Opinión

Gerontología al día| El sueño y descanso en el adulto mayor

Recomiendan establecer un modelo de sueño, partiendo de una vida sosegada para un sueño tranquilo y prolongado.


El tema del sueño y el descanso en el adulto mayor ha sido tratado por
los psicólogos, geriatras y gerontólogos, estos analizan desde la dimensión bio- fisiológica del ser humano que comprende los sentidos, los instintos, las emociones, en general todos los aspectos biológicos y fisiológicos en especial el sueño y el descanso, la alimentación, el sexo, la motricidad, entre otros.

De estos estudios se ha conocido que el sueño y el descanso son afectados por el estrés y emociones negativas, un hecho real lo ocupa la depresión que es el trastorno afectivo más frecuente en personas mayores de 60 años y, en especial, en el sexo femenino (Baca y Aroca, 2014).

Aunado a este estado de ánimo, también se manifiestan otros síntomas, pero, sin embargo, predominan los relacionados con el estado de ánimo negativo como tristeza, llanto sin causa aparente, aislamiento, falta de concentración, trastornos del sueño, labilidad (fragilidad) emocional, sensación de agotamiento entre otros similares.

Existen algunos test que permiten diligenciar el entendimiento de los
Síntomas Depresivos en las personas adultas mayores a fin de detectar cuales son: las dificultades para dormir, para descansar, conocer si la persona mayor se levanta con frecuencia por las noches o, se levanta en la madrugada y no puede volverse a dormir.

Los cuales fuera de las razones biológicas de ir al baño que pueda presentar el adulto mayor, este despertar en la noche o madrugada sin motivo o razón fractura el sueño y el descanso pues activa neuronalmente el sistema reflexivo e invita a la persona a ocuparse o activar un estrés poco saludable.

En el campo de la Gerontología, se recomienda establecer un modelo de
sueño, partiendo de una vida sosegada, que le imprima paz interior, y un sueño tranquilo y prolongado.

Para obtener esto, es preciso evitar la inactividad física, es decir, la vida sedentaria, haciendo por lo menos una caminata diaria corta como el ejercicio más fácil y barato, de hecho estudiosos del sueño en personas mayores recomiendan que esta caminata debe realizarse antes del desayuno, ya en las últimas horas de la tarde, o en otra forma desde los 55
años caminar 30 minutos por la mañana y otro tanto por la tarde; es útil no
utilizar el ascensor.

La idea es crear un plan de actividad de preparación del sueño, de modo
que el cuerpo pueda adaptarse al estado físico-psíquico y psicológico que se
experimenta en la vejez, evitando caer en el estado de inadaptación, en
especial cuando aparecen las perturbaciones afectivas que en estos tiempos
limita la paz interior.

Un aporte lo hace la Asociación Médica Americana de Estudios Geriátricos cuando señalan que la vida sedentaria y la inmovilidad psíquica precipitan la senilidad, es decir, en los intelectuales conservar y aun renovar su “mundo intelectual”, y realizar actividad física, por lo menos caminar ya que el ejercicio físico conserva la salud es necesario en la vejez, de hecho, ya esto había sido referido desde antiguo en los Diálogos de Platón.

Realmente un sueño prolongado (aunque las personas adulta mayores
presenten despertares cortos y despertares largos), facilita la producción de
melatonina el cual actúa como un protector en relación al cáncer de próstata.

Es bueno recordar aquí las palabras del antropólogo Claude Lévi-Strauss, que en sus últimos años decía: “Este mundo ya no me pertenece”; si no decidimos nosotros mismos ocuparnos del tema del sueño y el descanso hoy, en otras circunstancias no sería fácil hallar siquiera la paz interior.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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