Especiales

Jesmary Mora: mi hijo está sano

A partir del contagio con COVID-19 de su niño, Jesmary Mora aprendió a valorar mucho más la vida y el abrazo familiar. Hoy está feliz porque su hijo venció el virus, pero ahora se cuidan más y exhorta a los paraguaneros a no confiarse.


Miedo fue lo primero que sintió Jesmary Mora cuando el año pasado vio llegar a la comisión médica regional a su casa, ubicada en Los Taques, porque sabía cuál era el resultado de la prueba de COVID-19 que previamente le habían hecho a su hijo de seis años de edad: positivo.

“Estando en Caracas había investigado sobre la COVID-19, así que cuando vi la comisión llegar a la casa lo primero que pensé fue ‘dio positivo el niño’ y no puedo decir que no me asusté porque se me aceleró el corazón cuando llegaron con el resultado, pero estaba tranquila porque él estaba bien dentro de lo que cabe. En realidad mi temor más grande en ese momento fue que mis abuelos se hubieran contagiado, porque el domingo cuando llegamos a Los Taques nosotros los saludamos y ellos tienen más de 90 años”, relató.

—¿Qué síntomas presentó el niño que los llevaron a sospechar de su posible contagio?

—Presentó fiebre alta desde el domingo 15 de marzo hasta el jueves 19, cada tres o cuatro horas, yo se la bajaba bañándolo o con pañitos de agua fría; y ya estando en el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) de Los Taques presentó una tos bastante seca, así duró así como semana y media pero ya estaba con el tratamiento al igual que nosotras las mamás aunque yo por lo menos nunca presenté síntomas.

Recuperado: Al pequeño lo dieron de alta el 13 de abril y luego estuvieron 15 días más aislados en la casa para prevenir que cualquier cosa en el ambiente lo pudiera afectar.

—¿Cómo fue ese momento?

—Nos enteramos el viernes 20 de marzo y ese mismo día nos aislaron en el CDI; nosotros vivimos desde hace tres años en Caracas pero en ese momento estábamos en la casa en Los Taques; habíamos llegado a Falcón el domingo 15 de marzo porque precisamente desde el viernes con la aparición de los primeros casos de COVID-19 en el país se rumoraba que vendría la cuarentena y antes de que mis padres se quedaran encerrados aquí fui a llevarlos; la idea era dejarlos y regresarnos, pero ese mismo día el niño presentó la fiebre y nos quedamos.

—¿Cómo su pequeño contrajo la enfermedad?

—Nunca lo supimos con certeza e incluso a mi esposo también le hicieron pruebas en Caracas y dio negativo al igual que yo y mis familiares, pero dos semanas antes de que anunciaran la llegada del virus al país nosotros habíamos estado en diferentes CDI de Caracas porque estábamos gestionando una operación para mi papá y yo me llevé al niño porque no tenía con quien dejarlo, entonces suponemos que pudo ser en cualquiera de estos lugares.

—¿Él entendía lo que le estaba ocurriendo o le decía algo en particular?

—Al principio no entendía lo que sucedía y se asustó mucho cuando vio a los astronautas (como les empezó a decir desde ese momento), yo creo que precisamente por la vestimenta, pero luego yo hablé con él, mi esposo también lo llamaba por teléfono y lo fuimos calmando; le dijimos que te teníamos que ir al CDI porque estaba enfermito pero que regresaríamos pronto y ya después solamente le tenía miedo a quien le tomaba las muestras de sangre. Fue duro para él estar encerrado a pesar de que tenía con qué entretenerse, decía que se quería ir pero para como es él de inquieto lo asumió de una manera que yo de verdad no lo esperaba, como que finalmente aceptó que tenía que estar allí todo ese tiempo.

—¿Cómo está actualmente?

—Está bien y no presenta ningún tipo de secuelas gracias a Dios; lo único que le quedó fue el miedo a “los astronautas” porque piensa que se lo van a llevar o que lo van a puyar otra vez.

—Ciertamente el contagio de su hijo y del otro pequeño no pasó desapercibido por ser los primeros casos de COVID-19 en el estado, ¿Cómo manejó esa atención?

—Yo digamos que viví la situación desde un ángulo de la historia y mis familiares desde otro, porque a ellos les decían muchas cosas, que nos iban a trasladar a Coro porque lo niños estaban graves, informaciones que por supuesto los alarmaban a pesar de que estábamos en contacto todo el tiempo y yo les decía que el niño estaba tranquilo, incluso el día que nos aislaron ya no tenía fiebre, pero como eran los primeros casos de Falcón todo el mundo estaba pendiente y por eso fue muy dramática la situación que se vivió.

»A parte de la reacción de la comunidad; muchos por el mismo miedo actuaron de una forma que nosotros jamás lo esperábamos y no los puedo juzgar tampoco por eso, pero trataron mal a mis familiares y a los del otro niño como si ellos estuvieran contagiados e incluso decían mentiras sobre que andaban en la calle sin tapabocas; eso me afectó mucho pero al mismo tiempo otros vecinos nos apoyaron mucho con mis padres y otros familiares por si necesitaban comprar algo, ya que a ellos también los aislaron en la casa hasta que les hicieron pruebas.

—¿Siente que de alguna manera esta experiencia les cambió la vida?

—Sí, aprendí a valorar mucho más las cosas simples de la vida como el abrazo de la familia, aunque ellos siempre estuvieron pendientes y me daban fuerzas para aguantar ese encierro, así que fue muy emotivo el momento en el que pudimos darnos ese abrazo.


La frase:

Hay que cuidarse individualmente sin entrar en pánico, pero sí prevenir, sobre todo las personas que tienen una patología.

Etiquetas
Mostrar más

Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar