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Harold Pacheco: Vocación sin límites

Durante este último año, la labor de los profesionales sanitarios en el mundo han conjugado diversos cambios. Horas de trabajo interminables, en algunos casos con falta de recursos, estrés, en contacto continuo con el sufrimiento humano, y poniendo en riesgo su propia vida.


La pandemia les ha recordado a los médicos que no solo deben ejercer la medicina científica–la que se practica con el cerebro–, sino que deben desempeñar esa otra medicina que se practica con el corazón, siendo esta la que pone a prueba su identidad profesional, a la vez que tratan de adaptarse emocional y psicológicamente al gran reto que trae consigo.

El doctor Harold Pacheco, especialista en Cardiología e Intensivista es muestra de esos profesionales con una vocación sin límites y así lo ha afirmado durante sus 21 años de servicio, unificando la medicina y la docencia. 

El contexto de la misma pandemia lo llevaron a experimentar lo que es ser médico y paciente, puesto que, en septiembre de 2020 estuvo en los registros de los casos positivos a la COVID-19, siendo ingresado al Área de Triaje del Hospital Universitario de Coro Doctor Alfredo Van Grieken, y por las complicaciones de su salud fue remitido a la Unidad de Cuidados Intensivos en dicho centro asistencial.  

DE MEDICO A PACIENTE: “Agradezco ese momento de dificultad porque me lleno de fortaleza, me permitió aferrarme a Dios, confirmar que la fe y los milagros existen”. FOTO/CHERRY DOMÍNGUEZ.

En este sentido, Pacheco narró que lo realmente significativo durante la enfermedad fue las diferentes emociones que lo acompañaron, como el temor por tener conciencia de padecer un virus nuevo, con un variado tratamiento, alta mortalidad y probables secuelas. Además de la incertidumbre de las probabilidades de contagiar y poner en riesgo la vida de familiares, amigos, colegas, personal hospitalario y pacientes, y la soledad que genera el aislamiento.

“Agradezco ese momento de dificultad porque me llenó de fortaleza, me permitió aferrarme a Dios, confirmar que la fe y los milagros existen. Muchas veces los médicos nos deshumanizamos e insensibilizamos con los pacientes, porque siempre estamos y nos quedamos en la parte profesional que resuelve para salvar vidas y no nos acostumbramos a ser pacientes”, acentuó el especialista.

VOCACIÓN: «Ahorita estamos viviendo momentos de dificultad y dilema que a la vez nos permite reencontrarnos con la solidaridad, la generosidad, la humildad y la confianza, aunque nunca hemos estado mejor preparados para luchar contra una pandemia».

De igual forma, puntualizó que a pesar de que a lo largo de su trayectoria ha evidenciado muchos episodios–unos más complejos que otros–de los cuales aprende y reflexiona, la llegada de la COVID-19, ha sido una realidad única desde todo los ámbitos.

“El riesgo siempre va a estar, el virus está en todas partes y con él, el miedo pero el compromiso y la vocación son mayor. Ahorita estamos viviendo momentos de dificultad y dilema que a la vez nos permite reencontrarnos con la solidaridad, la generosidad, la humildad y la confianza, aunque nunca hemos estado mejor preparados para luchar contra una pandemia”, destacó el especialista.

Pacheco recalcó que, en la formación médica ciertamente se adquieren conocimientos y destrezas. No obstante, la vocación es la que permite ver más allá para reconocer que no se tratan “casos, camas y enfermedades”, sino personas, individuos autónomos con historia de vida y un entorno particular.

“Son seres humanos con problemas que trascienden sus síntomas, con miedos y dudas, que requieren del médico empatía, compasión, responsabilidad y una primordial relación médico-paciente de mutua confianza, integridad y respeto”, sentenció.

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Marianny Chiquito

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