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Héctor Arenas: “El amor con hambre sí dura”

A juicio del especialista Héctor Arenas, el amor saca lo mejor de las personas; de aquí la importancia de los valores y de tener claro lo que buscamos en una relación, ya que la construcción de toda expresión amorosa parte de “lo que deseamos, lo que necesitamos y lo que nos merecemos”, afirmó.


Para el psiquiatra y psicoterapeuta Héctor Arenas, con 21 años de experiencia, “el amor con hambre sí dura, porque si yo te amo de verdad yo voy a propiciar lo mejor en ti y si tú me amas, te vas a levantar de la cama y seguramente el proyecto de hacer una casa, de buscar un trabajo o de crear una empresa se nos va a dar, pero eso va a depender de que seamos buenas personas”, argumentó arriesgándose a sonar “cursi” e incluso “desfasado de la realidad” para muchos.

De acuerdo con Arenas, el amor saca lo mejor de las personas en la medida que hay reciprocidad al amor dado, “el amor no necesita estímulos, se instala como verdadero sentimiento trascendiendo el alma y la mente, y permitiendo la comunión del egoísmo (que conserva al individuo) con el altruismo (que conserva la especie), es decir, yo estoy dispuesto a hacer todo por ti porque te amo, pero porque te amo quiero todo para mí y esa armonía entre lo mezquino y lo bondadoso solamente puede lograrlo el amor”, expuso.

Héctor Arenas: “La calidad de la relación amorosa tiene que ver con lo que yo tenga en mi interior”. Foto/ Liz Hernández

A propósito, sostiene que se debe propiciar el crecimiento interno y estimular nuestros valores para tener una mayor calidad como personas partiendo desde el amor propio para proyectar mejores sentimientos en pareja.

“Y en esos valores fundamentales radica la posibilidad de que los amores sean más puros, más nobles y de sentimientos más positivos; hay que tener muy claro que la calidad de las relaciones amorosas dependerá mucho de lo que la persona lleve por dentro, de su ética, de sus principios de cristiandad y obviamente que quien tiene excelentes valores y además tiene el ejercicio de ser excelente hijo, hermano o sobrino, seguramente será un excelente novio y esposo”, destacó.

Antivalores

No obstante, hace la observación de que lejos de enseñarnos a amar, en la sociedad venezolana se nos dice que “el amor es sacrificio; la cultura de nosotros nos dice que el que se enamora pierde y que el que llora por amor es un tonto; pienso que en este momento estamos cultivando muy poco nuestro interior, se lee poco y se interactúa poco, aparecen la trácala y la tramoya, es decir, los antivalores y por eso muchos expresan superficialidad; confunden la intensidad de las emociones de un momento con intimidad y sostienen una relación sentimental con el otro no tanto por el amor, sino porque se sienten solos, por compromiso o por la conveniencia, ‘No me gusta, pero me está patrocinando’”, lamentó.

De aquí la importancia —acotó— de cultivar individuos sanos que sean capaces de amar con salud y verdadera plenitud; “la crianza es un factor determinante, por eso debemos fomentar el amor y procurar que nuestros hijos crezcan en un ambiente armonioso. Hay que hacer algo por rescatar los valores que son la piedra fundamental para que seamos mejores personas”, exhortó.

Exhorto: Hoy Día de los Enamorados, el doctor Arenas nos insta a rescatar los valores y la comunicación para proyectar mejores sentimientos en pareja. Foto/ Liz Hernández

—¿Qué piensa del amor a primera vista?

—Lo que te funciona a ti no necesariamente me funcionará a mí; enamorarse es toda una elaboración porque el amor parte de lo idealizado, es decir, mi atracción hacia ti es porque yo veo cosas en ti que son perfectas para mí, lo que en términos románticos se llama encanto (Eros); luego viene el vínculo (Philia), me acerco a ti e iniciamos una relación, vamos a comer helados, al cine o a tomarnos algo y empiezo a darme cuenta de que la realidad no es como yo pensaba, noto que tienes tu carácter por ejemplo y ese momento de ver todo diferente es el que me permite a mí tomar dos caminos: uno, no es lo que yo quiero y me aparto o dos: me doy cuenta de que la realidad es mucho mejor de lo que yo pensaba y me quedo allí, eso se llama apego (Ágape); es importante identificar esto para evitar llegar al vínculo con personas que no son las que nosotros queremos.

—¿Qué recomienda?

—La recomendación es llevar la relación poco a poco, ir experimentando y entendiendo que a veces las cosas no son como parecen y si esta realidad no compagina con lo que tú quieres, sé sincero o sincera y apártate; es más satisfactorio entender al final que lo que queríamos no es precisamente lo que queremos.

—Aunque aclara que no se trata de ser “tremendos amantes” en el aspecto físico, es cierto que el amor y la sexualidad van de la mano…

—El concepto psicoterapéutico tradicional era que del amor se derivaba el sexo, esa fue la educación que nos brindaron, pero en la sexualidad del presente nosotros nos planteamos que también a través del sexo llegamos al amor, que la ejecución de la actividad sexual permite pasar de lo erótico a lo vincular y al apego.

«Al final eso dependerá de la individualidad de cada relación y lo importante es entender que siempre podemos hacerlo mejor. Lo que sí está claro, y de hecho hay muchos testimonios, aval científico y documentación al respecto, es que la práctica de la sexualidad bajo el abrigo del amor es mucho más placentera y nutritiva; por ende, el sexo con compromiso o de las personas casadas es mucho mejor.

—¿Cómo lograr ese equilibrio para tener una relación sana en medio de la pandemia?

—En toda relación amorosa sana tiene que haber una perfecta capacidad de entrar o salir de ella porque si bien somos esposos, ante todo somos individuos y también somos el médico, el hijo, el hermano, el compadre de mi amigo y el que dura 12 horas en el trabajo. Sin embargo, con este confinamiento le ha tocado a las parejas rozar un poco más y esa capacidad de salir de la relación se ha visto limitada, lo cual ha afectado sobre todo al extrovertido que, aunque es feliz en la relación, necesita poner cosas afuera y como no lo puede hacer se frustra, así que comienza a cambiar su humor que choca con lo marital y cuando las parejas no se percatan de esto o de que deben llegar a una especie de acuerdo para llevar la fiesta en paz, explotan.

«Otro detalle del confinamiento es que aumenta el consumo de bebidas alcohólicas en casa; aparecen mayores elementos de ocio, se está más pendiente del WhatsApp o de las redes sociales donde se divulga información que no siempre es cierta, lo cual genera angustia que no necesariamente se drena conversando, sino de mala manera con el primero que tenemos al lado que, por lo general, es nuestra pareja.


LA FRASE:

“La práctica de la sexualidad bajo el abrigo del amor es mucho más placentera y nutritiva”.


CONSEJO CLAVE:

Toda relación debe pasar por tres fases importantes: intimidad (capacidad de entrar y salir de tu mundo interno); pasión (capacidad que tiene la pareja de emocionarse el uno por el otro) y compromiso (capacidad que tienen de amoldar y mejorar sus vidas por el bien común, no del otro).

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Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

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