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El Papa visitará a Irak como peregrino de paz

Francisco emprende mañana su viaje a Irak, el más difícil de su pontificado, en medio de una pandemia y tras los últimos atentados y lanzamientos de misiles, pero también el más deseado.


El papa Francisco viajará a Irak como “peregrino de paz” para pedir “el perdón y la reconciliación después de años de guerra y terrorismo” y en “busca de la fraternidad” con otras religiones durante su histórica visita, en la que recorrerá lugares emblemáticos de la “cuna de la Civilización”.

Vengo como peregrino arrepentido para implorar al Señor el perdón y la reconciliación después de años de guerra y terrorismo, para pedir a Dios el consuelo de los corazones y la curación de las heridas.

Asegura el pontífice en un vídeomensaje dirigido al pueblo iraquí en la víspera del inicio de la visita.

El Papa explica que llegará a “la cuna de la Civilización” como “un peregrino de paz en busca de fraternidad, animada por el deseo de rezar juntos y caminar juntos, incluso con hermanos y hermanas de otras tradiciones religiosas, en el signo de su padre Abraham, que reúne en una familia a musulmanes, judíos y cristianos”.

Entre los lugares que visitará el papa figura Ur, donde nació Abraham, profeta de las tres grandes religiones monoteístas, y donde Francisco celebrará un encuentro interreligioso.

Además, el pontífice se reunirá con el gran ayatolá Ali Al-Sistani, uno de los principales líderes de los chiíes en todo el mundo, en un encuentro de enorme trascendencia para el diálogo entre religiones.

El Papa ha querido recordar el sufrimiento de los cristianos y otras minorías perseguidas, especialmente por los terroristas del Estado Islámico:

“Todavía tienen en los ojos las imágenes de casas destruidas e iglesias profanadas, y en vuestro corazón las heridas de los afectos dejados atrás y las casas abandonadas”.

El Papa saluda a todos los que “han sufrido mucho, pero no se han dejado destruir” y menciona a cristianos y musulmanes, además del pueblo yazidí, “que ha sufrido tanto, todos hermanos”, antes de instarles a dejarse “contagiar por la esperanza que anima a reconstruir y empezar de nuevo”.

“Me gustaría llevarles la caricia afectuosa de toda la Iglesia, que está cerca de ustedes y del atormentado Oriente Medio y os anima a seguir adelante”, añade, al tiempo que les exhorta a no rendirse: “No permitamos que se impongan los terribles sufrimientos que han vivido y que tanto me duelen. No nos rindamos ante la propagación del mal”.

“Y en estos tiempos difíciles de pandemia, ayudemos a fortalecer la fraternidad, para construir juntos un futuro de paz”, concluye.

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