Especiales

Estilistas del alma

Educar supone esfuerzo, disciplina, buenos y malos ratos, pero sobre todo, mucho sacrificio personal.


Para ser docente no basta solamente tener o dominar un conocimiento; es una actividad compleja que requiere para su ejercicio de la comprensión del fenómeno educativo.

La ética como elemento fundamental del ejercicio de la profesión es indispensable para lograr el correcto hacer de las cosas.

Pero ¿serán suficientes estos elementos para ser  verdaderos docentes?

  • Educar es alumbrar personas autónomas, libres y solidarias: es ofrecer los ojos propios para que los alumnos puedan mirar la realidad sin miedo.
  • Ser docente no implica sólo dictar horas de clases, sino dedicar alma. Exige no sólo ocupación, sino vocación de servicio.
  • El genuino educador se esfuerza por ser un verdadero amigo de sus alumnos.
  • Ser docente es ser un estilista de almas, un embellecedor de vidas, que tiene una irrenunciable misión de partero del espíritu y de la personalidad.
  • El verdadero maestro entiende y asume trascendencia de su misión, consciente de que no se agota de impartir conocimientos o propiciar el desarrollo de habilidades y destrezas, sino que se dirige a formar personas, a enseñar a vivir con autenticidad, sentido y proyectos, con valores definidos, con realidades, incógnitas y esperanzas.
  • Un verdadero maestro brinda vuelos de alturas, siembra utopía, está siempre abierto a la aventura de lo desconocido, al riesgo de las cumbres; a explorar nuevos horizontes y mundos más humanos construidos más allá de los gritos y de la impaciencia.
  • Ser docente es ofrecer una varita mágica a los niños y las niñas para que puedan volar con sus fantasías, recorrer los caminos de la imaginación, visitar estrellas y países encantados, hablar con mariposas y tulipanes, descubrir horizontes insospechados y descansar con el pecho de la luna.
  • Ser docente es guiar a los alumnos a la maduración de una fe. El educador creyente deberá reflejar su fe en su propia vida. Por eso, dentro de sus limitaciones, tratará de caminar siempre al lado de sus alumnos, dispuesto a atenderles con especial cariño y dedicación, sobre todo cuando estén en serios problemas y dificultades.
  • Ser docente es más que inculcar respuestas e imponer repeticiones, conceptos, fórmulas y datos; es orientar a los alumnos en la creación y el descubrimiento que surgen de interrogar la realidad de cada día y de interrogarse permanentemente.
  • Es formar individuos críticos, libres, democráticos, innovadores, trabajadores y con sentimientos nobles.
  •  Ser docente no es ser un buscador de faltas, ni descalificador de los demás ni un ciego que da palos a diestras y siniestras; es ser una persona estudiosa, paciente, serena interiormente y amante de la profesión docente.

“Nacemos humanos, pero eso no basta: tenemos también que llegar a serlo”. El valor de educar. Fernando Savater (1997).

*Con información de Francisco Gamboa. Profesor de la Universidad de Carabobo

Etiquetas
Mostrar más

Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar