Sucesos

Desapareció tras llegar a Aruba migrante falconiano

La esposa de Darwin detalló que los otros 13 migrantes ya se comunicaron con familiares. «Tanton», como le dicen por cariño sus amistades, sigue sin dar rastros.


La necesidad obligó a Darwin José a vender su camioneta para costear el viaje que era alentador, pero arriesgado y peligroso.

En enero salió de su casa en el sector La Calderas, con disposición y lo básico: un pequeño y liviano equipaje. Atrás quedaba Yenny Cumare, su esposa, triste y sumida en un mar de lágrimas.

Darwin José Pimentel, de 36 años, atravesaría en tanto otro mar, uno verdadero, en busca de paz y estabilidad económica para él y los suyos. Un viaje arriesgado en el que algunos han corrido con la suerte de llegar e instalarse en alguna de las islas del Caribe; otros llegaron pero fueron detenidos y repatriados; otros se ahogaron y algunos simplemente desaparecieron.

Yenny no sabe a ciencia cierta en que grupo de esos ubicar a su esposo, así que, desde el municipio Colina, llora y reporta la desaparición mientras espera esa llamada o mensaje de Darwin diciendo que esta bien o de alguno que pueda dar fe de ello.

El viaje que Darwin y otros 13 falconianos que huían de la miseria, estaba previsto para finales de enero, pero fue postergado, una y otra vez. «¡Salimos mañana!», era lo que prometían los «lobos de mar», organizadores del viaje clandestino e involucra en la trata de personas.

Así fueron pasando los días, con los desesperados viajeros esperando encerrados en una casa en Adícora y aparentemente otra en El Supí municipio Falcón.

Con los Carnavales por comenzar y el evidente despliegue policial, más los cientos de turistas que vendrían a Paraguaná, tuvieron intenciones de zarpar el sábado 13, pero finalmente se echaron a la mar el domingo 14 de febrero, día de San Valentín. El viaje entero valía 9.800 dólares.

Salieron a las 4:00 de la tarde de algún punto entre Adícora y El Supí, y llegarían a las 8:00 de la noche en determinado lugar, cuyas coordenadas fueron dadas a otros falconianos en la isla que se encargarían de recibir a los nuevos balseros.

Por alguna razón la llegada se demoró. La persona que iba a recibir a Darwin estuvo a la hora indicada, incluso esperó otras horas, pero debido a que en la isla de Aruba las autoridades imponen un toque de queda a partir de las 11:00 de la noche, se tuvo que ir.

A las 2:00 de la madrugada recibió la llamada de que los migrantes habían llegado todos bien, pero como todavía estaba en curso el toque de queda, tuvo que esperar hasta las 5:00 de la mañana para salir a saber de Darwin.

Versiones van y vienen desde entonces. Darwin Pimentel no sabía nadar, así que cuando los de la lancha los hicieron echar al mar como suelen hacer para que cada quien nade y termine de completar la travesía, Darwin, que no sabía nadar, recibió prestado un salvavidas de otro migrante que si sabía defenderse en el mar.

Desde el 14 de febrero Yenny Cumare no ha sabido nada de su esposo. Solo versiones sin confirmar respecto a lo que pasó aparentemente después de haber llegado a la orilla. Algunos le dicen que corrió hacia el monte, separándose del resto de migrantes que le perdieron el rastro. Hay quienes dicen que aparentemente lo vieron subir a un carro y otros relatos refieren que, al llegar en una área costera desolada y oscura, nadie pudo distinguir qué fue el destino del falconiano. Cada quien debía resolver cómo no ser descubierto por autoridades y buscar refugio.

Yenny no sabe si está en sitio seguro, si está detenido o en que otra circunstancia puede hallarse, motivo por el cual pide ayuda en relación a quien pueda infomárselo y devolverle la paz y sosiego que perdió el día de los enamorados. Los otros 13 migrantes ya se comunicaron con familiares. «Tanton», como le dicen por cariño sus amistades, sigue sin dar rastros.


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