobre todo político.

Explicó que la sociedad puede dotarse de normas e, incluso, puede alcanzar progreso económico y tecnológico, prescindiendo de un parlamento, pero no podrá forjar una base democrática de apoyo y legitimación de los mismos, si no es a través de un parlamento.

Sobre estos aspectos, Britto García recalcó el valor del parlamento y sus principales  funciones; entre las que destacan la capacidad del legislativo de hacer dimitir, de censurar, al Presidente y a su gobierno. De ello derivaría una estrecha unión, una comunión entre el legislativo y el ejecutivo. Y debe tener un carácter pedagógico. “Una asamblea de hombres eminentes no puede colocarse en el centro de la sociedad sin modificarla. Debe mejorarla. Debe enseñar a la nación lo que no sabe”, matizó.

Britto García: “La oposición ahora habla de ir a una consulta popular, pero ¿qué mejor consulta que ir a las elecciones? Unos resultados que además serán respetados”.

El historiador acentuó que el parlamento cumpliría esa función cuando se convierte en un espacio para debates solemnes, relevantes, que educan a los ciudadanos y les trasladan de modo comprensible la complejidad de los procesos decisorios. La función de someter al interés de la nación, de sus representantes los deseos, reclamos, quejas, solicitudes y pretensiones de determinadas clases sociales o grupos particulares.

Pero a su juicio, la función representativa del parlamento es uno de los aspectos más importantes de su esencia, porque  actúa como correa de transmisión de la voluntad popular, y además destaca su carácter general sobre lo que considera la columna vertebral de un país: la agenda presupuestaria y financiera.

Britto y Seijas coinciden en que estas funciones del parlamento se han tambaleado en los albores del siglo XXI; sin embargo, el profesor Britto García reiteró que para que la asamblea cumpla con su papel histórico y constitucional debe ampliarse y fortalecer modificaciones ya desarrolladas. “Ese reto es una cantera de alternativas y propuestas para reformar el parlamentarismo en Venezuela este 6 de diciembre”, argumentó. 

—¿Qué significa un parlamento para el país?

—El parlamento es la columna vertebral del país porque es este cuerpo quien formula las leyes necesarias para darle continuidad a la vida institucional de una nación. Si bien es cierto que en parte de nuestra vida republicana el poder legislativo le ha conferido la facultad al Ejecutivo de gobernar en ciertas materias mediante decretos-leyes, la función de los diputados es necesaria para poder sancionar las leyes y los principios que van a regir la vida colectiva de un país; para aprobar o improbar los tratados internacionales, el proyecto de presupuesto anual y los contratos de interés nacional, entre otras atribuciones importantísimas.

—Venezuela tiene un caso atípico y digno de estudio: tiene una Asamblea Nacional Constituyente (controlada por el gobierno) y dos asambleas nacionales (de oposición dividida) ¿Esto tiene sentido? ¿Qué ha implicado esto para el país?

—En función de la democracia a veces puede haber conflictos entre poderes, entonces el sistema tiene que encontrar una manera de mediar y no es la primera vez que se ha presentado el caso en Venezuela; en una oportunidad hubo una Asamblea Nacional (AN) que se sublevó contra el mandatario nacional y eso llevó a hechos violentos que solucionó el presidente José Tadeo Monagas diciendo que la Constitución da para todo. En la actualidad, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente fue una de las maneras de mediar en esa situación que se presentó y la prueba es que al día siguiente de que fue constituida, las guarimbas convocadas por la oposición desaparecieron como por arte de magia.

»Además, se eligió una nueva directiva de la AN, con lo cual Juan Guaidó dejó de ser su presidente, aunque aún no lo reconozca e incurra en una doble usurpación al catalogarse Presidente autoelegido de Venezuela y presidente autodesignado de un parlamento en el cual ya cesó funciones, porque ya hay otro presidente designado por la misma oposición (Luis Parra), no fue una imposición del gobierno.

—Este 6 de diciembre Venezuela elige un nuevo parlamento ¿Cree que esta situación puede aumentar la abstención en estas elecciones?

—Tradicionalmente las parlamentarias registran menos votación que las elecciones presidenciales o de gobernadores. El resultado de las elecciones de 2015 fue dictado por la abstención; una importante cantidad de bolivarianos se abstuvo de votar y por primera vez la oposición tuvo un triunfo verdaderamente significativo para controlar prácticamente uno de los poderes más importantes de la República.

—¿Qué pasó entonces? ¿No supieron legislar o no los dejaron?

—Ellos no aprovecharon la oportunidad, de haber tomado medidas que redundaran en beneficio del pueblo evidentemente hubieran logrado un gran consenso y posiblemente gran parte de sus representantes serían elegidos actualmente. Pero sus preocupaciones esenciales fueron una ley de impunidad para que todos los delitos cometidos les fueran perdonado y además prometieron que en seis meses sacarían a Nicolás Maduro del poder, y tampoco lo cumplieron, allí está el Presidente, ni siquiera Donald Trump pudo lograrlo.


Las frases:

“La función representativa del parlamento es uno de los aspectos más importantes de su esencia, porque  actúa como correa de transmisión de la voluntad popular, y además incide en la columna vertebral de un país: la agenda presupuestaria y financiera”. Luis Britto García.

“Un parlamento elegido por el pueblo, es la esencia de la democracia, es la única forma real en que se puede plasmar la idea de la democracia dentro de la sociedad presente”. María Seijas

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Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

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