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La pandemia nos cambió la mentalidad

De “Goyo Rumba”, José Gregorio Hoyos pasó a “Goyo Taxi” y “Goyo Delivery”, transición de la cual se siente orgulloso. “La necesidad te lleva a reinventarte y trabajo es trabajo, no hay que etiquetarnos, sino echarle ganas y más nada”, sostuvo.


El coronavirus trajo consigo muchos cambios necesarios para evitar contagiarnos y mantenernos a salvo. No obstante, muchos de ellos afectaron directamente las finanzas, sobre todo las de quienes trabajan en el área del entretenimiento; discotecas y demás espacios públicos fueron obligados a bajar sus santamarías y quedaron prohibidos todos los eventos para evitar las aglomeraciones de personas y por ende, la propagación del virus.

Tal es el caso de José Gregorio Hoyos, mejor conocido como “Goyo Rumba” en Punto Fijo. “Nuestro fuerte siempre han sido las discotecas y teníamos una serie de eventos privados, el año estaba marchando muy bien hasta que de repente se presentó lo de la cuarentena por la pandemia y todo por supuesto se suspendió, así que me vi mal porque no sabía qué iba a hacer, me levantaba en las madrugadas con esa preocupación, porque yo tengo cuatro chamos y una familia que mantener; y aunado a esa situación vino la escasez de gasolina”, reveló.

Pese a este panorama nada alentador, José Gregorio logró resolver. “La misma necesidad te lleva a reinventarte, yo tenía que hacer algo, no me podía quedar de manos cruzadas y mi solución inmediata para generar dinero fue agarrar el carro para trabajar como taxi, ‘carreritas’ que me permitieron hacer un capital que decidí invertir en la compra de una moto para hacer delivery.  Al principio un muchacho me ayudaba, pero como no tenía salvoconducto era un problema la movilización, así que lo hacía yo mismo; de verdad fue muy rentable en ese momento, ya que al no haber gasolina habían más pedidos y me iba mucho mejor; tenía aproximadamente 10 negocios afiliados”, detalló.

Un “receteo” para nuestro bien

José Gregorio pasó de hoster, comediante y productor de eventos, a trabajar como taxista y ofrecer el servicio de delivery durante la pandemia, oficio del que se siente orgulloso cabe destacar y no piensa dejar aun cuando pase toda esta situación. “Yo también hago comedia y con lo de la flexibilización ya comenzaron a salir algunos contratos, pero así mejore toda la situación yo sigo con mi taxi, porque fue el medio que me permitió levantarme y uno nunca sabe las vueltas que da la vida; además quedó la cultura del delivery”, enfatizó.

A su juicio, una de las cosas buenas que ha dejado la pandemia es un cambio de mentalidad en el venezolano y específicamente, en el paraguanero. “Muchos estábamos errados en la forma de pensar, uno tenía cierto estilo de vida y al principio no me convencía mucho la idea de manejar una moto haciendo delivery, pero después me puse a pensar que eso no tenía nada de malo, que era trabajo y además se siente bien andar en moto. Hay que verle el lado positivo a todo y no etiquetarnos, sino echarle ganas y más nada; digamos que esta situación de la pandemia nos igualó a todos y si nos toca vender café, lo hacemos, eso no nos hace menos que los demás; todo como que se ‘receteó’ para nuestro bien”, resaltó.

La frase

“En tiempo de crisis o lloras o vendes pañuelos; tú eliges”.

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