Opinión

Adviento y la alegría de la Navidad

Este tiempo es de preparación espiritual, por eso la Iglesia Católica nos pide imitar a María que en esos nueve meses esperó con ansias la llegada de su Hijo.


Los cuatro domingos que vivimos antes de la Navidad se llaman Adviento, del latín «Adventus» que significa venida del Redentor.

Este tiempo es de preparación espiritual para el nacimiento del Niño Dios, por eso la Iglesia Católica nos pide imitar a la Virgen María que en esos nueve meses esperó con ansias la llegada de su Hijo.

La pregunta sería: ¿Qué hizo ella para preparase al nacimiento de Jesús?. La respuesta sería vivir en total comunión con el Señor; las palabras que ella le dijo al Ángel fue: «Hágase en mi según tu palabra» (Lc.1,38).

También la conocemos como una mujer de oración recordemos cuando se encuentra con Isabel y recita aquel bello poema del Magnificat (Lucas 1, 46-55).

El adviento, lo vemos en María como días para practicar la caridad, y ayudar al otro como lo hizo con su prima: «María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa» (Lc.1, 56).

Estos y otros ejemplos que podemos ver en María nos puede ayudar desde ya a preparar el pesebre de nuestro corazón.

Nos preparamos con el adviento para vivir la Natividad del Niño Dios. En los evangelios señalan que todos aquellos que se acercaron al portal de Belén expresaron su emoción, agradecimiento y alegría ante su llegada, por ejemplo, los pastores propagaron la noticia unos con otros, los reyes Magos le presentaron sus regalos mientras que José y María irradiaban de emoción porque el «Dios con nosotros» ya estaba con ellos.

La navidad debe ser para todos los cristianos un momento de regocijo porque la «Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn.1,14). Él nace para hospedarse en el corazón tuyo y mío, para que su luz siga iluminándonos por el camino de la verdad y lo hace también para que podamos crecer en la fe domingo a domingo cuando participamos de la Eucaristía como hermanos que somos.

Por eso debemos sentirnos contentos porque su llegada trae paz, amor, solidaridad, unidad, valores que debemos imitar de esa creatura de Dios.

Hoy vemos esa alegría en los niños y jóvenes de nuestros pueblos que también se preparan para la llegada de Jesús porque hacen el pesebre, decoran la casa con adornos navideños y el día de su nacimiento estrenan ropa, esperan su regalo, y como familia hacen una gran cena y se abrazan para decir: ¡FELIZ NAVIDAD!.

Esa es la alegría que debemos contagiar y de una manera especial en los más necesitados porque ellos también deben vivir ese nacimiento de Jesús.

Que no se acabe esa hermosa tradición de intercambiar hallacas, dar cestas de comida y realizar por las calles esos «parrandones navideños»; es la oportunidad que tenemos para compartir y disfrutar sanamente con el otro que es mi hermano.

            Quiero compartir con ustedes amigos un poema que escribí llamado Adviento, y lo encontraras en mi libro Poemas para el Alma (2012):

I

Adviento me prepara

para vivir la Navdad,

es Jesús quien viene

para salvar a la humanidad.

II

Es un tiempo que nos invita

a esperar al Señor con el alma limpia

hagamos un pesebre en nuestro corazón

para que nazca el Niño Dios.

Que estos días que restan a la navidad nos podamos preparar muy bien, no sólo con cosas materiales, sino también las espirituales porque es la oportunidad de recibir esa gracia que viene de lo alto, y con ella creceremos en Dios y propagaremos su Amor a todos los hombres. 

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